La Generalitat ha acordado declarar Bien Cultural de Interés Nacional el llamado “Dietari de salvament dels arxius de Catalunya durant la Guerra de 1936-1939”, un documento excepcional de 112 páginas que constituye un testimonio único y imprescindible para conocer la gran operación de salvamento del patrimonio documental catalán durante la Guerra Civil. El dietario, conservado en el Arxiu Nacional de Catalunya (ANC1-1-T-8134), registra día a día, durante 373 jornadas, las actuaciones impulsadas por la Generalitat republicana a través de Agustí Duran i Sanpere y su equipo de más de treinta colaboradores. Se trata del primer documento de la Cataluña contemporánea que abarca el conjunto del patrimonio archivístico del país, tanto público como privado, y que refleja una acción de gobierno real y efectiva, no un mero proyecto teórico. Este registro no solo permite reconstruir el mapa de los archivos catalanes en 1936, sino que fue fundamental para organizar el retorno de los fondos una vez finalizada la contienda. Es, además, la expresión de una política cultural decidida en plena guerra y revolución.. Todo esto comenzó el 28 de julio de 1936, apenas diez días después del inicio de la Guerra Civil. Fue entonces cuando el conseller de Cultura, Ventura Gassol, envió una comisión a Puigcerdà para recoger a Agustí Duran i Sanpere y poner en marcha una de las iniciativas más importantes de la historia de Cataluña en materia de salvaguarda patrimonial. A partir del 31 de julio, Duran i Sanpere, director del Arxiu Històric de Barcelona, asumió la dirección de la Secció d’Arxius del Servei de Patrimoni. Ante el riesgo inminente de destrucción por violencia revolucionaria o bombardeos, se abandonó el plan original de crear una red de archivos comarcales y se optó por concentrar la documentación en depósitos seguros.. Se crearon el Arxiu General de Catalunya en Barcelona, archivos históricos comarcales en Girona, Tarragona, Tortosa, Vic, Manresa y Lleida, y dos grandes refugios en Viladrau y Poblet para las comarcas orientales y occidentales. A medida que avanzaba el frente y se intensificaban los bombardeos, se multiplicaron las evacuaciones de emergencia hacia estos centros de protección. Duran i Sanpere utilizó este dietario como herramienta principal de organización y control en un contexto de extrema incertidumbre y peligro. El documento recoge con detalle traslados, ubicaciones, personal interviniente y vicisitudes cotidianas, incluso durante los Hechos de Mayo de 1937. Entre julio de 1936 y mayo de 1938 se logró salvar la mayor parte del patrimonio documental movilizado.. La relevancia cultural del dietario radica en varios aspectos fundamentales como el hecho de ser un documento único que ofrece una radiografía precisa del estado de los archivos justo antes y en los primeros momentos de la guerra, con localizaciones concretas, fechas de traslados y nombres de los responsables. Igualmente refleja la dimensión real de la actuación de la Generalitat republicana en política cultural y patrimonial: recursos humanos, logísticos y el alcance territorial de la operación. El documento permite reconstruir el mapa de los archivos antes, durante y después del conflicto, además de demostrar una visión integradora del patrimonio, ya que no solo se salvaron archivos públicos y privados (judiciales, notariales, eclesiásticos, nobiliarios o gremiales), sino también otros bienes culturales.. Con esta declaración como Bien Cultural de Interés Nacional, la Generalitat reconoce y protege un testimonio histórico de primer orden que honra la labor discreta pero decisiva de Agustí Duran i Sanpere y su equipo, auténticos guardianes de la memoria catalana en tiempos de guerra.
El documento registra 373 días de operaciones para proteger fondos públicos y privados
La Generalitat ha acordado declarar Bien Cultural de Interés Nacional el llamado “Dietari de salvament dels arxius de Catalunya durant la Guerra de 1936-1939”, un documento excepcional de 112 páginas que constituye un testimonio único y imprescindible para conocer la gran operación de salvamento del patrimonio documental catalán durante la Guerra Civil. El dietario, conservado en el Arxiu Nacional de Catalunya (ANC1-1-T-8134), registra día a día, durante 373 jornadas, las actuaciones impulsadas por la Generalitat republicana a través de Agustí Duran i Sanpere y su equipo de más de treinta colaboradores. Se trata del primer documento de la Cataluña contemporánea que abarca el conjunto del patrimonio archivístico del país, tanto público como privado, y que refleja una acción de gobierno real y efectiva, no un mero proyecto teórico. Este registro no solo permite reconstruir el mapa de los archivos catalanes en 1936, sino que fue fundamental para organizar el retorno de los fondos una vez finalizada la contienda. Es, además, la expresión de una política cultural decidida en plena guerra y revolución.. Todo esto comenzó el 28 de julio de 1936, apenas diez días después del inicio de la Guerra Civil. Fue entonces cuando el conseller de Cultura, Ventura Gassol, envió una comisión a Puigcerdà para recoger a Agustí Duran i Sanpere y poner en marcha una de las iniciativas más importantes de la historia de Cataluña en materia de salvaguarda patrimonial. A partir del 31 de julio, Duran i Sanpere, director del Arxiu Històric de Barcelona, asumió la dirección de la Secció d’Arxius del Servei de Patrimoni. Ante el riesgo inminente de destrucción por violencia revolucionaria o bombardeos, se abandonó el plan original de crear una red de archivos comarcales y se optó por concentrar la documentación en depósitos seguros.. Se crearon el Arxiu General de Catalunya en Barcelona, archivos históricos comarcales en Girona, Tarragona, Tortosa, Vic, Manresa y Lleida, y dos grandes refugios en Viladrau y Poblet para las comarcas orientales y occidentales. A medida que avanzaba el frente y se intensificaban los bombardeos, se multiplicaron las evacuaciones de emergencia hacia estos centros de protección. Duran i Sanpere utilizó este dietario como herramienta principal de organización y control en un contexto de extrema incertidumbre y peligro. El documento recoge con detalle traslados, ubicaciones, personal interviniente y vicisitudes cotidianas, incluso durante los Hechos de Mayo de 1937. Entre julio de 1936 y mayo de 1938 se logró salvar la mayor parte del patrimonio documental movilizado.. La relevancia cultural del dietario radica en varios aspectos fundamentales como el hecho de ser un documento único que ofrece una radiografía precisa del estado de los archivos justo antes y en los primeros momentos de la guerra, con localizaciones concretas, fechas de traslados y nombres de los responsables. Igualmente refleja la dimensión real de la actuación de la Generalitat republicana en política cultural y patrimonial: recursos humanos, logísticos y el alcance territorial de la operación. El documento permite reconstruir el mapa de los archivos antes, durante y después del conflicto, además de demostrar una visión integradora del patrimonio, ya que no solo se salvaron archivos públicos y privados (judiciales, notariales, eclesiásticos, nobiliarios o gremiales), sino también otros bienes culturales.. Con esta declaración como Bien Cultural de Interés Nacional, la Generalitat reconoce y protege un testimonio histórico de primer orden que honra la labor discreta pero decisiva de Agustí Duran i Sanpere y su equipo, auténticos guardianes de la memoria catalana en tiempos de guerra.
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