A lo largo de la historia, hay muchas localidades, hoy prácticamente olvidadas, que han formado parte de una u otra forma de la historia de España. Bien por episodios que ocurrieron allí o en sus alrededores, y que a día de hoy conservan vestigios del pasado. Y en la provincia de Soria hay buenos ejemplos de ellos, con numerosas civilizaciones que pasaron por estas tierras.. Y en esta localidad estuvieron presentes dos de las figuras más enigmáticas del pasado medieval español. Por un lado, Rodrigo Díaz de Vivar, y por otro, los caballeros templarios. Estamos hablando de Castillejo de Robledo, una pequeña localidad de apenas un centenar de habitantes que resiste a los embates de la despoblación, más acuciante en tierras sorianas, que alumbró su camino junto a la frontera que delimitaba el río entre reinos y califatos medievales y en una posición limítrofe, ya que aunque pertenece a la provincia de Soria se ubica junto a territorios segovianos y burgaleses.. Empecemos con la figura del Cid, por que en estos lares se cuenta que se fraguó una de las mayores afrentas de la historia y de la literatura español. La tradición sitúa por estas tierras aquel famoso pasaje recogido en el Mío Cid, como es la afrenta de Corpes, un robleda donde serían ultrajadas las hijas del Cid Campeador por los infantes de Carrión, que el soldado español saldaría cuentas después.. La localidad está organizada a los pies del castillo. Unos atribuyen su construcción a un primer asentamiento de la encomienda de la Orden de San Juan de Almazán, y otros a los templarios de Ucero. Bien de Interés cultural desde el año 1949, fue propiedad del Temple hasta sus supresión en el año 1311, pasando a la Orden Hospitalaria de San Juan y posteriormente a sus vecinos. Lo cierto es que la fortaleza conserva restos del recinto amurallado con una torre de homenaje de planta pentagonal y un aljibe cubierto con bóveda de cañón. Anexo a él se hallan distintas cuevas que llevan a bodegas tradicionales excavadas en el cerro.. Pero pasear por el conjunto urbano y el entorno hacen de Castillejo de Robledo uno de esos parajes que nos trasladan a otros tiempos, al medievo castellano. La agricultura del cereal y hoy el viñedo y la ganadería han sido el sustento de la gente de esta zona que cuenta con tres recintos patrimoniales dignos de visitar; el castillo así como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y la ermita de los Santos Mártires.. Entre sus edificios se encuentra la iglesia románica de la Asunción, en cuyos muros aún se conservan excepcionales restos de pintura mural. Y otra visita que merece la pena es la pequeña ermita, en la salida del pueblo, dedicada a los Santos Mártires Vidal y Marcelino, recuperada y consolidada para la conservación de las pinturas murales y el Patrimonio de la Tierra de Ribera del Duero.. Un lugar con tiempos gloriosos pero que hoy sobrevive a la epidemia de la dejadez y la despoblación.
Se trata de una pequeña población de apenas un centenar de habitantes en una de las provincias de España más castigada por la despoblación
A lo largo de la historia, hay muchas localidades, hoy prácticamente olvidadas, que han formado parte de una u otra forma de la historia de España. Bien por episodios que ocurrieron allí o en sus alrededores, y que a día de hoy conservan vestigios del pasado. Y en la provincia de Soria hay buenos ejemplos de ellos, con numerosas civilizaciones que pasaron por estas tierras.. Y en esta localidad estuvieron presentes dos de las figuras más enigmáticas del pasado medieval español. Por un lado, Rodrigo Díaz de Vivar, y por otro, los caballeros templarios. Estamos hablando de Castillejo de Robledo, una pequeña localidad de apenas un centenar de habitantes que resiste a los embates de la despoblación, más acuciante en tierras sorianas, que alumbró su camino junto a la frontera que delimitaba el río entre reinos y califatos medievales y en una posición limítrofe, ya que aunque pertenece a la provincia de Soria se ubica junto a territorios segovianos y burgaleses.. Empecemos con la figura del Cid, por que en estos lares se cuenta que se fraguó una de las mayores afrentas de la historia y de la literatura español. La tradición sitúa por estas tierras aquel famoso pasaje recogido en el Mío Cid, como es la afrenta de Corpes, un robleda donde serían ultrajadas las hijas del Cid Campeador por los infantes de Carrión, que el soldado español saldaría cuentas después.. La localidad está organizada a los pies del castillo. Unos atribuyen su construcción a un primer asentamiento de la encomienda de la Orden de San Juan de Almazán, y otros a los templarios de Ucero. Bien de Interés cultural desde el año 1949, fue propiedad del Temple hasta sus supresión en el año 1311, pasando a la Orden Hospitalaria de San Juan y posteriormente a sus vecinos. Lo cierto es que la fortaleza conserva restos del recinto amurallado con una torre de homenaje de planta pentagonal y un aljibe cubierto con bóveda de cañón. Anexo a él se hallan distintas cuevas que llevan a bodegas tradicionales excavadas en el cerro.. Pero pasear por el conjunto urbano y el entorno hacen de Castillejo de Robledo uno de esos parajes que nos trasladan a otros tiempos, al medievo castellano. La agricultura del cereal y hoy el viñedo y la ganadería han sido el sustento de la gente de esta zona que cuenta con tres recintos patrimoniales dignos de visitar; el castillo así como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y la ermita de los Santos Mártires.. Entre sus edificios se encuentra la iglesia románica de la Asunción, en cuyos muros aún se conservan excepcionales restos de pintura mural. Y otra visita que merece la pena es la pequeña ermita, en la salida del pueblo, dedicada a los Santos Mártires Vidal y Marcelino, recuperada y consolidada para la conservación de las pinturas murales y el Patrimonio de la Tierra de Ribera del Duero.. Un lugar con tiempos gloriosos pero que hoy sobrevive a la epidemia de la dejadez y la despoblación.
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