Pocas marcas pueden presumir de ser reconocibles en cualquier rincón del planeta. Y menos aún de que su imagen haya salido de la mente de uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Es el caso de Chupa Chups, empresa catalana cuyo icónico logotipo fue diseñado nada menos que por el genio catalán Salvador Dalí.. La historia se remonta a finales de los años 60, cuando el fundador de la compañía, Enric Bernat, decidió impulsar la expansión internacional de su producto estrella: el caramelo con palo que revolucionó la forma de consumir dulces. Para competir en el exterior, necesitaba una imagen potente, reconocible y diferente.. Fue entonces cuando recurrió a Dalí. El artista diseñó el logotipo en menos de una hora. La propuesta: una llamativa forma de margarita amarilla con el nombre de la marca en su interior, pensada para situarse en la parte superior del envoltorio y no en el lateral, como era habitual. Una decisión aparentemente simple que acabaría siendo clave para su éxito global.. El resultado fue mucho más que un logotipo. Se convirtió en un símbolo universal del producto y en una de las identidades visuales más duraderas del marketing moderno.. Detrás de esta imagen hay también una historia empresarial singular. Chupa Chups nació en 1958 de la mano de Enric Bernat, empresario barcelonés, quien tuvo la idea de poner un palo al caramelo para evitar que los niños se ensuciaran las manos. Lo que empezó como una solución práctica acabó transformándose en un fenómeno global presente en más de un centenar de países.. Décadas después, la marca —hoy en manos del grupo Perfetti Van Melle— sigue vendiendo miles de millones de unidades en todo el mundo. Y lo hace con el mismo logotipo que Dalí ideó en Figueres.
Se trata de un dulce popularizado en muchos países
Pocas marcas pueden presumir de ser reconocibles en cualquier rincón del planeta. Y menos aún de que su imagen haya salido de la mente de uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Es el caso de Chupa Chups, empresa catalana cuyo icónico logotipo fue diseñado nada menos que por el genio catalán Salvador Dalí.. La historia se remonta a finales de los años 60, cuando el fundador de la compañía, Enric Bernat, decidió impulsar la expansión internacional de su producto estrella: el caramelo con palo que revolucionó la forma de consumir dulces. Para competir en el exterior, necesitaba una imagen potente, reconocible y diferente.. Fue entonces cuando recurrió a Dalí. El artista diseñó el logotipo en menos de una hora. La propuesta: una llamativa forma de margarita amarilla con el nombre de la marca en su interior, pensada para situarse en la parte superior del envoltorio y no en el lateral, como era habitual. Una decisión aparentemente simple que acabaría siendo clave para su éxito global.. El resultado fue mucho más que un logotipo. Se convirtió en un símbolo universal del producto y en una de las identidades visuales más duraderas del marketing moderno.. Detrás de esta imagen hay también una historia empresarial singular. Chupa Chups nació en 1958 de la mano de Enric Bernat, empresario barcelonés, quien tuvo la idea de poner un palo al caramelo para evitar que los niños se ensuciaran las manos. Lo que empezó como una solución práctica acabó transformándose en un fenómeno global presente en más de un centenar de países.. Décadas después, la marca —hoy en manos del grupo Perfetti Van Melle— sigue vendiendo miles de millones de unidades en todo el mundo. Y lo hace con el mismo logotipo que Dalí ideó en Figueres.
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