Cuba atraviesa su peor crisis desde la revolución: apagones prolongados, escasez de combustibles, medicinas y alimentos, e incertidumbre generalizada sobre el día a día de millones de familias. Dentro de esa precariedad, la dependencia de los envíos de petróleo de Venezuela era estructural para la isla. Ahora, la pérdida de ese flujo tras la toma de control del petróleo venezolano por parte de EE UU es un golpe profundo a una economía ya en colapso. La geopolítica mundial ha cambiado y Cuba está señalada como el siguiente objetivo dentro de la lógica imperialista de Donald Trump. La operación militar en Venezuela dejó al menos 32 militares cubanos muertos, lo que demuestra la profunda interconexión entre ambos países, y una consecuencia inmediata es el estrangulamiento de las últimas redes de supervivencia económica de La Habana.. Seguir leyendo
El régimen de La Habana tiene que dar pasos hacia la apertura antes de que la economía colapse por completo por la presión de Estados Unidos
editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. El régimen de La Habana tiene que dar pasos hacia la apertura antes de que la economía colapse por completo por la presión de Estados Unidos. Una mujer vende alubias y aceite e una calle de La Habana.Ramon Espinosa (AP). Cuba atraviesa su peor crisis desde la revolución: apagones prolongados, escasez de combustibles, medicinas y alimentos, e incertidumbre generalizada sobre el día a día de millones de familias. Dentro de esa precariedad, la dependencia de los envíos de petróleo de Venezuela era estructural para la isla. Ahora, la pérdida de ese flujo tras la toma de control del petróleo venezolano por parte de EE UU es un golpe profundo a una economía ya en colapso. La geopolítica mundial ha cambiado y Cuba está señalada como el siguiente objetivo dentro de la lógica imperialista de Donald Trump. La operación militar en Venezuela dejó al menos 32 militares cubanos muertos, lo que demuestra la profunda interconexión entre ambos países, y una consecuencia inmediata es el estrangulamiento de las últimas redes de supervivencia económica de La Habana.. Desde los años sesenta, todas las medidas de presión contra Cuba solo han servido para que el régimen castrista ahondara en su deriva autoritaria y refuerce su narrativa interna de resistencia. Son los cubanos quienes pagan el precio de esta eterna espiral de presión y victimización. Los ciudadanos ven cómo su ya delicado nivel de vida se empobrece día tras día, atrapados entre un régimen represor y un bloqueo económico que limita sus oportunidades de prosperar. Para ellos, la falta de combustible no es una herramienta geopolítica, es un acelerador de miseria.. Frente a esta situación, las voces de los cubanos deben ser escuchadas con fuerza. Las demandas de libertad, democracia y respeto a los derechos humanos que emergen dentro de la isla no pueden ser acalladas por la retórica de victimización del régimen castrista, por agresiva que sea la actitud de EE UU. Es imperativo denunciar con claridad al régimen castrista que ha monopolizado el poder durante más de seis décadas, que ha perseguido a disidentes, restringido libertades y negado a su pueblo canales efectivos de participación política.. Es hora de que las autoridades de la isla den pasos claros hacia la democratización y el desmantelamiento de la estructura represiva. Las tímidas aperturas y los gestos simbólicos de otros tiempos ya no sirven. Para ello, el régimen de La Habana puede aprovechar la mano tendida de aquellos países que están dispuestos a acompañarlo sin sanciones y ultimátums, sino con incentivos que promuevan reformas internas concretas: facilidades económicas vinculadas a avances verificables en derechos humanos, apoyo a la sociedad civil cubana y puentes diplomáticos para un diálogo inclusivo.. En el nuevo orden mundial, la presión sobre Cuba solo puede ir a más. Si no se abre un camino claro hacia la apertura, solo generará más sufrimiento para quienes ya estaban al límite. Los cubanos merecen una ruta hacia la libertad y la dignidad que no pase por más hambre.. Tu suscripción se está usando en otro dispositivo. ¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?. Añadir usuarioContinuar leyendo aquí. Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.. ¿Por qué estás viendo esto?. Flecha. Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.. Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.. ¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.. En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.. Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. América. Latinoamérica. Caribe. Cuba. Estados Unidos. Política. Economía. Democracia. Dictadura. Derechos humanos. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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