Tendría que escribir Nick Hornby, el escritor que mejor narró lo que es el amor a un club, al Arsenal, lo que siente después de la derrota de su equipo contra el Manchester City en el partido clave de la Premier. Si ganaba el conjunto de Arteta, el campeonato era suyo, puede que también si empataba. Perdió y ahora saca tres puntos al City, pero los de Guardiola tienen un partido menos. Si los dos equipos ganan todos los encuentros que le quedan, la Premier se decidirá por la diferencia de goles. Están muy igualados, aunque hay una diferencia decisiva: el City vuela, el Arsenal duda.. Un nuevo escenario. El Arsenal jugó con los nervios del que quiere cerrar una historia, mientras el Manchester City lo hizo con la naturalidad de quien está acostumbrado a escribirla y se ve mejor. Hablamos del partido, pero también podemos estar hablando del final de la Premier. Con la derrota del equipo de Arteta se abre un escenario donde importa tanto el fútbol como todo lo demás: es decir, la experiencia, la motivación, la racha, la personalidad, todo en lo que el City de Pep Guardiola supera al equipo de Arteta. Y otra cosa, la más importante: el miedo. Y eso lo va a sentir el Arsenal, no el City.. En Inglaterra, en la previa, comparaban el mecanicismo del Arsenal, un robot, con la pasión desconocida del Manchester City. Ganó la pasión.. El arranque fue un intercambio de golpes y de vértigo que llegó a su momento culminante con el tanto de Rayan Cherki. El francés, en una baldosa, hizo desaparecer a Gabriel y a Rice con un gesto mínimo antes de clavar el balón lejos del alcance de Raya. Guardiola ha encontrado a otro futbolista decisivo, de esos que cambian los partidos en un instante, cuando se le enciende la luz.. El error de Donnarumma. El problema es que al otro lado del campo, en el otro área, su compañero Donnarumma la apagó enseguida. Es un portero excepcional que comete errores asombrosos. Bien lo saben en el Real Madrid desde aquella eliminatoria de Champions. El caso es que el guardameta italiano tuvo tiempo para pensar, pero a veces pensar no es bueno, digan lo que digan. Cuando dejó de dudar y quiso decidir, ya tenía a Havertz encima. Su despeje golpeó en el pie del delantero del Arsenal y se fue dentro.. La magia de Cherki no valía. El conejo había vuelto a la chistera y el partido volvía a empezar.. A partir de ahí, el encuentro entró en una fase más estratégica. El Arsenal acumuló posesión, buscó someter al City y trató de encontrar a Zubimendi entre líneas, pero el equipo de Guardiola respondió con un bloque que alternaba presión y repliegue.. Fue en el segundo tiempo cuando todo volvió a agitarse. El City salió con una marcha más, empujando desde el inicio y encontrando situaciones cerca del área. Era más constancia que peligro lo que tenía el equipo de Guardiola, pero el Arsenal ya estaba muy hundido. Lo que esperaban los de Arteta era una contra, una ocasión con la que asustar o matar. Y la tuvo, pero esta vez salió el Donnarumma bueno y dio vida al City.. Y Haaland le dio la esperanza. Peleado toda la tarde con Gabriel (peleado de verdad, de romper camisetas) el noruego le ganó por fin la mano y definió con un derechazo a contrapié de Raya. Una aparición, un gol, un campeonato. Al Arsenal, pese a que lo intentó, no le dio para más.
El equipo de Guardiola superó al líder y tiene el título cerca. A pesar del error de Donnarumma, pudo ganar el choque
Tendría que escribir Nick Hornby, el escritor que mejor narró lo que es el amor a un club, al Arsenal, lo que siente después de la derrota de su equipo contra el Manchester City en el partido de la Premier. Si ganaba el conjunto de Arteta, el campeonato era suyo, puede que también si empataba. Perdió y ahora saca tres puntos al City, pero los de Guardiola tienen un partido menos. Si los dos equipos ganan los partidos que le quedan, la Premier se decidirá por la diferencia de goles. Están muy igualados, aunque hay una diferencia clave: el City vuela, el Arsenal duda.. El Arsenal jugó con la urgencia del que quiere cerrar una historia, mientras el City lo hizo con la naturalidad de quien está acostumbrado a escribirla y se ve mejor. En ese contraste se movió el encuentro, desde un inicio frenético hasta un final en el que los de Guardiola terminaron imponiendo su inercia, empujando poco a poco al equipo de Arteta hacia una zona de incomodidad de la que ya no supo salir. En Inglaterra, en la previa, comparaban el mecanicismo del Arsenal, un robot, con la pasión desconocida del Manchester City. Ganó la pasión.. El arranque fue un intercambio de golpes sin red. Apenas habían pasado unos minutos cuando el City ya había dejado claras sus intenciones: velocidad por fuera y transiciones cortaas. El Arsenal respondió con agresividad, tratando de equilibrar el ritmo, pero apareció el primer gran aviso en un error impropio de Raya en salida. No fue gol, pero sí una señal. El City no necesitaba demasiado para generar peligro.. Golpea Cherki, falla Donnarumma. Ese vértigo inicial encontró su primera gran expresión en el talento de Rayan Cherki. El francés, en una baldosa, hizo desaparecer a Gabriel y a Rice con un gesto mínimo antes de clavar el balón lejos del alcance de Raya.. La reacción del Arsenal llegó casi de inmediato, o mejor, el error de Donnarumma. Presionado por Havertz, se enredó en la salida y terminó concediendo un gol que parecía imposible, muy parecidos a los que dio a Benzema, cuando estaba en el PSG. El empate devolvió al partido a un punto de partida, donde todo volvía a estar abierto.. A partir de ahí, el encuentro entró en una fase más estratégica. El Arsenal acumuló posesión, buscó someter al City y trató de encontrar a Zubimendi entre líneas, pero el equipo de Guardiola respondió con un bloque que alternaba presión y repliegue. El 4-2-4 sin balón cerraba los caminos interiores y obligaba a los de Arteta a circular por fuera, lejos de las zonas donde podían hacer daño.. Domina el City. El segundo tiempo volvió a agitarlo todo. El City salió con una marcha más, empujando desde el inicio y encontrando situaciones de peligro con facilidad. Haaland estrelló un balón en el palo tras una jugada caótica en el área y Doku insistía por fuera, generando desajustes. El Arsenal resistía, pero cada vez más cerca de su portería.. En medio de ese dominio apareció el momento que pudo cambiar el partido. Donnarumma sostuvo al City con una intervención decisiva ante Havertz, primero con el pecho en un mano a mano y después con la ayuda de su defensa para evitar el gol en el rechace. Era lo que buscaba el equipo de Arteta, replegado, pero atento. Era la jugada que pudo decidir el campeonato. Fue ahí cuando el Arsenal volvió a la vida, pero fue un instante, como el estertor antes de morir.. Porque apareció Haaland. Peleado toda la tarde con Gabriel (peleado de verdad, de romper camisetas) el noruego le ganó por fin la mano y definió con un derechazo a contrapié de Raya. Una aparioción, un gol, puede que un campeonato. El City, pues. se puso por delante y el partido cambió definitivamente.. El tramo final fue un ejercicio de resistencia del City y de ansiedad del Arsenal. Los de Arteta, obligados por el marcador y por la clasificación, buscó más la portería rival, demasiado tarde. Es verdad que lo intentó hasta el final, con cambios ofensivos y centros laterales y esos balones parados que tanto resultado le están dando. Pero ya no encontró el camino. La ocasión más clara llegó en un remate de Gabriel que terminó desviándose a la madera. La Premier se incendia.
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