Hace no tantos años tener un décimo premiado de Navidad suponía, como poco, rescindir la hipoteca y, además tener un colchón para hacer cosas que antes solo podías haber imaginado. Ni que decir tiene que con los 328.000 euros «limpios» que Loterías del Estado ingresaba en tu cuenta bancaria tenías asegurado un «casoplón».. La cuenta sería bien distinta para aquellos que compraron dos o tres décimos del primer premio, pero el común de los mortales juega un décimo y, muchas veces, compartido.. El precio medio de una vivienda nueva en ciudades como Valencia es de 347.000 euros y el de segunda mano los 290.000 euros. Hoy se paga el doble por un piso nuevo en Valencia que hace seis años. Se han superado los 3.700 euros por metro cuadrado en la capital y alcanzando más de 4.500 en algunos municipios del área metropolitana. Y lo más grave, el alquiler ha dejado de ser una opción para salir del paso.. Ni uno ni otro incremento ha ido acorde al aumento de los salarios. El resultado es más que evidente. La vivienda se ha convertido en un bien inaccesible para la clase media.. Si las calles no se han llenado de personas protestando por una escalada de precios que ningún Gobierno ha sabido frenar-ha sido progresiva y los expertos llevan tiempo avisando de ello- es porque hay varias generaciones que todavía viven de las rentas de su familia. Me explico, de aquel abuelo que compró más de una casa para sus hijos, algo que no era un lujo que se permitían los ricos, y de la que ahora pueden disponer sus nietos.. El Gobierno ha fracasado con la política de vivienda. Pedro Sánchez llegó al poder en 2017 cuando comprar un piso aún no era un lujo y convivió durante ocho años con un Gobierno de izquierdas en la Comunitat. La vivienda siguió creciendo.. Todo esto no exime al actual Consell de dar con la solución a este drama social que ya afecta a varias generaciones. En su mano está que 2026 sea el año del cambio
Pedro Sánchez llegó al poder en 2017 cuando comprar un piso requería esfuerzo, pero no era un lujo
Hace no tantos años tener un décimo premiado de Navidad suponía, como poco, rescindir la hipoteca y, además tener un colchón para hacer cosas que antes solo podías haber imaginado. Ni que decir tiene que con los 328.000 euros «limpios» que Loterías del Estado ingresaba en tu cuenta bancaria tenías asegurado un «casoplón».. La cuenta sería bien distinta para aquellos que compraron dos o tres décimos del primer premio, pero el común de los mortales juega un décimo y, muchas veces, compartido.. El precio medio de una vivienda nueva en ciudades como Valencia es de 347.000 euros y el de segunda mano los 290.000 euros. Hoy se paga el doble por un piso nuevo en Valencia que hace seis años. Se han superado los 3.700 euros por metro cuadrado en la capital y alcanzando más de 4.500 en algunos municipios del área metropolitana. Y lo más grave, el alquiler ha dejado de ser una opción para salir del paso.. Ni uno ni otro incremento ha ido acorde al aumento de los salarios. El resultado es más que evidente. La vivienda se ha convertido en un bien inaccesible para la clase media.. Si las calles no se han llenado de personas protestando por una escalada de precios que ningún Gobierno ha sabido frenar-ha sido progresiva y los expertos llevan tiempo avisando de ello- es porque hay varias generaciones que todavía viven de las rentas de su familia. Me explico, de aquel abuelo que compró más de una casa para sus hijos, algo que no era un lujo que se permitían los ricos, y de la que ahora pueden disponer sus nietos.. El Gobierno ha fracasado con la política de vivienda. Pedro Sánchez llegó al poder en 2017 cuando comprar un piso aún no era un lujo y convivió durante ocho años con un Gobierno de izquierdas en la Comunitat. La vivienda siguió creciendo.. Todo esto no exime al actual Consell de dar con la solución a este drama social que ya afecta a varias generaciones. En su mano está que 2026 sea el año del cambio
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