En la última emisión de El capitán en Japón, donde el exfutbolista Joaquín Sánchez y su familia recorren el país nipón, se pudo ver una intensa discusión familia a cuenta de un error de cálculo con una de sus actividades.. La familia llegó hasta un circuito de karts pero allí el encargado les echó un jarro de agua fría: «Hay un problema, Salma solo tiene 14 años y no puede conducir», les decía.. «Yo no había caído, mi vida», le decía Joaquín a su pequeña para consolarla, pero ésta, frustrada y enfadada, soltaba: «Pues infórmate de los sitios antes de venir y no me quedo yo tirada».. «Relájate», le decía su hermana, Daniela y la madre de ambas, Susana Saborido, le ofrecía ir a otro lado con ella. «Después vengo y me quedo yo aquí tirada sola. ¿A dónde vamos a ir si estamos en medio de la nada?».. «Que eres tonta», «tonta tu», comenzaban a decirse las dos hermanas, hasta que Saborido interrumpía para decirle a Salma un «secreto al oído» que la hacía reír, acabando con el drama.
El exabrupto de la hija de Joaquín Sánchez a su padre: «Infórmate de los sitios antes de venir y no me quedo yo tirada»
20MINUTOS.ES – Televisión
En la última emisión de El capitán en Japón, donde el exfutbolista Joaquín Sánchez y su familia recorren el país nipón, se pudo ver una intensa discusión familia a cuenta de un error de cálculo con una de sus actividades.. La familia llegó hasta un circuito de karts pero allí el encargado les echó un jarro de agua fría: «Hay un problema, Salma solo tiene 14 años y no puede conducir», les decía.. «Yo no había caído, mi vida», le decía Joaquín a su pequeña para consolarla, pero ésta, frustrada y enfadada, soltaba: «Pues infórmate de los sitios antes de venir y no me quedo yo tirada».. «Relájate», le decía su hermana, Daniela y la madre de ambas, Susana Saborido, le ofrecía ir a otro lado con ella. «Después vengo y me quedo yo aquí tirada sola. ¿A dónde vamos a ir si estamos en medio de la nada?».. «Que eres tonta», «tonta tu», comenzaban a decirse las dos hermanas, hasta que Saborido interrumpía para decirle a Salma un «secreto al oído» que la hacía reír, acabando con el drama.
