El Portil ya no existe como playa. Lo que queda, en la zona urbana del término municipal de Punta Umbría, es un cortado de arena de hasta cinco metros de altura donde antes había orilla, pasarelas de madera desplomadas, tuberías de saneamiento al aire y escolleras privadas que los propietarios colocaron de urgencia para intentar frenar un mar que avanza cada temporada invernal sin que ninguna administración haya dado con una solución definitiva. Viviendas literalmente suspendidas sobre el vacío, con sus cimientos expuestos y sus cerramientos derrumbados sobre la arena, atestiguan la intranquilidad de los vecinos.. De los informes del Servicio Provincial de Costas, memorias técnicas del Ayuntamiento de Punta Umbría y preguntas parlamentarias al Congreso se extrae la misma conclusión que ya formuló en 2022 el jefe del Servicio Provincial de Costas de Huelva, Gabriel Jesús Cuena López, en un informe interno: el escenario es complicado, las posibilidades de reconducirlo son pocas y el descontento de la ciudadanía y sus representantes es mucho. El origen del problema apunta a la trampa geológica de la flecha de El Rompido. La playa de El Portil, que linda con los términos municipales de Cartaya y Punta Umbría, está condicionada por el crecimiento de una formación arenosa que en la actualidad supera los 12 kilómetros de longitud y avanza a un ritmo de unos 30 metros al año. Ese crecimiento actúa como una aspiradora de arena: retiene los sedimentos que deberían llegar a El Portil, y genera frente al morro de la flecha erosiones que se van desplazando progresivamente hacia levante, siguiendo el avance de la propia formación.. El informe del Servicio Provincial de Costas de abril de 2022 describió el mecanismo: la parte de la playa que antes estaba en erosión, ubicada en el término de Cartaya, ya ha quedado atrás, y el frente erosivo se ha trasladado a la zona urbana de Punta Umbría, donde la densidad de edificaciones de primera línea convierte cada temporal en una emergencia. La situación actual de playa prácticamente inexistente en pleamar, con el oleaje rompiendo directamente contra las escolleras privadas colocadas por los propietarios, incrementa la capacidad erosiva del mar al reflejar la energía del oleaje sobre la arena que queda. A este proceso natural se suma un factor humano identificado en el mismo informe: el dragado del canal de acceso marítimo al río Piedras, desplazado en 2010 hacia una nueva posición más al oeste, habría incrementado las erosiones en la margen izquierda. El Servicio Provincial de Costas señala que la propia administración portuaria encargó un estudio cuyas conclusiones apuntaban a que el canal dragado no resulta decisivo en la erosión, pero añade que considera que la realidad desvirtúa esa conclusión y está en desacuerdo con la misma. La situación conduce a un laberinto de competencias y vetos cruzados. La segunda conclusión del expediente es igualmente contundente: no hay solución técnica viable a corto plazo porque todas las alternativas chocan con algún obstáculo legal, ambiental o competencial.. El Servicio Provincial de Costas exploró en 2020 la posibilidad de extraer arena del morro de la flecha o de los bajos que la acompañan, con un volumen potencial de 250.000 y 800.000 metros cúbicos respectivamente. La respuesta de la Junta fue doble y negativa: el Servicio de Desarrollo Pesquero advirtió del efecto desfavorable sobre los bancos naturales de coquina, y el Paraje Natural Marismas del Piedras señaló que la actuación afectaría a hábitats y especies protegidos por la Red Natura 2000, por lo que solo podría autorizarse por razones imperiosas de interés público de primer orden, con posible consulta a la Comisión Europea. El resultado: poca o nula probabilidad de disponer de esa arena, según la valoración del propio informe ministerial.. Las aportaciones de arena de emergencia realizadas entre 2018 y 2020 no han conseguido estabilizar la playa. En total, el Ministerio invirtió en esa etapa más de 520.000 euros en distintas actuaciones –35.888 metros cúbicos de arena procedentes de los bajos de La Bota en 2018, 12.000 metros cúbicos en Cartaya ese mismo año, 6.000 metros cúbicos adicionales en 2019 y 3.645 metros cúbicos antes del verano de 2020– sin que ninguna de ellas detuviera el avance del retroceso hacia levante. Costas también reconoce en su informe de 2022 que la playa no tardó en sufrir nuevas erosiones tras cada intervención. El informe técnico del Ayuntamiento de Punta Umbría de 2023 es el documento más explícito en cuanto a la distribución de responsabilidades. Los servicios técnicos municipales describen daños que se agravan año tras año desde 2017: pérdida de hasta cinco metros de altura de cortado en la línea de contacto con las parcelas urbanizadas, tres de las seis pasarelas públicas de madera con daños estructurales graves, tuberías de saneamiento rotas y vertiendo aguas residuales directamente a la playa –hecho que motivó una investigación de la Guardia Civil y del Ministerio Fiscal en 2023–, y viviendas con sus cimientos al aire. La valoración de daños referenciada al temporal de 2018 ascendía ya a 2.621.497 euros, sin contar los daños en parcelas privadas –que elevarían la cifra hasta los 3.565.136 euros–, y los propios técnicos advierten de que los daños no se han estabilizado desde entonces sino que se han agravado.. La conclusión del informe municipal: la competencia es, en todo caso, del Ministerio de Costas, de acuerdo con los artículos 110 y 111 de la Ley de Costas, que atribuyen al Estado las obras de protección, defensa, conservación y regeneración de playas. El Ayuntamiento reclama que el Ministerio redacte con urgencia cuantos estudios y proyectos sean necesarios. Esa reclamación llegó también al Congreso de los Diputados. En febrero de 2024, los diputados del PP Bella Verano, Manuel García Félix y Joaquín Melgarejo presentaron dos preguntas escritas al Gobierno preguntando qué actuaciones tenía previstas el Ministerio para dar una solución definitiva y si existían partidas presupuestarias para ello en 2024. La respuesta del Gobierno, fechada el 12 de marzo de 2024, reconoce el problema pero no anuncia ninguna actuación concreta ni partida presupuestaria. Se limita a señalar que intervenir contra el crecimiento de la flecha es complicado técnica y administrativamente y, además, inoportuno, porque retrasaría la protección natural que la propia flecha proporcionará a la playa cuando la rebase. El Gobierno no concretó en esa respuesta ninguna fecha ni ningún plan de actuación. Los documentos describen una playa cuyo problema tiene solución natural –cuando la flecha crezca lo suficiente, protegerá toda la costa– pero a un ritmo que ningún vecino de primera línea puede permitirse esperar, con el agua, casi literalmente, al cuello. La Estrategia para la Protección de la Costa de Huelva, elaborada en 2014, ya advertía de la necesidad de seguimiento continuo y de posibles realimentaciones de arena. El estudio del Cedex de 2013 identificaba la playa del Portil y La Bota como zonas especialmente sensibles en riesgo de erosión.. Once años después, las escolleras privadas son la única barrera entre el mar y los salones de lascasas y cada temporal se reduce un poco más esa distancia.
La erosión progresiva de la playa en Punta Umbría amenaza desde hace más de una década las edificaciones de primera línea. Los informes técnicos acumulados desde 2017 revelan un laberinto administrativo sin salida
El Portil ya no existe como playa. Lo que queda, en la zona urbana del término municipal de Punta Umbría, es un cortado de arena de hasta cinco metros de altura donde antes había orilla, pasarelas de madera desplomadas, tuberías de saneamiento al aire y escolleras privadas que los propietarios colocaron de urgencia para intentar frenar un mar que avanza cada temporada invernal sin que ninguna administración haya dado con una solución definitiva. Viviendas literalmente suspendidas sobre el vacío, con sus cimientos expuestos y sus cerramientos derrumbados sobre la arena, atestiguan la intranquilidad de los vecinos.. De los informes del Servicio Provincial de Costas, memorias técnicas del Ayuntamiento de Punta Umbría y preguntas parlamentarias al Congreso se extrae la misma conclusión que ya formuló en 2022 el jefe del Servicio Provincial de Costas de Huelva, Gabriel Jesús Cuena López, en un informe interno: el escenario es complicado, las posibilidades de reconducirlo son pocas y el descontento de la ciudadanía y sus representantes es mucho. El origen del problema apunta a la trampa geológica de la flecha de El Rompido. La playa de El Portil, que linda con los términos municipales de Cartaya y Punta Umbría, está condicionada por el crecimiento de una formación arenosa que en la actualidad supera los 12 kilómetros de longitud y avanza a un ritmo de unos 30 metros al año. Ese crecimiento actúa como una aspiradora de arena: retiene los sedimentos que deberían llegar a El Portil, y genera frente al morro de la flecha erosiones que se van desplazando progresivamente hacia levante, siguiendo el avance de la propia formación.. El informe del Servicio Provincial de Costas de abril de 2022 describió el mecanismo: la parte de la playa que antes estaba en erosión, ubicada en el término de Cartaya, ya ha quedado atrás, y el frente erosivo se ha trasladado a la zona urbana de Punta Umbría, donde la densidad de edificaciones de primera línea convierte cada temporal en una emergencia. La situación actual de playa prácticamente inexistente en pleamar, con el oleaje rompiendo directamente contra las escolleras privadas colocadas por los propietarios, incrementa la capacidad erosiva del mar al reflejar la energía del oleaje sobre la arena que queda. A este proceso natural se suma un factor humano identificado en el mismo informe: el dragado del canal de acceso marítimo al río Piedras, desplazado en 2010 hacia una nueva posición más al oeste, habría incrementado las erosiones en la margen izquierda. El Servicio Provincial de Costas señala que la propia administración portuaria encargó un estudio cuyas conclusiones apuntaban a que el canal dragado no resulta decisivo en la erosión, pero añade que considera que la realidad desvirtúa esa conclusión y está en desacuerdo con la misma. La situación conduce a un laberinto de competencias y vetos cruzados. La segunda conclusión del expediente es igualmente contundente: no hay solución técnica viable a corto plazo porque todas las alternativas chocan con algún obstáculo legal, ambiental o competencial.. El Servicio Provincial de Costas exploró en 2020 la posibilidad de extraer arena del morro de la flecha o de los bajos que la acompañan, con un volumen potencial de 250.000 y 800.000 metros cúbicos respectivamente. La respuesta de la Junta fue doble y negativa: el Servicio de Desarrollo Pesquero advirtió del efecto desfavorable sobre los bancos naturales de coquina, y el Paraje Natural Marismas del Piedras señaló que la actuación afectaría a hábitats y especies protegidos por la Red Natura 2000, por lo que solo podría autorizarse por razones imperiosas de interés público de primer orden, con posible consulta a la Comisión Europea. El resultado: poca o nula probabilidad de disponer de esa arena, según la valoración del propio informe ministerial.. Las aportaciones de arena de emergencia realizadas entre 2018 y 2020 no han conseguido estabilizar la playa. En total, el Ministerio invirtió en esa etapa más de 520.000 euros en distintas actuaciones –35.888 metros cúbicos de arena procedentes de los bajos de La Bota en 2018, 12.000 metros cúbicos en Cartaya ese mismo año, 6.000 metros cúbicos adicionales en 2019 y 3.645 metros cúbicos antes del verano de 2020– sin que ninguna de ellas detuviera el avance del retroceso hacia levante. Costas también reconoce en su informe de 2022 que la playa no tardó en sufrir nuevas erosiones tras cada intervención. El informe técnico del Ayuntamiento de Punta Umbría de 2023 es el documento más explícito en cuanto a la distribución de responsabilidades. Los servicios técnicos municipales describen daños que se agravan año tras año desde 2017: pérdida de hasta cinco metros de altura de cortado en la línea de contacto con las parcelas urbanizadas, tres de las seis pasarelas públicas de madera con daños estructurales graves, tuberías de saneamiento rotas y vertiendo aguas residuales directamente a la playa –hecho que motivó una investigación de la Guardia Civil y del Ministerio Fiscal en 2023–, y viviendas con sus cimientos al aire. La valoración de daños referenciada al temporal de 2018 ascendía ya a 2.621.497 euros, sin contar los daños en parcelas privadas –que elevarían la cifra hasta los 3.565.136 euros–, y los propios técnicos advierten de que los daños no se han estabilizado desde entonces sino que se han agravado.. La conclusión del informe municipal: la competencia es, en todo caso, del Ministerio de Costas, de acuerdo con los artículos 110 y 111 de la Ley de Costas, que atribuyen al Estado las obras de protección, defensa, conservación y regeneración de playas. El Ayuntamiento reclama que el Ministerio redacte con urgencia cuantos estudios y proyectos sean necesarios. Esa reclamación llegó también al Congreso de los Diputados. En febrero de 2024, los diputados del PP Bella Verano, Manuel García Félix y Joaquín Melgarejo presentaron dos preguntas escritas al Gobierno preguntando qué actuaciones tenía previstas el Ministerio para dar una solución definitiva y si existían partidas presupuestarias para ello en 2024. La respuesta del Gobierno, fechada el 12 de marzo de 2024, reconoce el problema pero no anuncia ninguna actuación concreta ni partida presupuestaria. Se limita a señalar que intervenir contra el crecimiento de la flecha es complicado técnica y administrativamente y, además, inoportuno, porque retrasaría la protección natural que la propia flecha proporcionará a la playa cuando la rebase. El Gobierno no concretó en esa respuesta ninguna fecha ni ningún plan de actuación. Los documentos describen una playa cuyo problema tiene solución natural –cuando la flecha crezca lo suficiente, protegerá toda la costa– pero a un ritmo que ningún vecino de primera línea puede permitirse esperar, con el agua, casi literalmente, al cuello. La Estrategia para la Protección de la Costa de Huelva, elaborada en 2014, ya advertía de la necesidad de seguimiento continuo y de posibles realimentaciones de arena. El estudio del Cedex de 2013 identificaba la playa del Portil y La Bota como zonas especialmente sensibles en riesgo de erosión.. Once años después, las escolleras privadas son la única barrera entre el mar y los salones de lascasas y cada temporal se reduce un poco más esa distancia.
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