Fue una «negligencia» de una empresa turística que le pudo costar la vida, pero Borja García, el joven alicantino al que un tiburón arrancó de un bocado parte de su pierna, provocando una amputación posterior, se encuentra cada vez mejor.. El treintañero ha realizado una publicación compartida en la red social Instagram junto con su mujer, la castellonense Ana Solsona, para celebrar el primer mes de casados, que se cumplió este martes 28 de abril. «¿Qué decirte… empezamos fuerte, ¿no?». «El 11 de abril nos enfrentamos probablemente, al episodio más cruel y salvaje de nuestras vidas», relatan en una carta abierta donde se muestran esperanzados. «Pero ni un solo momento dejamos de confiar en que aquello sería solo una piedra en el camino; que, pasara lo que pasara, encontraríamos la manera de salir adelante. Y lo hicimos».. En la primera de las dos imágenes de la publicación, Borja y Ana salen volviendo a su entrada en la finca donde celebraron el convite de su boda, y en la segunda es donde se muestran un mes después, con él postrado en la cama y ella sonriendo a su lado, ambos con el dedo pulgar hacia arriba.. «Hay momentos que te cambian para siempre. Momentos en los que entiendes lo frágil que es la vida, pero también la fuerza que uno puede llegar a sacar cuando todo parece derrumbarse», prosigue la carta, que se torna en una declaración de amor mutua. «Si algo tengo claro después de todo ello, es que no había mejor persona con quien atravesar dicha tormenta».. El joven alicantino reconoce que estuvo a punto de perder la vida, y da las gracias a todas aquellas personas que se han preocupado y le han tenido en sus pensamientos. «Todas las manos que se unieron, todos los mensajes y cada oración que se hizo por mí, estoy seguro de que llegaron de forma exprés al cielo y, de alguna manera, me trajeron de vuelta».. La misiva pública finaliza con sus ganas de regresar a su hogar para seguir con su vida. Por el momento sigue estabilizado en el hospital de Malé, la capital de Maldivas, pendiente que le permitan viajar.. «Qué ganas de volver a España, de reír hasta que duela, de llorar de emoción, de abrazar fuerte y de besar a los nuestros como si el tiempo se hubiera detenido», y finaliza. «Después de todo, uno entiende que no hay nada más valioso que volver a casa y sentir el amor de quienes nunca nos soltaron».
En el primer mes de su matrimonio,
Fue una «negligencia» de una empresa turística que le pudo costar la vida, pero Borja García, el joven alicantino al que un tiburón arrancó de un bocado parte de su pierna, provocando una amputación posterior, se encuentra cada vez mejor.. El treintañero ha realizado una publicación compartida en la red social Instagram junto con su mujer, la castellonense Ana Solsona, para celebrar el primer mes de casados, que se cumplió este martes 28 de abril. «¿Qué decirte… empezamos fuerte, ¿no?». «El 11 de abril nos enfrentamos probablemente, al episodio más cruel y salvaje de nuestras vidas», relatan en una carta abierta donde se muestran esperanzados. «Pero ni un solo momento dejamos de confiar en que aquello sería solo una piedra en el camino; que, pasara lo que pasara, encontraríamos la manera de salir adelante. Y lo hicimos».. En la primera de las dos imágenes de la publicación, Borja y Ana salen volviendo a su entrada en la finca donde celebraron el convite de su boda, y en la segunda es donde se muestran un mes después, con él postrado en la cama y ella sonriendo a su lado, ambos con el dedo pulgar hacia arriba.. «Hay momentos que te cambian para siempre. Momentos en los que entiendes lo frágil que es la vida, pero también la fuerza que uno puede llegar a sacar cuando todo parece derrumbarse», prosigue la carta, que se torna en una declaración de amor mutua. «Si algo tengo claro después de todo ello, es que no había mejor persona con quien atravesar dicha tormenta».. El joven alicantino reconoce que estuvo a punto de perder la vida, y da las gracias a todas aquellas personas que se han preocupado y le han tenido en sus pensamientos. «Todas las manos que se unieron, todos los mensajes y cada oración que se hizo por mí, estoy seguro de que llegaron de forma exprés al cielo y, de alguna manera, me trajeron de vuelta».. La misiva pública finaliza con sus ganas de regresar a su hogar para seguir con su vida. Por el momento sigue estabilizado en el hospital de Malé, la capital de Maldivas, pendiente que le permitan viajar.. «Qué ganas de volver a España, de reír hasta que duela, de llorar de emoción, de abrazar fuerte y de besar a los nuestros como si el tiempo se hubiera detenido», y finaliza. «Después de todo, uno entiende que no hay nada más valioso que volver a casa y sentir el amor de quienes nunca nos soltaron».
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