La lucha contra el tabaquismo sigue siendo uno de los grandes retos de la salud pública en España y en el mundo. Cada año, millones de personas intentan dejar de fumar, pero para quienes sufren trastornos mentales, el desafío es aún mayor. Por ello, en estos casos se deben valorar todas las alternativas disponibles, allí donde los tratamientos convencionales no dan resultado.. En este sentido, un reciente estudio liderado por la Fundación Española de Patología Dual, pendiente de publicación, revela que más del 71% de las personas con trastornos mentales atendidas en dispositivos de salud mental y adicciones cumple criterios diagnósticos de trastorno por consumo de tabaco, pero el 73% nunca ha recibido tratamiento para reducir o abandonar su consumo.. «Un número muy significativo de pacientes, pese a su determinación, no consiguen cesar el uso de tabaco o no reciben el tratamiento adecuado», explica Néstor Szerman, psiquiatra investigador del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente de la Fundación Patología Dual(FEPD). En pacientes con trastornos mentales graves, como la psicosis crónica, el efecto de la nicotina en el cerebro es diferente al de personas sin este tipo de trastornos, lo que explica su fuerte adicción. Por ello, los expertos recomiendan el paso progresivo a un tratamiento sustitutivo, como el cigarrillo electrónico, que puede combinarse inicialmente con el tabaco convencional y asegura un mejor pronóstico.. La eficacia del cigarrillo electrónico ha sido confirmada por diversos estudios internacionales. Según una reciente revisión Cochrane, de cada 100 personas que utilizan cigarrillos electrónicos con nicotina para dejar de fumar, entre 8 y 10 lo consiguen, frente al 6% que utiliza tratamiento de reemplazo de nicotina y el 4% que no recibe ningún apoyo. Los expertos señalan que «los cigarrillos electrónicos con nicotina pueden ayudar a las personas a dejar de fumar durante al menos seis meses» y que funcionan mejor que los parches o chicles de nicotina.. Además, la evidencia científica respalda que el cigarrillo electrónico es un 95% menos perjudicial que el tabaco de combustión en términos de toxicidad, según estudios revisados por el Ministerio de Sanidad del Reino Unido y el Colegio de Médicos de Londres. Hay un 60% más de posibilidades de dejar de fumar con el cigarrillo electrónico que con otras fórmulas de nicotina, como parches, medicación u otras terapias de reemplazo.. Casi la mitad del tabaco de combustión que se vende en España lo compran personas con algún trastorno mental, quienes tienen hasta el triple de riesgo de desarrollar adicción. Por ello, Szerman pide que se tenga en cuenta la utilidad de sustitutivos del tabaco, como las bolsas de nicotina y los cigarrillos electrónicos, para este colectivo, que encuentra muchas más dificultades que la población general en abandonar el hábito.. La FEPD también advierte que el tratamiento del trastorno por uso de tabaco en España se ha realizado tradicionalmente desde la neumología, centrándose únicamente en la cesación del tabaco sin considerar los mecanismos cerebrales compartidos entre la adicción al tabaco y otros trastornos mentales. Esto deja a muchos pacientes sin alternativas y aumenta la morbilidad y mortalidad. De hecho, se estima que las personas con patología dual mueren, de media, entre 15 y 25 años antes que la población general, debido en muchas ocasiones a causas relacionadas con el consumo de tabaco, como enfermedades cardiovasculares, respiratorias o cáncer.
Suelen tener más dificultades para abandonar el hábito y la mayoría muere entre 15 y 20 años antes que la población general por problemas relacionados con el tabaquismo
La lucha contra el tabaquismo sigue siendo uno de los grandes retos de la salud pública en España y en el mundo. Cada año, millones de personas intentan dejar de fumar, pero para quienes sufren trastornos mentales, el desafío es aún mayor. Por ello, en estos casos se deben valorar todas las alternativas disponibles, allí donde los tratamientos convencionales no dan resultado.. En este sentido, un reciente estudio liderado por la Fundación Española de Patología Dual, pendiente de publicación, revela que más del 71% de las personas con trastornos mentales atendidas en dispositivos de salud mental y adicciones cumple criterios diagnósticos de trastorno por consumo de tabaco, pero el 73% nunca ha recibido tratamiento para reducir o abandonar su consumo.. «Un número muy significativo de pacientes, pese a su determinación, no consiguen cesar el uso de tabaco o no reciben el tratamiento adecuado», explica Néstor Szerman, psiquiatra investigador del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente de la Fundación Patología Dual(FEPD). En pacientes con trastornos mentales graves, como la psicosis crónica, el efecto de la nicotina en el cerebro es diferente al de personas sin este tipo de trastornos, lo que explica su fuerte adicción. Por ello, los expertos recomiendan el paso progresivo a un tratamiento sustitutivo, como el cigarrillo electrónico, que puede combinarse inicialmente con el tabaco convencional y asegura un mejor pronóstico.. La eficacia del cigarrillo electrónico ha sido confirmada por diversos estudios internacionales. Según una reciente revisión Cochrane, de cada 100 personas que utilizan cigarrillos electrónicos con nicotina para dejar de fumar, entre 8 y 10 lo consiguen, frente al 6% que utiliza tratamiento de reemplazo de nicotina y el 4% que no recibe ningún apoyo. Los expertos señalan que «los cigarrillos electrónicos con nicotina pueden ayudar a las personas a dejar de fumar durante al menos seis meses» y que funcionan mejor que los parches o chicles de nicotina.. Además, la evidencia científica respalda que el cigarrillo electrónico es un 95% menos perjudicial que el tabaco de combustión en términos de toxicidad, según estudios revisados por el Ministerio de Sanidad del Reino Unido y el Colegio de Médicos de Londres. Hay un 60% más de posibilidades de dejar de fumar con el cigarrillo electrónico que con otras fórmulas de nicotina, como parches, medicación u otras terapias de reemplazo.. Casi la mitad del tabaco de combustión que se vende en España lo compran personas con algún trastorno mental, quienes tienen hasta el triple de riesgo de desarrollar adicción. Por ello, Szerman pide que se tenga en cuenta la utilidad de sustitutivos del tabaco, como las bolsas de nicotina y los cigarrillos electrónicos, para este colectivo, que encuentra muchas más dificultades que la población general en abandonar el hábito.. La FEPD también advierte que el tratamiento del trastorno por uso de tabaco en España se ha realizado tradicionalmente desde la neumología, centrándose únicamente en la cesación del tabaco sin considerar los mecanismos cerebrales compartidos entre la adicción al tabaco y otros trastornos mentales. Esto deja a muchos pacientes sin alternativas y aumenta la morbilidad y mortalidad. De hecho, se estima que las personas con patología dual mueren, de media, entre 15 y 25 años antes que la población general, debido en muchas ocasiones a causas relacionadas con el consumo de tabaco, como enfermedades cardiovasculares, respiratorias o cáncer.
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