La falta de rentabilidad de las explotaciones, las consecuencias de la meteorología extrema –ya sea por los prolongados periodos de sequía o por las lluvias torrenciales– o la ausencia de relevo generacional son amenazas internas propias del agro andaluz. Sin embargo, la confluencia de varias medidas internacionales está poniendo en jaque a un sector estratégico que mira a 2026 con incertidumbre.. La agricultura y su industria asociada aportan hasta el 16% del Producto Interior Bruto (PIB) andaluz. La comunidad autónoma da de comer a Europa y hoy es garante de la soberanía alimentaria de todo un continente gracias a una producción de calidad que exporta con cifras de récord, tanto en volumen como en valor monetario. El campo es uno de los pilares de la economía andaluza, pero además cohesiona el territorio y fija población en las zonas rurales. Y para que esto se mantenga necesita políticas europeas a medida y un contexto internacional favorable, algo que en estos momentos no es una realidad.. El pasado mes de julio la Comisión Europea presentó un conjunto de propuestas para el nuevo marco financiero 2028-2034 de la Política Agraria Común (PAC). Nunca hasta ahora una propuesta de la Comisión había concitado tanto consenso: los Estados miembros, el Parlamento, el sector y los grupos ambientalistas han mostrado su rechazo al marco financiero plurianual y al diseño de la reforma. En este sentido, las organizaciones agrarias reclaman un «presupuesto suficiente» para atender todos los retos de la UE en un contexto interno y externo muy complicado. «Con esta propuesta no sólo nos jugamos el futuro de la agricultura, sino el futuro de la Unión», asegura la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), además de señalar, como apunta el Instituto Elcano, que la Unión Europea «debe aspirar a incrementar este presupuesto al entorno del 3 o 5% de su PIB si quiere mantenerse en la liga de las superpotencias».. Junto a ello, apunta que no se puede aceptar la reducción del 23% inicial del presupuesto global de la PAC, «aunque se abra la posibilidad a un incremento sobre la base de que un Estado miembro decida un mayor grado de cofinanciación de las medidas cofinanciables o que un magnánimo ministro de Economía decida destinar más fondos a la agricultura y la ganadería de los fondos del plan país». A su juicio, la PAC «es la única política totalmente común desde sus orígenes, por lo que se sufriría la ruptura del mercado único, mayores diferencias entre los sectores de los Estados miembros y una mayor desafección al proyecto comunitario».. Recientemente, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, reclamó que la nueva PAC no tenga «ningún tipo de recorte» y se mostró «absolutamente en contra» de la centralización de los fondos propuesta por la Comisión Europea. En este sentido, apostó por una PAC «segura y estable donde se incorporen elementos para nosotros fundamentales, como es el hecho de reducir la enorme burocracia».. Otra amenaza es el acuerdo UE-Mercosur. Fue en 2024 cuando la UE y los cuatro miembros fundadores de este organismo (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) llegaron a un principio de acuerdo sobre el pilar comercial en el marco de un acuerdo global más amplio que incluye el diálogo político y la cooperación. Pese a la introducción de cláusulas de salvaguardia, y la posibilidad de abrir un importante mercado a productos agrícolas como el vino o el aceite de oliva, el acuerdo está suscitando mucha incertidumbre. «El pacto suscita serias preocupaciones en cuanto al dumping medioambiental y social, ya que los productores del Mercosur suelen operar sin las mismas garantías estrictas en materia de normas laborales, deforestación o uso de plaguicidas», señala UPA. Además, las disposiciones previstas en materia de sostenibilidad «no son vinculantes ni suficientes para prevenir los efectos adversos sobre la salud, el medio ambiente y el empleo, lo que deja a los agricultores y a la economía de la UE expuestos a una competencia desleal».. El sector desconfía igualmente del acuerdo comercial entre la UE y EE UU suscrito el pasado mes de julio entre los presidentes Von der Leyen y Trump en Escocia. Según UPA, el pacto «no presenta ninguna ventaja para el sector agrícola y ganadero. Al contrario, supone un acuerdo desequilibrado para el sector primario toda vez que establece un arancel general del 15% a los productos agroalimentarios de la UE mientras que Europa rebaja al 0% el arancel a los productos estadounidenses».
La nueva PAC, el acuerdo UE-Mercosur y los aranceles de Estados Unidos generan incertidumbre entre los agricultores
La falta de rentabilidad de las explotaciones, las consecuencias de la meteorología extrema –ya sea por los prolongados periodos de sequía o por las lluvias torrenciales– o la ausencia de relevo generacional son amenazas internas propias del agro andaluz. Sin embargo, la confluencia de varias medidas internacionales está poniendo en jaque a un sector estratégico que mira a 2026 con incertidumbre.. La agricultura y su industria asociada aportan hasta el 16% del Producto Interior Bruto (PIB) andaluz. La comunidad autónoma da de comer a Europa y hoy es garante de la soberanía alimentaria de todo un continente gracias a una producción de calidad que exporta con cifras de récord, tanto en volumen como en valor monetario. El campo es uno de los pilares de la economía andaluza, pero además cohesiona el territorio y fija población en las zonas rurales. Y para que esto se mantenga necesita políticas europeas a medida y un contexto internacional favorable, algo que en estos momentos no es una realidad.. El pasado mes de julio la Comisión Europea presentó un conjunto de propuestas para el nuevo marco financiero 2028-2034 de la Política Agraria Común (PAC). Nunca hasta ahora una propuesta de la Comisión había concitado tanto consenso: los Estados miembros, el Parlamento, el sector y los grupos ambientalistas han mostrado su rechazo al marco financiero plurianual y al diseño de la reforma. En este sentido, las organizaciones agrarias reclaman un «presupuesto suficiente» para atender todos los retos de la UE en un contexto interno y externo muy complicado. «Con esta propuesta no sólo nos jugamos el futuro de la agricultura, sino el futuro de la Unión», asegura la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), además de señalar, como apunta el Instituto Elcano, que la Unión Europea «debe aspirar a incrementar este presupuesto al entorno del 3 o 5% de su PIB si quiere mantenerse en la liga de las superpotencias».. Junto a ello, apunta que no se puede aceptar la reducción del 23% inicial del presupuesto global de la PAC, «aunque se abra la posibilidad a un incremento sobre la base de que un Estado miembro decida un mayor grado de cofinanciación de las medidas cofinanciables o que un magnánimo ministro de Economía decida destinar más fondos a la agricultura y la ganadería de los fondos del plan país». A su juicio, la PAC «es la única política totalmente común desde sus orígenes, por lo que se sufriría la ruptura del mercado único, mayores diferencias entre los sectores de los Estados miembros y una mayor desafección al proyecto comunitario».. Recientemente, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, reclamó que la nueva PAC no tenga «ningún tipo de recorte» y se mostró «absolutamente en contra» de la centralización de los fondos propuesta por la Comisión Europea. En este sentido, apostó por una PAC «segura y estable donde se incorporen elementos para nosotros fundamentales, como es el hecho de reducir la enorme burocracia».. Otra amenaza es el acuerdo UE-Mercosur. Fue en 2024 cuando la UE y los cuatro miembros fundadores de este organismo (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) llegaron a un principio de acuerdo sobre el pilar comercial en el marco de un acuerdo global más amplio que incluye el diálogo político y la cooperación. Pese a la introducción de cláusulas de salvaguardia, y la posibilidad de abrir un importante mercado a productos agrícolas como el vino o el aceite de oliva, el acuerdo está suscitando mucha incertidumbre. «El pacto suscita serias preocupaciones en cuanto al dumping medioambiental y social, ya que los productores del Mercosur suelen operar sin las mismas garantías estrictas en materia de normas laborales, deforestación o uso de plaguicidas», señala UPA. Además, las disposiciones previstas en materia de sostenibilidad «no son vinculantes ni suficientes para prevenir los efectos adversos sobre la salud, el medio ambiente y el empleo, lo que deja a los agricultores y a la economía de la UE expuestos a una competencia desleal».. El sector desconfía igualmente del acuerdo comercial entre la UE y EE UU suscrito el pasado mes de julio entre los presidentes Von der Leyen y Trump en Escocia. Según UPA, el pacto «no presenta ninguna ventaja para el sector agrícola y ganadero. Al contrario, supone un acuerdo desequilibrado para el sector primario toda vez que establece un arancel general del 15% a los productos agroalimentarios de la UE mientras que Europa rebaja al 0% el arancel a los productos estadounidenses».
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