Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Andalucía, representando alrededor del 33% del total de fallecimientos, una cifra superior a la media española, según datos del Gobierno andaluz. De media, mueren al día en la región 60 personas por patologías cardiovasculares, unas 24.000 al año, y aún «siguen sin tomarse en serio», apunta el jefe de servicio de Cardiología de HM Hospitales en Málaga, Pedro Chinchurreta.Lo cierto, apunta el cardiólogo, es que «se ha avanzado mucho en educación sanitaria y, tanto los profesionales sanitarios como las administraciones, trabajamos para que la gente se empodere en su salud». Lamentablemente, «no siempre se consigue».. Ahora vivimos más. La esperanza de vida en Andalucía es de 82,5 años, la cifra más alta desde que hay registros. El envejecimiento de la población conlleva una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares, pero la buena noticia «es que la mayoría se pueden prevenir», apunta Chinchurreta a este diario. Los factores de riesgo son ampliamente conocidos: el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo, la diabetes, la alimentación basada en ultraprocesados, el estrés… El problema, subraya el cardiólogo, es que no empezamos a ser conscientes de sus consecuencias hasta que aparece la enfermedad. «El reputado cardiólogo Valentín Fuster dice que el mejor tratamiento para dejar de fumar es un infarto (risas), pero bromas a parte, no tenemos que llegar a eso».. En este punto, el cardiólogo de HM Hospitales en Málaga incide en la importancia de la llamada prevención primordial. Se trata de evitar los fectores de riesgo antes de que aparezcan, actuando sobre la raíz del problema mediante hábitos saludables, especialmente en la infancia y la juventud. «El objetivo de los cardiólogos no es que el obeso pierda peso o que el diabético esté controlado, si no que no lleguen a desarrollar la enfermedad», apunta Chinchurreta. La clave, explica, está en cambiar el estilo de vida con gestos que, aunque parezcan simples, son de gran importancia: «Ir al trabajo caminando, reducir el estrés en la medida de lo posible, sentarse a comer y no tirar de comida rápida…» Hábitos que se complican con el actual estilo de vida «marcado por la inmediatez»: «Vamos muy rápido, estresados.. eso hace que comamos cualquier cosa que se prepare en poco minutos y suelen ser platos ultraprocesados. Es un círculo vicioso», advierte.. Este ritmo de vida actual marcado por la inmediatez es uno de los motivos detrás del aumento de la incidencia de enfermedades cardiovasculares en jóvenes. Según la Sociedad Española de Neurología, en la última década los ictus han aumentado un 20% en la población de entre 20 y 60 años. Entre las causas principales están el estrés y el sedentarismo, pero también el consumo de drogas ilícitas. A este respecto, Chinchurreta adelanta que en Andalucía se está haciedo un registro andaluz de los pacientes menores de 50 años que han padecido un ictus y los resultados nos van a cambiar mucho la perspectiva», avisa.. Diferencia por sexos. Tradicionalmente, las patologías cardiovasculares eran consideradas «enfermedades de hombres». Y, aunque lo cierto, es que atacan más a ellos, la mortalidad es mayor en mujeres (un 32,8% frente al 25,6%). Esto se debe, explica Chinchurreta, a que las mujeres viven más años, pero también «a que suelen subestimar los síntomas». Por eso, y porque durante mucho han estado infrarrepresentadas en los estudios médicos. «En el imaginario colectivo, los síntomas asociados al infarto son dolor en el pecho, que puede irradiarse al brazo izquierdo, frío, mareos…, pero en las mujeres es distinto, el infarto se manifiesta con ahogos, fatigas, dolor torácico, náuseas… signos que pasan desapercibidos», advierte el cardiólgo.. Con la menopausia, además, llega un punto de inflexión. Los estudios han demostrado que después de la menopausia, las mujeres tienen un mayor riesgo de sufrir una enfermedad del corazón. Los investigadores han vinculado este hecho a la disminución de los niveles de estrógeno durante la menopausia, provocando niveles más bajos de HDL o «colesterol bueno» y niveles más altos LDL o «colesterol malo».. «Necesitamos que se visibilice el riesgo cardiovascular en el sexo femenino, porque el infarto mata a más mujeres que el cáncer de mama y todos los cánceres juntos», alerta Chinchurreta. También, apostilla, es esencial que se prioricen: «Los programas de rehabilitación son mucho menos utilizados por mujeres, suele tener más obligaciones en el cuidado del hogar y de terceros».. Los vapers y las bebidas energéticas, bajo la lupa. Las enfermedades cardiovasculares son percibidas como patologías asociadas a la vejez. Sin embargo, cada vez se diagnostican con más frecuencia entre la gente joven. En este punto, los expertos ponen la lupa sobre los vapers y las bebidas energéticas, cuyo público principal es el adolescente. Según explica el jefe de servicio de cardiología de HM Hospitales en Málaga, Pedro Chinchurreta, «suponen riesgos graves para la salud cardiovascular al incrementar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el riesgo de infarto o arritmias». «El vapeo duplica el riesgo de infarto y endurece las arterias, por no hablar de que es la puerta de entrada al tabaquismo». Y, aunque no contenga nicotina, es «igualmente nocivo ya que contiene sustancias tóxicas». Por su parte, las bebidas energéticas, «son bombas estimulantes e hipercalóricas que provocan taquicardias y aumentan el riesgo de muerte súbita».
Unos 24.000 andaluces mueren al año por enfermedades cardiovasculares, infradiagnosticadas todavía en mujeres
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Andalucía, representando alrededor del 33% del total de fallecimientos, una cifra superior a la media española, según datos del Gobierno andaluz. De media, mueren al día en la región 60 personas por patologías cardiovasculares, unas 24.000 al año, y aún «siguen sin tomarse en serio», apunta el jefe de servicio de Cardiología de HM Hospitales en Málaga, Pedro Chinchurreta.Lo cierto, apunta el cardiólogo, es que «se ha avanzado mucho en educación sanitaria y, tanto los profesionales sanitarios como las administraciones, trabajamos para que la gente se empodere en su salud». Lamentablemente, «no siempre se consigue».. Ahora vivimos más. La esperanza de vida en Andalucía es de 82,5 años, la cifra más alta desde que hay registros. El envejecimiento de la población conlleva una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares, pero la buena noticia «es que la mayoría se pueden prevenir», apunta Chinchurreta a este diario. Los factores de riesgo son ampliamente conocidos: el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo, la diabetes, la alimentación basada en ultraprocesados, el estrés… El problema, subraya el cardiólogo, es que no empezamos a ser conscientes de sus consecuencias hasta que aparece la enfermedad. «El reputado cardiólogo Valentín Fuster dice que el mejor tratamiento para dejar de fumar es un infarto (risas), pero bromas a parte, no tenemos que llegar a eso».. En este punto, el cardiólogo de HM Hospitales en Málaga incide en la importancia de la llamada prevención primordial. Se trata de evitar los fectores de riesgo antes de que aparezcan, actuando sobre la raíz del problema mediante hábitos saludables, especialmente en la infancia y la juventud. «El objetivo de los cardiólogos no es que el obeso pierda peso o que el diabético esté controlado, si no que no lleguen a desarrollar la enfermedad», apunta Chinchurreta. La clave, explica, está en cambiar el estilo de vida con gestos que, aunque parezcan simples, son de gran importancia: «Ir al trabajo caminando, reducir el estrés en la medida de lo posible, sentarse a comer y no tirar de comida rápida…» Hábitos que se complican con el actual estilo de vida «marcado por la inmediatez»: «Vamos muy rápido, estresados.. eso hace que comamos cualquier cosa que se prepare en poco minutos y suelen ser platos ultraprocesados. Es un círculo vicioso», advierte.. Este ritmo de vida actual marcado por la inmediatez es uno de los motivos detrás del aumento de la incidencia de enfermedades cardiovasculares en jóvenes. Según la Sociedad Española de Neurología, en la última década los ictus han aumentado un 20% en la población de entre 20 y 60 años. Entre las causas principales están el estrés y el sedentarismo, pero también el consumo de drogas ilícitas. A este respecto, Chinchurreta adelanta que en Andalucía se está haciedo un registro andaluz de los pacientes menores de 50 años que han padecido un ictus y los resultados nos van a cambiar mucho la perspectiva», avisa.. Diferencia por sexos. Tradicionalmente, las patologías cardiovasculares eran consideradas «enfermedades de hombres». Y, aunque lo cierto, es que atacan más a ellos, la mortalidad es mayor en mujeres (un 32,8% frente al 25,6%). Esto se debe, explica Chinchurreta, a que las mujeres viven más años, pero también «a que suelen subestimar los síntomas». Por eso, y porque durante mucho han estado infrarrepresentadas en los estudios médicos. «En el imaginario colectivo, los síntomas asociados al infarto son dolor en el pecho, que puede irradiarse al brazo izquierdo, frío, mareos…, pero en las mujeres es distinto, el infarto se manifiesta con ahogos, fatigas, dolor torácico, náuseas… signos que pasan desapercibidos», advierte el cardiólgo.. Con la menopausia, además, llega un punto de inflexión. Los estudios han demostrado que después de la menopausia, las mujeres tienen un mayor riesgo de sufrir una enfermedad del corazón. Los investigadores han vinculado este hecho a la disminución de los niveles de estrógeno durante la menopausia, provocando niveles más bajos de HDL o «colesterol bueno» y niveles más altos LDL o «colesterol malo».. «Necesitamos que se visibilice el riesgo cardiovascular en el sexo femenino, porque el infarto mata a más mujeres que el cáncer de mama y todos los cánceres juntos», alerta Chinchurreta. También, apostilla, es esencial que se prioricen: «Los programas de rehabilitación son mucho menos utilizados por mujeres, suele tener más obligaciones en el cuidado del hogar y de terceros».. Los vapers y las bebidas energéticas, bajo la lupa. Las enfermedades cardiovasculares son percibidas como patologías asociadas a la vejez. Sin embargo, cada vez se diagnostican con más frecuencia entre la gente joven. En este punto, los expertos ponen la lupa sobre los vapers y las bebidas energéticas, cuyo público principal es el adolescente. Según explica el jefe de servicio de cardiología de HM Hospitales en Málaga, Pedro Chinchurreta, «suponen riesgos graves para la salud cardiovascular al incrementar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el riesgo de infarto o arritmias». «El vapeo duplica el riesgo de infarto y endurece las arterias, por no hablar de que es la puerta de entrada al tabaquismo». Y, aunque no contenga nicotina, es «igualmente nocivo ya que contiene sustancias tóxicas». Por su parte, las bebidas energéticas, «son bombas estimulantes e hipercalóricas que provocan taquicardias y aumentan el riesgo de muerte súbita».
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