Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas por el grupo de Investigación Historia y Arqueología de la Universidad de León (ULe) en el yacimiento de La Peña del Castro, en el municipio La Ercina, han permitido documentar un complejo religioso de la Edad del Hierro excepcional en el norte de la Península Ibérica.. El centro académico ha informado de que se trata de un conjunto formado por dos edificios de culto que presentan un notable estado de conservación y que están situados junto a una de las principales entradas del poblado, informa Efe.. Según ha apuntado el director de las intervenciones arqueológicas y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de León, Eduardo González Gómez, el uso de estas instalaciones se fija entre los siglos II y I a.C.. Concretamente, el hallazgo tuvo lugar el pasado agosto durante la octava campaña de intervención que se lleva a cabo en el yacimiento leonés y que se centró en una estructura realizada en piedra que había sido localizada en campañas anteriores.. «En esta intervención se documentó un edificio en cuyo interior aparecieron restos de combustión relacionados con un altar, así como diferentes ofrendas depositadas en este espacio», ha explicado González Gómez de Agüero.. Construido en piedra y situado junto al acceso suroeste del poblado, el edificio se emplaza en plena calle principal del asentamiento y presenta una planta singular en forma de ‘D’, con un diámetro aproximado de seis metros.. El acceso se realizaba mediante una entrada sobreelevada con varios escalones y su interior era diáfano, ocupado parcialmente por una plataforma que albergaba un gran altar de morfología cuadrangular, cuya superficie aparece intensamente alterada por el uso reiterado del fuego.. En el interior del altar se recuperaron restos carbonizados de huesos de animales domésticos y de cereales, lo que confirma, según ha detallado el profesor de la ULe, la realización de rituales con ofrendas tanto animales como vegetales.. Este edificio se encontraba directamente relacionado con otro templo situado frente a él, al otro lado de la calle principal, conectado por medio de un paso elevado realizado con bloques de piedras y con el que formaba un conjunto unitario de carácter religioso.. Ambos edificios configurarían un complejo religioso de gran entidad que, según ha señalado el director de la excavación, estaría destinado al culto de divinidades relacionadas con los ciclos agrícolas.. «Este conjunto de espacios religiosos es algo excepcional en el norte de la Península Ibérica y constituye una fuente de información de gran valor para conocer unas creencias especialmente difíciles de documentar en las comunidades de la Edad del Hierro», ha subrayado González.. Aunque la existencia de espacios rituales de la Edad del Hierro en el norte peninsular es algo recurrente, el complejo documentado en La Peña del Castro supone un hallazgo de gran importancia por su excepcionalidad, al encontrarse en un ambiente urbano y configurado por varios edificios, así como por su excelente estado de conservación.. González ha destacado que el análisis de los materiales recuperados abre nuevas vías de estudio para conocer mejor las creencias y modos de vida de los habitantes del norte peninsular antes de la llegada de Roma.. La Peña del Castro se encuentra en la órbita de una serie de yacimientos del norte de León y Palencia, y sur de Cantabria y Asturias, que poseen una cultura material común. En la Ercina, entre otros, están presentes molinos circulares, cerámicas pintadas de tradición celtibérica, cerámicas impresas, fíbulas de torrecilla, cuchillos afaltacados, azadas, monedas celtibéricas y placas decoradas.. Algunos objetos responden a actividades exclusivas del castro, como la extracción y manufacturas de talco durante la II Edad del Hierro. El talco es un mineral muy escaso en la Península Ibérica y una de las contadas minas la hallamos en las cercanías del poblado, concretamente en Puebla de Lillo. Tras su extracción el material era trasladado en bruto al poblado donde se manufacturaba. se han recogido numeroso fragmentos de mineral y varios objetos, entre ellos, fusayolas -contrapesos que se colocan en el uso para hilar- y en mas abundancia cuentas de collar y colgantes decorados con incisiones.. Otro descubrimiento único es la presencia de dos enterramientos infantiles en una de las cabañas, junto a sacrificios de animales igualmente de corta edad. La Peña del Castro es el yacimiento más noroccidental de la Península Ibérica en el que hay constancia de este tipo de sepulturas, característicos del mundo ibérico y celtibérico y de escasa representación en Castilla y León. La presencia de animales de corta edad y de neonatos revela ritos y ceremonias rituales que tienen como fin la protección de los habitantes de la casa.
Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas por el grupo de Investigación Historia y Arqueología de la Universidad de León (ULe) han permitido documentarlo
Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas por el grupo de Investigación Historia y Arqueología de la Universidad de León (ULe) en el yacimiento de La Peña del Castro, en el municipio La Ercina, han permitido documentar un complejo religioso de la Edad del Hierro excepcional en el norte de la Península Ibérica.. El centro académico ha informado de que se trata de un conjunto formado por dos edificios de culto que presentan un notable estado de conservación y que están situados junto a una de las principales entradas del poblado, informa Efe.. Según ha apuntado el director de las intervenciones arqueológicas y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de León, Eduardo González Gómez, el uso de estas instalaciones se fija entre los siglos II y I a.C.. Concretamente, el hallazgo tuvo lugar el pasado agosto durante la octava campaña de intervención que se lleva a cabo en el yacimiento leonés y que se centró en una estructura realizada en piedra que había sido localizada en campañas anteriores.. «En esta intervención se documentó un edificio en cuyo interior aparecieron restos de combustión relacionados con un altar, así como diferentes ofrendas depositadas en este espacio», ha explicado González Gómez de Agüero.. Construido en piedra y situado junto al acceso suroeste del poblado, el edificio se emplaza en plena calle principal del asentamiento y presenta una planta singular en forma de ‘D’, con un diámetro aproximado de seis metros.. El acceso se realizaba mediante una entrada sobreelevada con varios escalones y su interior era diáfano, ocupado parcialmente por una plataforma que albergaba un gran altar de morfología cuadrangular, cuya superficie aparece intensamente alterada por el uso reiterado del fuego.. En el interior del altar se recuperaron restos carbonizados de huesos de animales domésticos y de cereales, lo que confirma, según ha detallado el profesor de la ULe, la realización de rituales con ofrendas tanto animales como vegetales.. Este edificio se encontraba directamente relacionado con otro templo situado frente a él, al otro lado de la calle principal, conectado por medio de un paso elevado realizado con bloques de piedras y con el que formaba un conjunto unitario de carácter religioso.. Ambos edificios configurarían un complejo religioso de gran entidad que, según ha señalado el director de la excavación, estaría destinado al culto de divinidades relacionadas con los ciclos agrícolas.. «Este conjunto de espacios religiosos es algo excepcional en el norte de la Península Ibérica y constituye una fuente de información de gran valor para conocer unas creencias especialmente difíciles de documentar en las comunidades de la Edad del Hierro», ha subrayado González.. Aunque la existencia de espacios rituales de la Edad del Hierro en el norte peninsular es algo recurrente, el complejo documentado en La Peña del Castro supone un hallazgo de gran importancia por su excepcionalidad, al encontrarse en un ambiente urbano y configurado por varios edificios, así como por su excelente estado de conservación.. González ha destacado que el análisis de los materiales recuperados abre nuevas vías de estudio para conocer mejor las creencias y modos de vida de los habitantes del norte peninsular antes de la llegada de Roma.. La Peña del Castro se encuentra en la órbita de una serie de yacimientos del norte de León y Palencia, y sur de Cantabria y Asturias, que poseen una cultura material común. En la Ercina, entre otros, están presentes molinos circulares, cerámicas pintadas de tradición celtibérica, cerámicas impresas, fíbulas de torrecilla, cuchillos afaltacados, azadas, monedas celtibéricas y placas decoradas.. Algunos objetos responden a actividades exclusivas del castro, como la extracción y manufacturas de talco durante la II Edad del Hierro. El talco es un mineral muy escaso en la Península Ibérica y una de las contadas minas la hallamos en las cercanías del poblado, concretamente en Puebla de Lillo. Tras su extracción el material era trasladado en bruto al poblado donde se manufacturaba. se han recogido numeroso fragmentos de mineral y varios objetos, entre ellos, fusayolas -contrapesos que se colocan en el uso para hilar- y en mas abundancia cuentas de collar y colgantes decorados con incisiones.. Otro descubrimiento único es la presencia de dos enterramientos infantiles en una de las cabañas, junto a sacrificios de animales igualmente de corta edad. La Peña del Castro es el yacimiento más noroccidental de la Península Ibérica en el que hay constancia de este tipo de sepulturas, característicos del mundo ibérico y celtibérico y de escasa representación en Castilla y León. La presencia de animales de corta edad y de neonatos revela ritos y ceremonias rituales que tienen como fin la protección de los habitantes de la casa.
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