El primer encuentro directo mantenido entre representantes de Estados Unidos e Irán desde 1979 terminó en la madrugada de este domingo en fracaso. La insistencia del país anfitrión, Pakistán, en que las partes prolongaran un día más las negociaciones -tras una maratoniana jornada de encuentros que había comenzado oficialmente en la mañana del sábado tras un viernes de encuentros preparatorios- y la perspectiva de un acuerdo que permita poner fin a una contienda que ha durado más de seis semanas y afectado a una docena de países no evitó que ambas delegaciones acabaran acusándose mutuamente del resultado de la cita.. Además, horas después del fracaso del encuentro de Islamabad, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciaba en la tarde de este domingo el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que deja la tregua -de dos semanas- pendiendo de un hilo cinco días después de su entrada en vigor y de que el régimen de Teherán amenazara con «responder con fuerza» a cualquier intento de paso de buques de la Armada norteamericana.. A falta de declaraciones de Trump, el encargado de constatar el fracaso de la cita de Islamabad fue el vicepresidente y jefe de la delegación estadounidense JD Vance, quien aseguraba que su país había planteado a las autoridades iraníes su oferta «final» y «mejor», subrayaba un solo punto de fricción entre los muchos que separan a los dos países: la falta de garantías iraníes a la hora de verificar la naturaleza pacífica de su programa nuclear. «La simple realidad es que necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear ni las herramientas que les permitan conseguir rápidamente un arma nuclear», resumía.. La única buena noticia, a juicio del vicepresidente de EEUU, ha sido el mero hecho de reunirse cara a cara y mantener «unas sustanciosas conversaciones» tras aseverar que su delegación fue «bastante flexible y razonable». «El presidente nos pidió que viniéramos con buena fe y hiciéramos el máximo esfuerzo para lograr un acuerdo, y eso hemos hecho», zanjaba Vance a primera hora de ayer.. Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Ghalibaf, acusaba a Washington del fracaso de la negociación asegurando que la delegación estadounidense había sido incapaz de ganarse la confianza de la de la República Islámica. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, criticaba, a su vez, la falta de cintura diplomática de una delegación estadounidense: «Estas negociaciones se celebraron tras 40 días de guerra impuesta y en un clima de recelo. Es natural que desde el principio no esperáramos llegar a un acuerdo en una sola sesión».. Además, fuentes iraníes próximas a las negociaciones han confirmado desencuentros en temas cruciales como el estatus del estrecho de Ormuz, ahora bajo control iraní, la situación de los casi 400 kilos de uranio altamente enriquecido en posesión de Irán y la liberación de unos 25.000 millones de euros en activos iraníes congelados por las sanciones.. «Se estará gestionando un nuevo equilibrio de poder. Es probable que quienes lo encarnen permanezcan en su mayoría en la sombra y eviten, en la medida de lo posible, exposición pública. Su irrupción quedaría reservada para una eventual etapa de postconflicto. Así también se podría entender la incertidumbre en torno al incierto estado actual del líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Jamenei, y la gestión del presidente del Parlamento en estas negociaciones. Mientras tanto, la República Islámica gana tiempo y aprovecha el conflicto como una oportunidad para reconfigurar ese equilibrio de poder», asegura a LA RAZÓN el analista político hispano-iraní Daniel Bashandeh.. «La estrategia de la República Islámica se centra en reconfigurar el equilibrio de poder interno en Irán; mediante la confrontación, logran sostener y medir el pulso político frente al presidente Trump. Por ello, Teherán se mantiene firme en sus demandas y no se mostrará flexible con su política nuclear. Mientras EEUU e Israel no reconozcan los intereses de seguridad de la República Islámica, el régimen mantendrá su cohesión interna», concluye el politólogo especializado en Irán.. Durante la tarde del domingo, y jugando el papel de rostro amable del régimen, su presidente, Masud Pezeshkian, dejaba la puerta abierta aún a nuevas negociaciones al asegurar que su país está «totalmente dispuesto» a llegar a un acuerdo «equilibrado y justo» con EEUU. A pesar del perfil bajo mantenido desde el inicio de la contienda por Moscú, el presidente ruso, Vladimir Putin, revelaba ayer haber mantenido una conversación telefónica con el propio Pezeshkian para trasladarle todo su respaldo tras el fracaso de la cita de Islamabad.. Entretanto, en una tregua cada vez más frágil, Arabia Saudí, que ha sufrido ataques de las fuerzas iraníes por albergar tropas estadounidenses en su suelo y ser un Estado socio de Washington- durante seis semanas consecutivas, denunció ayer haber convocado al embajador de Irak por los ataques con drones -ejecutados por milicias proxy leales a Teherán- procedentes de su territorio. Por su parte, las autoridades iraníes elevaban ayer a más de 3.300 los muertos desde el pasado 28 de febrero, fecha en que comenzaba la ofensiva estadounidense e israelí contra el régimen de los mulás.. En Líbano, el frente bélico activo y uno de los grandes escollos para el acuerdo entre Teherán y Washington, las Fuerzas de Defensa continuaron un día más su campaña aérea contra Hizbulá, principal milicia leal al régimen iraní en toda la región. Por su parte, la milicia chií reivindicaba en la tarde de ayer no solo ataques a tropas israelíes sobre suelo libanés sino el lanzamiento de proyectiles sobre territorio israelí. Según una información recogida por el diario local L’Orient-Le Jour, un alto responsable estadounidense desvelaba ayer que Irán ha rechazado la exigencia de dejar de financiar a Hizbulá, Hamás y los hutíes de Yemen.
El primer encuentro directo mantenido entre representantes de Estados Unidos e Irán desde 1979 terminó en la madrugada de este domingo en fracaso. La insistencia del país anfitrión, Pakistán, en que las partes prolongaran un día más las negociaciones -tras una maratoniana jornada de encuentros que había comenzado oficialmente en la mañana del sábado tras un viernes de encuentros preparatorios- y la perspectiva de un acuerdo que permita poner fin a una contienda que ha durado más de seis semanas y afectado a una docena de países no evitó que ambas delegaciones acabaran acusándose mutuamente del resultado de la cita.. Además, horas después del fracaso del encuentro de Islamabad, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciaba en la tarde de este domingo el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que deja la tregua -de dos semanas- pendiendo de un hilo cinco días después de su entrada en vigor y de que el régimen de Teherán amenazara con «responder con fuerza» a cualquier intento de paso de buques de la Armada norteamericana.. A falta de declaraciones de Trump, el encargado de constatar el fracaso de la cita de Islamabad fue el vicepresidente y jefe de la delegación estadounidense JD Vance, quien aseguraba que su país había planteado a las autoridades iraníes su oferta «final» y «mejor», subrayaba un solo punto de fricción entre los muchos que separan a los dos países: la falta de garantías iraníes a la hora de verificar la naturaleza pacífica de su programa nuclear. «La simple realidad es que necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear ni las herramientas que les permitan conseguir rápidamente un arma nuclear», resumía.. La única buena noticia, a juicio del vicepresidente de EEUU, ha sido el mero hecho de reunirse cara a cara y mantener «unas sustanciosas conversaciones» tras aseverar que su delegación fue «bastante flexible y razonable». «El presidente nos pidió que viniéramos con buena fe y hiciéramos el máximo esfuerzo para lograr un acuerdo, y eso hemos hecho», zanjaba Vance a primera hora de ayer.. Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Ghalibaf, acusaba a Washington del fracaso de la negociación asegurando que la delegación estadounidense había sido incapaz de ganarse la confianza de la de la República Islámica. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, criticaba, a su vez, la falta de cintura diplomática de una delegación estadounidense: «Estas negociaciones se celebraron tras 40 días de guerra impuesta y en un clima de recelo. Es natural que desde el principio no esperáramos llegar a un acuerdo en una sola sesión».. Además, fuentes iraníes próximas a las negociaciones han confirmado desencuentros en temas cruciales como el estatus del estrecho de Ormuz, ahora bajo control iraní, la situación de los casi 400 kilos de uranio altamente enriquecido en posesión de Irán y la liberación de unos 25.000 millones de euros en activos iraníes congelados por las sanciones.. «Se estará gestionando un nuevo equilibrio de poder. Es probable que quienes lo encarnen permanezcan en su mayoría en la sombra y eviten, en la medida de lo posible, exposición pública. Su irrupción quedaría reservada para una eventual etapa de postconflicto. Así también se podría entender la incertidumbre en torno al incierto estado actual del líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Jamenei, y la gestión del presidente del Parlamento en estas negociaciones. Mientras tanto, la República Islámica gana tiempo y aprovecha el conflicto como una oportunidad para reconfigurar ese equilibrio de poder», asegura a LA RAZÓN el analista político hispano-iraní Daniel Bashandeh.. «La estrategia de la República Islámica se centra en reconfigurar el equilibrio de poder interno en Irán; mediante la confrontación, logran sostener y medir el pulso político frente al presidente Trump. Por ello, Teherán se mantiene firme en sus demandas y no se mostrará flexible con su política nuclear. Mientras EEUU e Israel no reconozcan los intereses de seguridad de la República Islámica, el régimen mantendrá su cohesión interna», concluye el politólogo especializado en Irán.. Durante la tarde del domingo, y jugando el papel de rostro amable del régimen, su presidente, Masud Pezeshkian, dejaba la puerta abierta aún a nuevas negociaciones al asegurar que su país está «totalmente dispuesto» a llegar a un acuerdo «equilibrado y justo» con EEUU. A pesar del perfil bajo mantenido desde el inicio de la contienda por Moscú, el presidente ruso, Vladimir Putin, revelaba ayer haber mantenido una conversación telefónica con el propio Pezeshkian para trasladarle todo su respaldo tras el fracaso de la cita de Islamabad.. Entretanto, en una tregua cada vez más frágil, Arabia Saudí, que ha sufrido ataques de las fuerzas iraníes por albergar tropas estadounidenses en su suelo y ser un Estado socio de Washington- durante seis semanas consecutivas, denunció ayer haber convocado al embajador de Irak por los ataques con drones -ejecutados por milicias proxy leales a Teherán- procedentes de su territorio. Por su parte, las autoridades iraníes elevaban ayer a más de 3.300 los muertos desde el pasado 28 de febrero, fecha en que comenzaba la ofensiva estadounidense e israelí contra el régimen de los mulás.. En Líbano, el frente bélico activo y uno de los grandes escollos para el acuerdo entre Teherán y Washington, las Fuerzas de Defensa continuaron un día más su campaña aérea contra Hizbulá, principal milicia leal al régimen iraní en toda la región. Por su parte, la milicia chií reivindicaba en la tarde de ayer no solo ataques a tropas israelíes sobre suelo libanés sino el lanzamiento de proyectiles sobre territorio israelí. Según una información recogida por el diario local L’Orient-Le Jour, un alto responsable estadounidense desvelaba ayer que Irán ha rechazado la exigencia de dejar de financiar a Hizbulá, Hamás y los hutíes de Yemen.
El primer encuentro directo en décadas entre los dos países termina sin acuerdo y con nuevas tensiones sobre el programa nuclear, Ormuz y la tregua
Internacional: noticias internacionales de hoy en La Razón
