Una enorme construcción de madera levantada con técnicas prehistóricas vuelve a alzarse cerca del monumento más famoso del Neolítico y reabre una pregunta que sigue sin respuesta entre los arqueólogos.. A pocos kilómetros de Stonehenge, uno de los lugares más enigmáticos del mundo, acaba de levantarse una construcción que parece llegada directamente del Neolítico. Se trata de una enorme sala de madera de unos 4.500 años de antigüedad que ha sido reconstruida por English Heritage para mostrar cómo pudieron vivir, reunirse o trabajar las comunidades que levantaron el famoso círculo de piedras.. La estructura, llamada Kusuma Neolithic Hall, se encuentra cerca del centro de visitantes de Stonehenge, en la llanura de Salisbury, y abrirá al público este verano. El proyecto, valorado en un millón de libras, ha necesitado nueve meses de trabajo y la participación de más de 100 voluntarios.. Una reconstrucción hecha como hace miles de años. La enorme sala, de siete metros de altura, se ha construido completamente a mano utilizando técnicas y materiales similares a los del Neolítico. Los participantes emplearon réplicas de herramientas de piedra y analizaron incluso el tipo de árboles y plantas que existían en el paisaje hace 5.000 años para intentar reproducir el entorno original.. El edificio está basado en un yacimiento arqueológico conocido como Durrington 68, descubierto cerca de Woodhenge, otro importante enclave neolítico situado a unos tres kilómetros de Stonehenge. Allí aparecieron marcas de enormes postes de madera colocados en forma circular y cuatro grandes pilares interiores que hacían pensar en una estructura de gran tamaño.. Sin embargo, existe un detalle que añade todavía más misterio al proyecto: los arqueólogos no tienen claro ni siquiera si el edificio original llegó a tener techo o si realmente fue una construcción cerrada. Durante años, algunos expertos dudaron de que aquellas huellas en el terreno correspondieran a una sala como tal.. Uno de los responsables del proyecto, el arqueólogo experimental Luke Winter, admite que al principio era escéptico, pero que el propio proceso de reconstrucción le hizo cambiar de opinión. “Ahora estoy al 75% seguro de que sí era una estructura con techo”, explicó.. El gran enigma: nadie sabe para qué servía. El verdadero misterio sigue siendo el mismo que hace décadas: cuál era la función de este edificio.. Las teorías son varias. Pudo servir para grandes banquetes comunitarios durante el invierno, como espacio ceremonial o ritual, refugio para trabajadores relacionados con Stonehenge o incluso almacén para animales y suministros. Cerca del yacimiento original aparecieron huesos de animales y fragmentos de cerámica que apuntan a reuniones colectivas.. Hay otro detalle que ha llamado especialmente la atención de los expertos: igual que Stonehenge, la sala está perfectamente alineada con el solsticio de invierno, un aspecto que refuerza la idea de un posible uso simbólico o ceremonial.. El proyecto también tendrá un objetivo educativo. A partir de este verano, escolares y grupos juveniles podrán entrar en la reconstrucción y experimentar cómo era la vida hace miles de años, desde cocinar junto al fuego hasta elaborar queso o piezas de cerámica siguiendo técnicas prehistóricas.. Más allá del misterio sobre su función, la reconstrucción busca acercar a los visitantes a cómo vivían las comunidades que rodeaban Stonehenge. Miles de años después, la enorme sala vuelve a levantarse, pero la gran pregunta sigue abierta: para qué servía realmente.
La reconstrucción, inspirada en restos hallados cerca de Stonehenge, permitirá a los visitantes acercarse a cómo pudieron vivir, reunirse o celebrar rituales las comunidades del Neolítico
Una enorme construcción de madera levantada con técnicas prehistóricas vuelve a alzarse cerca del monumento más famoso del Neolítico y reabre una pregunta que sigue sin respuesta entre los arqueólogos.. A pocos kilómetros de Stonehenge, uno de los lugares más enigmáticos del mundo, acaba de levantarse una construcción que parece llegada directamente del Neolítico. Se trata de una enorme sala de madera de unos 4.500 años de antigüedad que ha sido reconstruida por English Heritage para mostrar cómo pudieron vivir, reunirse o trabajar las comunidades que levantaron el famoso círculo de piedras.. La estructura, llamada Kusuma Neolithic Hall, se encuentra cerca del centro de visitantes de Stonehenge, en la llanura de Salisbury, y abrirá al público este verano. El proyecto, valorado en un millón de libras, ha necesitado nueve meses de trabajo y la participación de más de 100 voluntarios.. Una reconstrucción hecha como hace miles de años. La enorme sala, de siete metros de altura, se ha construido completamente a mano utilizando técnicas y materiales similares a los del Neolítico. Los participantes emplearon réplicas de herramientas de piedra y analizaron incluso el tipo de árboles y plantas que existían en el paisaje hace 5.000 años para intentar reproducir el entorno original.. El edificio está basado en un yacimiento arqueológico conocido como Durrington 68, descubierto cerca de Woodhenge, otro importante enclave neolítico situado a unos tres kilómetros de Stonehenge. Allí aparecieron marcas de enormes postes de madera colocados en forma circular y cuatro grandes pilares interiores que hacían pensar en una estructura de gran tamaño.. Sin embargo, existe un detalle que añade todavía más misterio al proyecto: los arqueólogos no tienen claro ni siquiera si el edificio original llegó a tener techo o si realmente fue una construcción cerrada. Durante años, algunos expertos dudaron de que aquellas huellas en el terreno correspondieran a una sala como tal.. Uno de los responsables del proyecto, el arqueólogo experimental Luke Winter, admite que al principio era escéptico, pero que el propio proceso de reconstrucción le hizo cambiar de opinión. “Ahora estoy al 75% seguro de que sí era una estructura con techo”, explicó.. El gran enigma: nadie sabe para qué servía. El verdadero misterio sigue siendo el mismo que hace décadas: cuál era la función de este edificio.. Las teorías son varias. Pudo servir para grandes banquetes comunitarios durante el invierno, como espacio ceremonial o ritual, refugio para trabajadores relacionados con Stonehenge o incluso almacén para animales y suministros. Cerca del yacimiento original aparecieron huesos de animales y fragmentos de cerámica que apuntan a reuniones colectivas.. Hay otro detalle que ha llamado especialmente la atención de los expertos: igual que Stonehenge, la sala está perfectamente alineada con el solsticio de invierno, un aspecto que refuerza la idea de un posible uso simbólico o ceremonial.. El proyecto también tendrá un objetivo educativo. A partir de este verano, escolares y grupos juveniles podrán entrar en la reconstrucción y experimentar cómo era la vida hace miles de años, desde cocinar junto al fuego hasta elaborar queso o piezas de cerámica siguiendo técnicas prehistóricas.. Más allá del misterio sobre su función, la reconstrucción busca acercar a los visitantes a cómo vivían las comunidades que rodeaban Stonehenge. Miles de años después, la enorme sala vuelve a levantarse, pero la gran pregunta sigue abierta: para qué servía realmente.
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