Gregg Garfield tenía 53 años cuando, el 5 de marzo de 2020, fue ingresado de urgencia en el Providence Saint Joseph Medical Center de Burbank (California). Acababa de regresar de un viaje de esquí en Italia y apenas podía respirar debido a una infección pulmonar que entonces era casi desconocida, la COVID-19.. Garfield se convirtió en uno de los primeros pacientes hospitalizados por COVID en el condado de Los Ángeles, pasando 64 días ingresado, casi la mitad conectado a un ventilador. Sufrió fallos multiorgánicos, sepsis y varios colapsos pulmonares. La falta de riego sanguíneo obligó a amputarle partes de ocho dedos y tres dedos del pie.. Seis años después, este jueves, Garfield —ahora de 59 años— ha decidido regresar al lugar donde contrajo el virus, Val Gardena, en los Dolomitas italianos. Viaja acompañado de su prometida, A.J. Johnson, y de las dos hijas adultas de ella, a quienes considera su familia. “Es un sueño volver allí”, afirmó a People.. Una enfermedad desconocida en aquel momento. Su experiencia en 2020 fue muy distinta. Él y sus 12 compañeros de viaje contrajeron el virus en una góndola el primer día de esquí, cuando aún no existían alertas públicas sobre la pandemia. Pensaron que era gripe, siguieron tomando Advil y continuaron esquiando, hasta que la situación empeoró drásticamente.. Cinco días después de regresar a Los Ángeles, Garfield fue trasladado al hospital. Los médicos estimaron que tenía solo un 1% de posibilidades de sobrevivir, según informó People en aquel momento. Su prometida y su hermana se mantuvieron a su lado durante semanas sin conocer realmente la gravedad del pronóstico.. Cuando salió del ventilador el 2 de abril, había perdido 50 kilos. Un mes después, logró caminar —sostenido por su prometida y su hermana— fuera del hospital, donde lo recibieron cientos de sanitarios y amigos. De los 12 compañeros de viaje, cinco fueron hospitalizados y uno falleció tras más de 90 días en ventilación mecánica.. Una recuperación con la que nadie contaba. A pesar de las secuelas físicas, Garfield se propuso volver a esquiar antes de que terminara 2020. Sus médicos lo consideraron imposible, pero él insistió. El 11 de diciembre de ese mismo año, volvió a las pistas de Mammoth Mountain. Desde entonces, ha llegado a registrar casi 100 días de esquí por temporada.. Garfield asegura que no sufre efectos persistentes ni cicatrices pulmonares, pese a haber tenido los pulmones colapsados cuatro veces. Dice que la experiencia le dio una perspectiva vital que muchos no alcanzan “hasta que es demasiado tarde”.. Durante la pandemia, 25 familias contactaron con él buscando esperanza para sus seres queridos hospitalizados. Todos ellos fallecieron. Garfield afirma que esa realidad lo marcó profundamente y que hoy su pregunta no es “¿por qué me pasó esto?”, sino “¿por qué sobreviví?”. Su respuesta: para contar su historia y recordar a otros que “no hace falta morir para entender lo que importa en la vida”.
Gregg Garfield pasó 64 días ingresado, casi la mitad conectado a un ventilador
Gregg Garfield tenía 53 años cuando, el 5 de marzo de 2020, fue ingresado de urgencia en el Providence Saint Joseph Medical Center de Burbank (California). Acababa de regresar de un viaje de esquí en Italia y apenas podía respirar debido a una infección pulmonar que entonces era casi desconocida, la COVID-19.. Garfield se convirtió en uno de los primeros pacientes hospitalizados por COVID en el condado de Los Ángeles, pasando 64 días ingresado, casi la mitad conectado a un ventilador. Sufrió fallos multiorgánicos, sepsis y varios colapsos pulmonares. La falta de riego sanguíneo obligó a amputarle partes de ocho dedos y tres dedos del pie.. Seis años después, este jueves, Garfield —ahora de 59 años— ha decidido regresar al lugar donde contrajo el virus, Val Gardena, en los Dolomitas italianos. Viaja acompañado de su prometida, A.J. Johnson, y de las dos hijas adultas de ella, a quienes considera su familia. “Es un sueño volver allí”, afirmó a People.. Una enfermedad desconocida en aquel momento. Su experiencia en 2020 fue muy distinta. Él y sus 12 compañeros de viaje contrajeron el virus en una góndola el primer día de esquí, cuando aún no existían alertas públicas sobre la pandemia. Pensaron que era gripe, siguieron tomando Advil y continuaron esquiando, hasta que la situación empeoró drásticamente.. Cinco días después de regresar a Los Ángeles, Garfield fue trasladado al hospital. Los médicos estimaron que tenía solo un 1% de posibilidades de sobrevivir, según informó People en aquel momento. Su prometida y su hermana se mantuvieron a su lado durante semanas sin conocer realmente la gravedad del pronóstico.. Cuando salió del ventilador el 2 de abril, había perdido 50 kilos. Un mes después, logró caminar —sostenido por su prometida y su hermana— fuera del hospital, donde lo recibieron cientos de sanitarios y amigos. De los 12 compañeros de viaje, cinco fueron hospitalizados y uno falleció tras más de 90 días en ventilación mecánica.. Una recuperación con la que nadie contaba. A pesar de las secuelas físicas, Garfield se propuso volver a esquiar antes de que terminara 2020. Sus médicos lo consideraron imposible, pero él insistió. El 11 de diciembre de ese mismo año, volvió a las pistas de Mammoth Mountain. Desde entonces, ha llegado a registrar casi 100 días de esquí por temporada.. Garfield asegura que no sufre efectos persistentes ni cicatrices pulmonares, pese a haber tenido los pulmones colapsados cuatro veces. Dice que la experiencia le dio una perspectiva vital que muchos no alcanzan “hasta que es demasiado tarde”.. Durante la pandemia, 25 familias contactaron con él buscando esperanza para sus seres queridos hospitalizados. Todos ellos fallecieron. Garfield afirma que esa realidad lo marcó profundamente y que hoy su pregunta no es “¿por qué me pasó esto?”, sino “¿por qué sobreviví?”. Su respuesta: para contar su historia y recordar a otros que “no hace falta morir para entender lo que importa en la vida”.
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