Hace dos semana hemos inaugurado la 15.ª edición del Curso de Experto en Dirección y Liderazgo de Entidades Sin Ánimo de Lucro de AFA. Y, una vez más, he vuelto a compartir una convicción que me acompaña desde hace años: uno de los mayores riesgos para el sector fundacional y asociativo es dejar su gestión en manos de la peligrosa buena voluntad.. Sí, peligrosa.. No porque la buena voluntad no sea valiosa. Lo es, y mucho. De hecho, está en el origen de casi todas las causas nobles. Pero resulta peligrosa cuando se convierte en sustituto de la preparación, de la estrategia, del método y de la profesionalización. Porque las organizaciones que trabajan para cambiar vidas no pueden depender solo de las ganas de hacer el bien. Necesitan estructuras sólidas, dirección, talento, planificación y visión a largo plazo.. Sí, salvar vidas.. Llevo años defendiendo que el gran reto del Tercer Sector no es únicamente crecer, ni siquiera solo conseguir más financiación. El reto de verdad es profesionalizarse para ser más fuerte, más sostenible y más transformador. A veces, seguimos mirando a las organizaciones sociales con una lógica injusta. Les exigimos una austeridad extrema, desconfiamos cuando crecen, cuestionamos que inviertan en talento, en comunicación o en estructura… y, sin embargo, esperamos de ellas que resuelvan algunos de los problemas más complejos de nuestra sociedad.. Sigo haciendo referencia en mi bienvenida a los alumnos de este curso a un vídeo de Dan Pallotta, cuya charla TED The way we think about charity is dead wrong fue publicada en 2013. Más de una década después, su reflexión sigue interpelándonos con una fuerza intacta: quizá nuestra forma de pensar sobre la caridad, sobre la filantropía y sobre las organizaciones sociales sigue estando equivocada. Hay ideas que no envejecen cuando tocan la verdad de fondo. Y esta es una de ellas.. Seguimos penalizando al sector social por hacer justamente lo que consideramos normal en cualquier otro ámbito: invertir para crecer, atraer talento, comunicar mejor o innovar con ambición. Pero los grandes problemas no se resuelven desde estructuras débiles. No se combate la exclusión, no se impulsa la investigación, no se transforman comunidades enteras ni se generan oportunidades reales solo con voluntarismo. Para lograrlo hacen falta organizaciones bien dirigidas.. Un ejemplo admirable de ello lo estamos viendo estos días en la Fundación CRIS contra el Cáncer. La entidad ha impulsado una campaña para seguir financiando el proyecto del doctor Mariano Barbacid sobre cáncer de páncreas, después de que su equipo haya publicado resultados muy prometedores en modelos animales. Distintos análisis periodísticos han recordado que se trata de un avance esperanzador, pero todavía. preclínico, y que trasladar resultados de ratón a paciente exige tiempo, validación y prudencia.. Precisamente por eso el caso de CRIS resulta aún más valioso: porque demuestra que detrás de los grandes avances científicos no hay improvisación, sino estrategia, confianza social, capacidad de movilización y una organización profesional capaz de sostener proyectos complejos en el tiempo. Eso es lo que a veces no terminamos de entender: que el impacto social de verdad no nace solo del propósito, sino de la capacidad de gestionar bien ese propósito.. Detrás de una investigación puntera, de una campaña eficaz, de una red de alianzas, de la captación de fondos necesaria para llegar más lejos, no hay solo emoción. Hay dirección. Hay equipo. Hay comunicación. Hay credibilidad. Hay profesionalización.. Y ese es, precisamente, el sentido profundo de seguir apostando desde AFA por una formación exigente y especializada. Después de más de veinte años de trabajo, seguimos defendiendo que un Tercer Sector fuerte necesita líderes preparados, organizaciones bien gobernadas y una cultura de gestión que esté a la altura de la magnitud de su misión.. Después de más de 20 años trabajando en este sector, sigo pensando que la buena voluntad no basta, que es importante en el arranque, es importante para emocionar, para inspirar, pero tenemos que aspirar a sostener, a escalar y a transformar… y, para transformar, lo primero que tenemos que modificar es nuestra forma de mirar. Porque nuestro sector puede hacer muchas cosas; la magnitud de su misión es de un calibre gigantesco: aspiramos a cambiar el mundo y, para eso, necesitamos ser más fuertes y, para ser más fuertes, estar mejor dirigidos.. Juan Luis Muñoz Escassi es el Director Gerente de la AFA- Asociaciones y Fundaciones Andaluzas
Una invitación a revisar cómo entendemos la caridad y a asumir que la transformación social exige entidades mejor dirigidas
Hace dos semana hemos inaugurado la 15.ª edición del Curso de Experto en Dirección y Liderazgo de Entidades Sin Ánimo de Lucro de AFA. Y, una vez más, he vuelto a compartir una convicción que me acompaña desde hace años: uno de los mayores riesgos para el sector fundacional y asociativo es dejar su gestión en manos de la peligrosa buena voluntad.. Sí, peligrosa.. No porque la buena voluntad no sea valiosa. Lo es, y mucho. De hecho, está en el origen de casi todas las causas nobles. Pero resulta peligrosa cuando se convierte en sustituto de la preparación, de la estrategia, del método y de la profesionalización. Porque las organizaciones que trabajan para cambiar vidas no pueden depender solo de las ganas de hacer el bien. Necesitan estructuras sólidas, dirección, talento, planificación y visión a largo plazo.. Sí, salvar vidas.. Llevo años defendiendo que el gran reto del Tercer Sector no es únicamente crecer, ni siquiera solo conseguir más financiación. El reto de verdad es profesionalizarse para ser más fuerte, más sostenible y más transformador. A veces, seguimos mirando a las organizaciones sociales con una lógica injusta. Les exigimos una austeridad extrema, desconfiamos cuando crecen, cuestionamos que inviertan en talento, en comunicación o en estructura… y, sin embargo, esperamos de ellas que resuelvan algunos de los problemas más complejos de nuestra sociedad.. Sigo haciendo referencia en mi bienvenida a los alumnos de este curso a un vídeo de Dan Pallotta, cuya charla TED The way we think about charity is dead wrong fue publicada en 2013. Más de una década después, su reflexión sigue interpelándonos con una fuerza intacta: quizá nuestra forma de pensar sobre la caridad, sobre la filantropía y sobre las organizaciones sociales sigue estando equivocada. Hay ideas que no envejecen cuando tocan la verdad de fondo. Y esta es una de ellas.. Seguimos penalizando al sector social por hacer justamente lo que consideramos normal en cualquier otro ámbito: invertir para crecer, atraer talento, comunicar mejor o innovar con ambición. Pero los grandes problemas no se resuelven desde estructuras débiles. No se combate la exclusión, no se impulsa la investigación, no se transforman comunidades enteras ni se generan oportunidades reales solo con voluntarismo. Para lograrlo hacen falta organizaciones bien dirigidas.. Un ejemplo admirable de ello lo estamos viendo estos días en la Fundación CRIS contra el Cáncer. La entidad ha impulsado una campaña para seguir financiando el proyecto del doctor Mariano Barbacid sobre cáncer de páncreas, después de que su equipo haya publicado resultados muy prometedores en modelos animales. Distintos análisis periodísticos han recordado que se trata de un avance esperanzador, pero todavía. preclínico, y que trasladar resultados de ratón a paciente exige tiempo, validación y prudencia.. Precisamente por eso el caso de CRIS resulta aún más valioso: porque demuestra que detrás de los grandes avances científicos no hay improvisación, sino estrategia, confianza social, capacidad de movilización y una organización profesional capaz de sostener proyectos complejos en el tiempo. Eso es lo que a veces no terminamos de entender: que el impacto social de verdad no nace solo del propósito, sino de la capacidad de gestionar bien ese propósito.. Detrás de una investigación puntera, de una campaña eficaz, de una red de alianzas, de la captación de fondos necesaria para llegar más lejos, no hay solo emoción. Hay dirección. Hay equipo. Hay comunicación. Hay credibilidad. Hay profesionalización.. Y ese es, precisamente, el sentido profundo de seguir apostando desde AFA por una formación exigente y especializada. Después de más de veinte años de trabajo, seguimos defendiendo que un Tercer Sector fuerte necesita líderes preparados, organizaciones bien gobernadas y una cultura de gestión que esté a la altura de la magnitud de su misión.. Después de más de 20 años trabajando en este sector, sigo pensando que la buena voluntad no basta, que es importante en el arranque, es importante para emocionar, para inspirar, pero tenemos que aspirar a sostener, a escalar y a transformar… y, para transformar, lo primero que tenemos que modificar es nuestra forma de mirar. Porque nuestro sector puede hacer muchas cosas; la magnitud de su misión es de un calibre gigantesco: aspiramos a cambiar el mundo y, para eso, necesitamos ser más fuertes y, para ser más fuertes, estar mejor dirigidos.. Juan Luis Muñoz Escassi es el Director Gerente de la AFA- Asociaciones y Fundaciones Andaluzas
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