La ópera «La Gioconda», de Amilcare Ponchielli, considerada la última gran obra del romanticismo italiano, regresa al Gran Teatre del Liceu de Barcelona tras siete años de ausencia. La producción, que se representará del 16 de febrero al 2 de marzo, cuenta con una nueva puesta en escena firmada por Romain Gilbert y la dirección musical de Daniel Oren al frente de la orquesta titular del teatro. La propuesta escénica, coproducida con el Teatro di San Carlo de Nápoles —donde se estrenó en 2024—, mantiene una fidelidad al libreto original de Arrigo Boito (bajo el seudónimo de Tobia Gorrio), inspirado en el drama «Angelo, tyran de Padoue» de Victor Hugo. Gilbert traslada al público a la Venecia del siglo XVII, resaltando su atmósfera más sombría y contradictoria: las luces festivas del Carnaval conviven con las sombras de la Inquisición y la venganza. «Como decía Victor Hugo, en el drama más bonito siempre reside la idea más oscura. Esas luces y claroscuros de la Venecia del siglo XVII son los que mostramos en La Gioconda», explicó el director de escena durante la presentación. Gilbert, quien ya llevó esta obra a La Scala de Milán tras 45 años sin programarse allí, la describe como «una gran ópera total, una ópera francesa al estilo italiano», donde se integran ballet, voces solistas, coros y una teatralidad potenciada por los diseños de vestuario de Christian Lacroix. Incluye guiños al Carnaval veneciano —que en esa época podía extenderse hasta seis meses— y sus bailes de máscaras.. La trama, llena de giros dramáticos, gira en torno a la venganza de Barnaba, un espía inquisitorial enamorado sin correspondencia de Gioconda, una cantante callejera. Esta compleja partitura, compuesta en un periodo de transición tras el retiro temporal de Verdi —y con Ponchielli como profesor de Puccini—, fusiona influencias verdianas en las melodías, coros populares venecianos, toques de Mussorgsky y Chaikovski en los soliloquios, una orquestación con ecos wagnerianos y el gran final propio de la Grand Opéra francesa.El elenco destaca por su exigencia vocal. En el rol protagónico, de enorme peso dramático a lo largo de cinco actos, alternan la soprano Saioa Hernández (quien ya debutó el personaje en el Liceu en 2018-2019 y lo considera, junto a Macbeth, una de sus favoritas) y Ekaterina Semenchuk (en su debut en el rol). «Es una ópera muy demandante, pero está tan bien escrita que es un gusto enorme interpretarla», ha afirmado Hernández.Junto a ellas, Michael Fabiano y Martin Muehle alternan como Enzo Grimaldo; Ekaterina Semenchuk (o alternantes en otros roles), John Relyea, Alexander Köpeczi y otros completan un reparto de seis tesituras principales. En el papel del villano Barnaba destacan Gabriele Viviani y Àngel Òdena, este último conocido por su interpretación del célebre monólogo «O monumento».El ballet ocupa un lugar central, especialmente con la icónica Danza de las Horas, uno de los fragmentos más populares del repertorio operístico.. El coreógrafo Vincent Chaillet dirige a una docena de bailarines, tres acróbatas y un mimo para reforzar la tradición escénica italiana y la espectacularidad del montaje .Estrenada en La Scala de Milán en 1876, La Gioconda llegó al Liceu en 1883 y esta será su tercera programación desde la reapertura del teatro en 1999. La última vez que se vio en Barcelona fue en 2019. Con este regreso, el Liceu apuesta por una de las óperas más completas y exigentes del repertorio romántico, ideal tanto para redescubrir el género como para iniciarse en él.
El coliseo barcelonés acoge la celebérrima obra de Ponchielli en una coproducción con el Teatro di San Carlo de Nápoles
La ópera «La Gioconda», de Amilcare Ponchielli, considerada la última gran obra del romanticismo italiano, regresa al Gran Teatre del Liceu de Barcelona tras siete años de ausencia. La producción, que se representará del 16 de febrero al 2 de marzo, cuenta con una nueva puesta en escena firmada por Romain Gilbert y la dirección musical de Daniel Oren al frente de la orquesta titular del teatro. La propuesta escénica, coproducida con el Teatro di San Carlo de Nápoles —donde se estrenó en 2024—, mantiene una fidelidad al libreto original de Arrigo Boito (bajo el seudónimo de Tobia Gorrio), inspirado en el drama «Angelo, tyran de Padoue» de Victor Hugo. Gilbert traslada al público a la Venecia del siglo XVII, resaltando su atmósfera más sombría y contradictoria: las luces festivas del Carnaval conviven con las sombras de la Inquisición y la venganza. «Como decía Victor Hugo, en el drama más bonito siempre reside la idea más oscura. Esas luces y claroscuros de la Venecia del siglo XVII son los que mostramos en La Gioconda», explicó el director de escena durante la presentación. Gilbert, quien ya llevó esta obra a La Scala de Milán tras 45 años sin programarse allí, la describe como «una gran ópera total, una ópera francesa al estilo italiano», donde se integran ballet, voces solistas, coros y una teatralidad potenciada por los diseños de vestuario de Christian Lacroix. Incluye guiños al Carnaval veneciano —que en esa época podía extenderse hasta seis meses— y sus bailes de máscaras.. La trama, llena de giros dramáticos, gira en torno a la venganza de Barnaba, un espía inquisitorial enamorado sin correspondencia de Gioconda, una cantante callejera. Esta compleja partitura, compuesta en un periodo de transición tras el retiro temporal de Verdi —y con Ponchielli como profesor de Puccini—, fusiona influencias verdianas en las melodías, coros populares venecianos, toques de Mussorgsky y Chaikovski en los soliloquios, una orquestación con ecos wagnerianos y el gran final propio de la Grand Opéra francesa.El elenco destaca por su exigencia vocal. En el rol protagónico, de enorme peso dramático a lo largo de cinco actos, alternan la soprano Saioa Hernández (quien ya debutó el personaje en el Liceu en 2018-2019 y lo considera, junto a Macbeth, una de sus favoritas) y Ekaterina Semenchuk (en su debut en el rol). «Es una ópera muy demandante, pero está tan bien escrita que es un gusto enorme interpretarla», ha afirmado Hernández.Junto a ellas, Michael Fabiano y Martin Muehle alternan como Enzo Grimaldo; Ekaterina Semenchuk (o alternantes en otros roles), John Relyea, Alexander Köpeczi y otros completan un reparto de seis tesituras principales. En el papel del villano Barnaba destacan Gabriele Viviani y Àngel Òdena, este último conocido por su interpretación del célebre monólogo «O monumento».El ballet ocupa un lugar central, especialmente con la icónica Danza de las Horas, uno de los fragmentos más populares del repertorio operístico.. El coreógrafo Vincent Chaillet dirige a una docena de bailarines, tres acróbatas y un mimo para reforzar la tradición escénica italiana y la espectacularidad del montaje .Estrenada en La Scala de Milán en 1876, La Gioconda llegó al Liceu en 1883 y esta será su tercera programación desde la reapertura del teatro en 1999. La última vez que se vio en Barcelona fue en 2019. Con este regreso, el Liceu apuesta por una de las óperas más completas y exigentes del repertorio romántico, ideal tanto para redescubrir el género como para iniciarse en él.
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