El Chelsea ganó al Barcelona porque fue mejor en todo, con la pelota y, especialmente, sin ella. Es un equipo que tiene un físico descomunal, reflejado en su centrocampista Caicedo, que ocupa una cantidad de campo enorme para robar corriendo hacia delante o hacia atrás cuando pierde la posición. Jugó un encuentro fantástico. Él en particular, y el conjunto «blue» en general, parecía llegar siempre un segundo antes a los duelos divididos. Los futbolistas vestidos de azul aguantaban siempre de pie los choques y se llevaban el balón. Es cierto que parte de esta película se vivió con los ingleses con un futbolista más en el campo. Lleva mucho tiempo lejos de su mejor forma Araujo, o estancado, en un equipo que el año pasado fue a más, y sus despistes son ya unos cuantos. Antes de que acabara la primera parte, el uruguayo fue expulsado por una entrada a Cucurella que ni discutió. Era la segunda amarilla, en la que midió mal. La primera fue por protestar. Una expulsión que condicionó un duelo que ya estaba tomando color local.. No fue el único regalo de los azulgrana, en su área y en la contraria. El primero de todos lo cometió Ferran, al fallar un gol cantado después de una recuperación del Barcelona. Lamine le puso la asistencia, pero su remate se marchó fuera, cuando el portero, Robert Sánchez, ya se había tirado al otro lado, y cuando el banquillo español cantaba victoria. Ese fallo le marcó, porque desde ahí cometió algunos más, lento en los controles y en la lectura de las salidas rápidas, cuando el Barça lograba superar la presión, especialmente con las conducciones de Balde.. Tuvo un buen comienzo el campeón de Liga, pero no lo aprovechó y poco a poco empezó a ser devorado por la agresividad de su rival. Llegaron dos goles anulados, uno por mano y otro por fuera de juego, y el tercero ahí, ahí estuvo en el arranque de la acción de Cucurella. Pero el milímetro que otras veces ha jugado a favor de los barcelonistas, esta vez lo hizo en contra, y la acción era válida. La resolución tuvo un punto de ridícula, pues Ferran ya había evitado el primer remate, pero después Koundé tropezó dos veces con la pelota y la mandó a la red. Ese fue el tercer regalo, en medio de los otros dos, todos con un peso importante.. El movimiento de Flick para afrontar toda la segunda mitad en inferioridad fue sacar a Rashford para buscar su velocidad, pero el problema era que el Barcelona no conectaba líneas. Los futbolistas estaban agobiados, al límite, siempre vigilados prácticamente hombre a hombre, y eso hace que la precisión baje. No salía «limpio» de su campo y poco a poco se fue metiendo atrás. Tampoco renunció a apretar arriba. No lo había hecho bien con once, menos con diez, y eso provocaba desajustes y eso provoca sufrimiento. Un error en el pase de De Jong lo castigó Estevao, regateando a Cubarsí y marcando casi sin hueco. Se puede decir que es como el Lamine del Chelsea, y demostró que tiene una habilidad extraordinaria.. Lamine, por cierto, comenzó bien y peligroso, pero terminó desesperado y sucumbiendo al marcaje de Cucurella, que firmó una noche fantástica, pasador en el primer gol, protagonista en la roja a Araujo y saliendo victorioso que el cara a cara con su compañero de selección. Flick todavía no se rindió y sacó a Raphinha. El empeño del brasileño pareció darle un pequeño impulso a los suyos, pero la misión ya era imposible. El Chelsea no bajó el ritmo y siguió metiéndole piernas a cada acción. No se relajó ni cuando llegó el tercer gol, de Delap, otra vez con suspense por un posible fuera de juego previo, que no era. Enzo le dio la asistencia, para redondear una actuación muy completa. Después de ese tercer gol, Chalobah le rebañó una pelota a Rashford y lo celebró como si hubiera marcado un gol, lo que indica la concentración con la que vivieron el encuentro.. Después del tercer tanto, Flick ya sí protegió a Lamine Yamal, que no pudo dejar su sello en Stamford Bridge como ha hecho en otros campos importantes de Europa.. Raphinha estuvo cerca de marcar un tanto que no hubiera tenido incidencia. Incluso teniendo en cuenta los condicionantes (los errores), el Chelsea le mostró al Barcelona lo mismo que el PSG: que quizá no es tan guapo como se cree y que tiene que mejorar si quiere aspirar a volver a ser campeón de Europa. La derrota, de todas formas, no acaba con sus opciones de hacerlo, aunque sí disminuye mucho sus opciones de quedar entre los ochos primeros y ahorrarse el «playoff». Ni con pleno de triunfos lo tiene asegurado.. Chelsea – FC Barcelona: quinta jornada de la fase de grupos de la Champions League 2025 – 26, en vivo online
La intensidad de los ingleses desmonta al equipo de Flick, superado física y futbolísticamente y que regaló demasiado: Ferran perdonó el 0-1, Koundé marcó el 1-0 en propia puerta y Araujo se «autoexpulsó»
Directo. La intensidad de los ingleses desmonta al equipo de Flick, superado física y futbolísticamente y que regaló demasiado: Ferran perdonó el 0-1, Koundé marcó el 1-0 en propia puerta y Araujo se «autoexpulsó». Creada: 25.11.2025 23:33. Última actualización: 25.11.2025 23:33. El Chelsea ganó al Barcelona porque fue mejor en todo, con la pelota y, especialmente, sin ella. Es un equipo que tiene un físico descomunal, reflejado en su centrocampista Caicedo, que ocupa una cantidad de campo enorme para robar corriendo hacia delante o hacia atrás cuando pierde la posición. Jugó un encuentro fantástico. Él en particular, y el conjunto «blue» en general, parecía llegar siempre un segundo antes a los duelos divididos. Los futbolistas vestidos de azul aguantaban siempre de pie los choques y se llevaban el balón. Es cierto que parte de esta película se vivió con los ingleses con un futbolista más en el campo. Lleva mucho tiempo lejos de su mejor forma Araujo, o estancado, en un equipo que el año pasado fue a más, y sus despistes son ya unos cuantos. Antes de que acabara la primera parte, el uruguayo fue expulsado por una entrada a Cucurella que ni discutió. Era la segunda amarilla, en la que midió mal. La primera fue por protestar. Una expulsión que condicionó un duelo que ya estaba tomando color local.. No fue el único regalo de los azulgrana, en su área y en la contraria. El primero de todos lo cometió Ferran, al fallar un gol cantado después de una recuperación del Barcelona. Lamine le puso la asistencia, pero su remate se marchó fuera, cuando el portero, Robert Fernández, ya se había tirado al otro lado, y cuando el banquillo español cantaba victoria. Ese fallo le marcó, porque desde ahí cometió algunos más, lento en los controles y en la lectura de las salidas rápidas, cuando el Barça lograba superar la presión, especialmente con las conducciones de Balde.. Tuvo un buen comienzo el campeón de Liga, pero no lo aprovechó y poco a poco empezó a ser devorado por la agresividad de su rival. Llegaron dos goles anulados, uno por mano y otro por fuera de juego, y el tercero ahí, ahí estuvo en el arranque de la acción de Cucurella. Pero el milímetro que otras veces ha jugado a favor de los barcelonistas, esta vez lo hizo en contra, y la acción era válida. La resolución tuvo un punto de ridícula, pues Ferran ya había evitado el primer remate, pero después Koundé tropezó dos veces con la pelota y la mandó a la red. Ese fue el tercer regalo, en medio de los otros dos, todos con un peso importante.. El movimiento de Flick para afrontar toda la segunda mitad en inferioridad fue sacar a Rashford para buscar su velocidad, pero el problema era que el Barcelona no conectaba líneas. Los futbolistas estaban agobiados, al límite, siempre vigilados prácticamente hombre a hombre, y eso hace que la precisión baje. No salía «limpio» de su campo y poco a poco se fue metiendo atrás. Tampoco renunció a apretar arriba. No lo había hecho bien con once, menos con diez, y eso provocaba desajustes y eso provoca sufrimiento. Un error en el pase de De Jong lo castigó Estevao, regateando a Cubarsí y marcando casi sin hueco. Se puede decir que es como el Lamine del Chelsea, y demostró que tiene una habilidad extraordinaria.. Lamine, por cierto, comenzó bien y peligroso, pero terminó desesperado y sucumbiendo al marcaje de Cucurella, que firmó una noche fantástica, pasador en el primer gol, protagonista en la roja a Araujo y saliendo victorioso que el cara a cara con su compañero de selección. Flick todavía no se rindió y sacó a Raphinha. El empeño del brasileño pareció darle un pequeño impulso a los suyos, pero la misión ya era imposible. El Chelsea no bajó el ritmo y siguió metiéndole piernas a cada acción. No se relajó ni cuando llegó el tercer gol, de Delap, otra vez con suspense por un posible fuera de juego previo, que no era. Enzo le dio la asistencia, para redondear una actuación muy completa. Después de ese tercer gol, Chalobah le rebañó una pelota a Rashford y lo celebró como si hubiera marcado un gol, lo que indica la concentración con la que vivieron el encuentro.. Después del tercer tanto, Flick ya sí protegió a Lamine Yamal, que no pudo dejar su sello en Stamford Bridge como ha hecho en otros campos importantes de Europa.. Raphinha estuvo cerca de marcar un tanto que no hubiera tenido incidencia. Incluso teniendo en cuenta los condicionantes (los errores), el Chelsea le mostró al Barcelona lo mismo que el PSG: que quizá no es tan guapo como se cree y que tiene que mejorar si quiere aspirar a volver a ser campeón de Europa. La derrota, de todas formas, no acaba con sus opciones de hacerlo, aunque sí disminuye mucho sus opciones de quedar entre los ochos primeros y ahorrarse el «playoff». Ni con pleno de triunfos lo tiene asegurado.. Chelsea – FC Barcelona: quinta jornada de la fase de grupos de la Champions League 2025 – 26, en vivo online. Actualizado a las 23:33. ARCHIVADO EN:. Sebastián Parra
Fútbol hoy: Últimas noticias en La Razón
