El Papa León XIV ya se encuentra en Barcelona. Tras aterrizar en la capital catalana y ser recibido por las autoridades civiles y eclesiásticas, el Pontífice ha querido que su primer acto en la ciudad tuviera un marcado carácter espiritual. Antes de cualquier encuentro institucional o celebración multitudinaria, se ha dirigido a la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia para participar en el rezo de la Hora Sexta junto al cabildo catedralicio, como estaba previsto.. La visita ha incluido también un momento de oración ante el sepulcro de Santa Eulalia, copatrona de Barcelona y una de las figuras más queridas de la tradición cristiana catalana. Sin embargo, al entrar en la Catedral, el Papa se ha detenido durante unos instantes en la capilla situada a la derecha de la nave principal, la Capilla del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada Concepción. Allí, donde habitualmente se encuentra expuesto el Santísimo para la adoración de los fieles, ha permanecido recogido en oración ante una de las imágenes más emblemáticas de Barcelona: el Cristo de Lepanto.. La escena ha sido seguida con emoción por los presentes. En silencio, el Pontífice ha contemplado la venerada talla gótica antes de continuar su recorrido por el templo. Se trata de una imagen profundamente ligada a la historia religiosa de España y también a uno de los acontecimientos militares más decisivos de la Europa moderna.. La historia del Cristo. El Cristo de Lepanto es una talla de madera datada en el siglo XIV y constituye una de las imágenes de mayor devoción de la Catedral barcelonesa. Su rasgo más característico es la singular inclinación de su cuerpo hacia la derecha, una postura que ha alimentado durante siglos una de las leyendas más conocidas de la tradición católica española.. Según la tradición, la imagen habría viajado a bordo de una de las galeras cristianas que participaron en la Batalla de Lepanto, librada el 7 de octubre de 1571. Aquel enfrentamiento naval enfrentó a la Liga Santa —integrada por España, Venecia, los Estados Pontificios y otros aliados cristianos— contra la poderosa flota del Imperio Otomano.. La batalla, dirigida por Don Juan de Austria, hermanastro de Felipe II, fue considerada una victoria decisiva para las fuerzas cristianas y frenó la expansión otomana por el Mediterráneo occidental. No en vano, Miguel de Cervantes, que combatió en ella y resultó herido, la describió como «la más alta ocasión que vieron los siglos».. La leyenda cuenta que durante el combate una bala de cañón se dirigía directamente hacia el crucifijo. En ese instante, el Cristo habría inclinado milagrosamente su cuerpo para evitar el impacto, quedando para siempre en la posición que conserva actualmente. La historia contribuyó a convertir la imagen en símbolo de protección, providencia y esperanza para generaciones de fieles.. Con el paso de los siglos, el Cristo de Lepanto se ha convertido en una de las grandes joyas espirituales de Barcelona. Muchas personas se acercan a la Catedral para rezar ante él, especialmente en momentos de dificultad personal o colectiva. Su presencia ha acompañado acontecimientos históricos, celebraciones religiosas y visitas de numerosos pontífices y jefes de Estado.
La famosa escultura de la batalla contra los turcos se encuentra en la Catedral de Barcelona
El Papa León XIV ya se encuentra en Barcelona. Tras aterrizar en la capital catalana y ser recibido por las autoridades civiles y eclesiásticas, el Pontífice ha querido que su primer acto en la ciudad tuviera un marcado carácter espiritual. Antes de cualquier encuentro institucional o celebración multitudinaria, se ha dirigido a la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia para participar en el rezo de la Hora Sexta junto al cabildo catedralicio.. La visita ha incluido también un momento de oración ante el sepulcro de Santa Eulalia, copatrona de Barcelona y una de las figuras más queridas de la tradición cristiana catalana. Sin embargo, antes de descender a la cripta donde reposan sus reliquias, León XIV ha protagonizado un gesto que no ha pasado desapercibido.. Al entrar en la Catedral, el Papa se ha detenido durante unos instantes en la capilla situada a la derecha de la nave principal, la Capilla del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada Concepción. Allí, donde habitualmente se encuentra expuesto el Santísimo para la adoración de los fieles, ha permanecido recogido en oración ante una de las imágenes más emblemáticas de Barcelona: el Cristo de Lepanto.. La escena ha sido seguida con emoción por los presentes. En silencio, el Pontífice ha contemplado la venerada talla gótica antes de continuar su recorrido por el templo. Se trata de una imagen profundamente ligada a la historia religiosa de la ciudad y también a uno de los acontecimientos militares más decisivos de la Europa moderna.. El Cristo de Lepanto es una talla de madera datada en el siglo XIV y constituye una de las imágenes de mayor devoción de la Catedral barcelonesa. Su rasgo más característico es la singular inclinación de su cuerpo hacia la derecha, una postura que ha alimentado durante siglos una de las leyendas más conocidas de la tradición católica española.. Según la tradición, la imagen habría viajado a bordo de una de las galeras cristianas que participaron en la Batalla de Lepanto, librada el 7 de octubre de 1571. Aquel enfrentamiento naval enfrentó a la Liga Santa —integrada por España, Venecia, los Estados Pontificios y otros aliados cristianos— contra la poderosa flota del Imperio Otomano.. La batalla, dirigida por Don Juan de Austria, hermanastro de Felipe II, fue considerada una victoria decisiva para las fuerzas cristianas y frenó la expansión otomana por el Mediterráneo occidental. No en vano, Miguel de Cervantes, que combatió en ella y resultó herido, la describió como «la más alta ocasión que vieron los siglos».. La leyenda cuenta que durante el combate una bala de cañón se dirigía directamente hacia el crucifijo. En ese instante, el Cristo habría inclinado milagrosamente su cuerpo para evitar el impacto, quedando para siempre en la posición que conserva actualmente. Aunque los historiadores consideran este relato parte de la tradición devocional popular, la historia contribuyó a convertir la imagen en símbolo de protección, providencia y esperanza para generaciones de fieles.. Con el paso de los siglos, el Cristo de Lepanto se ha convertido en una de las grandes joyas espirituales de Barcelona. Miles de personas se acercan cada año a la Catedral para rezar ante él, especialmente en momentos de dificultad personal o colectiva. Su presencia ha acompañado acontecimientos históricos, celebraciones religiosas y visitas de numerosos pontífices y jefes de Estado.. La oración de León XIV ante esta imagen añade ahora un nuevo capítulo a esa larga historia. En el primer gesto de su estancia en Barcelona, el Papa ha querido detenerse precisamente ante una de las representaciones religiosas más cargadas de significado para la ciudad, uniendo así la actualidad de su visita con una tradición que hunde sus raíces en más de seis siglos de historia cristiana.
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