El conservador Nasry ‘Tito’ Asfura ha asumido este martes el cargo de nuevo presidente de Honduras para el período 2026-2030, en sustitución de la izquierdista Xiomara Castro.. La ceremonia de investidura comenzó a las 09:00 hora local (15:00 GMT) en un sesión del Parlamento abierta por el presidente de ese poder del Estado, Tomás Zambrano.. A la investidura de Asfura no asistirán presidentes y jefes de Estado de otros países, por razones de austeridad y decisión del nuevo mandatario hondureño, quien sucederá a Xiomara Castro.. Asfura, de origen palestino y natural de Tegucigalpa, donde nació el 8 de junio de 1958, fue electo presidente de Honduras como candidato del Partido Nacional en los duodécimos comicios generales celebrados en el país desde el retorno a la democracia en 1980, tras casi dos décadas de regímenes militares.
Nasry «Tito» Asfura asumió este martes la Presidencia de Honduras para el período 2026-2030 en una ceremonia realizada en el hemiciclo del Congreso Nacional, rompiendo con la tradición de celebrarla en el Estadio Nacional José de la Paz Herrera.. A la juramentación de quien llegó al cargo con un manifiesto respaldo de Donald Trump no asistieron jefes de Estado ni gobernantes extranjeros, por «criterios de austeridad», dijeron las nuevas autoridades, pero sí el cuerpo diplomático. Un amplio dispositivo de seguridad resguardó los alrededores del Parlamento durante toda la jornada.. El primer discurso de Asfura fue de fuerte contenido religioso aunque evitó mencionar directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. «Hemos llegado hasta aquí gracias al esfuerzo de mucha gente, pero ante todo por la gracia de Dios que nos tiene hoy aquí a todos». Subrayó la «defensa de la democracia» y agradeció a «la comunidad internacional» por haber influido en ella.. Asfura llegó al poder tras una victoria estrecha y cuestionada. El Consejo Nacional Electoral le adjudicó el 40,26% de los votos, con una diferencia mínima frente a Salvador Nasralla. La presidenta saliente, Xiomara Castro, desconoció el resultado y denunció fraude, en un proceso marcado por retrasos en el recuento y fallas técnicas que mantuvieron al país en vilo durante semanas.. El respaldo de Trump. En ese escenario, el respaldo explícito de Trump fue determinante. Cuatro días antes de las elecciones, el mandatario estadounidense pidió públicamente votar por Asfura. Dos días después reforzó ese apoyo condicionando la cooperación económica de Washington al triunfo del candidato nacionalista y anunciando el indulto del expresidente Juan Orlando Hernández. Para analistas locales, esa secuencia de mensajes influyó en un electorado polarizado y proyectó desde temprano la cercanía del nuevo gobierno con la Casa Blanca.. Además, incluso antes de jurar como presidente, Asura viajó a Washington y a Israel, reforzando la percepción de un alineamiento claro con la agenda de la Casa Blanca. Este martes, Asfura llamó al trabajo inmediato pues «el tiempo empezó a correr, tenemos que resolver problemas a la gente para servirles», afirmó.. En su mensaje, el nuevo jefe del Ejecutivo delineó las prioridades de su administración. En seguridad, prometió enfrentar «de frente» la criminalidad; en salud, reducir la mora quirúrgica y garantizar medicamentos; en educación, destacó la impresión de diez millones de libros escolares; y en infraestructura, subrayó que no habrá desarrollo sin inversión en conectividad, represas y obras productivas. También apeló a la unidad nacional: «No existen diferencias ni colores políticos que nos vayan a dividir. Honduras es una gran familia que debe trabajar unida por su futuro».. Horas después sancionó sus primeros decretos: la ampliación del Régimen de Importación Temporal para incorporar nuevas empresas, la autorización para vender el avión presidencial y medidas para expandir la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.. Los desafíos que enfrenta Asfura son considerables. Hereda una economía golpeada por el desempleo y la dependencia de las remesas, que superan el 25% del PIB, y un país que, pese a la reducción de homicidios durante el estado de excepción del gobierno saliente, sigue siendo el más violento de Centroamérica. A ello se suman las expectativas sobre una eventual reducción del tamaño del Estado, la lucha contra el narcotráfico y la presión internacional por resultados rápidos.
A la investidura no han asistido presidentes y jefes de Estado de otros países por razones de austeridad y decisión del nuevo mandatario hondureño, quien sucederá a Xiomara Castro
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