La provincia catalana de Tarragona cuenta con uno de los castillos templarios más importantes de Cataluña. Esta fortaleza, que se sitúa en el municipio de Miravet, muestra la arquitectura militar catalana de los siglos XII-XIII y se ubica en el meandro del río Ebro. Un legado medieval, cuyos visitantes podrán descubrir a partir de ahora a través de la tecnología y la realidad virtual.. Esta propuesta, que se enmarca dentro del programa de ‘Els ulls de la història’ de la Generalitat, ofrece una experiencia inmersiva y personalizada a aquellas personas interesadas en conocer la herencia de la edificación. Según Carme Bergés, jefa del área de Monumentos y Yacimientos de la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural, el objetivo es “acercar los monumentos al público de manera vivencial”.. Novedades y relatos personalizados. Para ello, la renovación museográfica se centra en la disposición de recursos interactivos y enlaces QR que ofrecen información personalizada a cada visitante, durante el recorrido guiado. Una de las apuestas más destacadas de la iniciativa es la creación de un relato en primera persona mediante personajes ficticios. Por ejemplo, el de un niño llamado Said.. Un infante sarraceno, creado a raíz de una investigación patrimonial minuciosa, que explica la convivencia y diversidad social en el castillo de Miravet durante la Edad Media. Esta narración se complementa con la de un niño cristiano de origen noble que engloba una de las diferentes novedades de esta experiencia.. Contenido multimedia y audiovisual. La tecnología también se encuentra en la antigua bodega del castillo, ya que la realidad virtual permite igualmente transportar a los visitantes al siglo XIV, cuando la sociedad andalusí trabajaba las tierras bajo dominio templario. También al siglo XVII: época de la expulsión de los templarios.. Por otro lado, recursos como guías multimedia, instalaciones multipantalla y diferentes interactivos posibilitarán al público cocinar platos típicos de la época de manera virtual, al mismo tiempo que se presenta el pasado y el origen templario de un castillo que fue un centro religioso y militar.. Historia del castillo de Miravet. Esta fortaleza religiosa fue construida por orden de Abd-al-Rahman II durante el califato de Córdoba con el objetivo de fortificar la frontera del Ebro. En el año 1.153, sin embargo, los cristianos conquistaron este castillo y Ramón Berenguer IV lo cedió a Pere de Rovira, maestro de los templarios en Hispania y Provenza, para llevar a cabo una reconstrucción que lo convertiría en uno de los principales enclaves cristianos en la Península Ibérica.. El castillo, rodeado de una muralla de 25 metros de altura, fue asediado durante un año: hecho que precedió a la desaparición de la orden del Temple. En 1308, las tropas reales se hicieron con él, mientras que los caballeros de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén administraron el lugar hasta el siglo XIX. Los vestigios de la antigua fortaleza andalusí, que presentan un diseño contundente y austero, siguen el estilo defensivo de los castillos de Tierra Santa.
El uso de la realidad virtual y recursos interactivos definen la experiencia turística en esta edificación
La provincia catalana de Tarragona cuenta con uno de los castillos templarios más importantes de Cataluña. Esta fortaleza, que se sitúa en el municipio de Miravet, muestra la arquitectura militar catalana de los siglos XII-XIII y se ubica en el meandro del río Ebro. Un legado medieval, cuyos visitantes podrán descubrir a partir de ahora a través de la tecnología y la realidad virtual.. Client Challenge. JavaScript is disabled in your browser.. Please enable JavaScript to proceed.. A required part of this site couldn’t load. This may be due to a browser extension, network issues, or browser settings. Please check your connection, disable any ad blockers, or try using a different browser.. Esta propuesta, que se enmarca dentro del programa de ‘Els ulls de la història’ de la Generalitat, ofrece una experiencia inmersiva y personalizada a aquellas personas interesadas en conocer la herencia de la edificación. Según Carme Bergés, jefa del área de Monumentos y Yacimientos de la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural, el objetivo es “acercar los monumentos al público de manera vivencial”.. Novedades y relatos personalizados. Para ello, la renovación museográfica se centra en la disposición de recursos interactivos y enlaces QR que ofrecen información personalizada a cada visitante, durante el recorrido guiado. Una de las apuestas más destacadas de la iniciativa es la creación de un relato en primera persona mediante personajes ficticios. Por ejemplo, el de un niño llamado Said.. Un infante sarraceno, creado a raíz de una investigación patrimonial minuciosa, que explica la convivencia y diversidad social en el castillo de Miravet durante la Edad Media. Esta narración se complementa con la de un niño cristiano de origen noble que engloba una de las diferentes novedades de esta experiencia.. Contenido multimedia y audiovisual. La tecnología también se encuentra en la antigua bodega del castillo, ya que la realidad virtual permite igualmente transportar a los visitantes al siglo XIV, cuando la sociedad andalusí trabajaba las tierras bajo dominio templario. También al siglo XVII: época de la expulsión de los templarios.. Por otro lado, recursos como guías multimedia, instalaciones multipantalla y diferentes interactivos posibilitarán al público cocinar platos típicos de la época de manera virtual, al mismo tiempo que se presenta el pasado y el origen templario de un castillo que fue un centro religioso y militar.. Historia del castillo de Miravet. Esta fortaleza religiosa fue construida por orden de Abd-al-Rahman II durante el califato de Córdoba con el objetivo de fortificar la frontera del Ebro. En el año 1.153, sin embargo, los cristianos conquistaron este castillo y Ramón Berenguer IV lo cedió a Pere de Rovira, maestro de los templarios en Hispania y Provenza, para llevar a cabo una reconstrucción que lo convertiría en uno de los principales enclaves cristianos en la Península Ibérica.. El castillo, rodeado de una muralla de 25 metros de altura, fue asediado durante un año: hecho que precedió a la desaparición de la orden del Temple. En 1308, las tropas reales se hicieron con él, mientras que los caballeros de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén administraron el lugar hasta el siglo XIX. Los vestigios de la antigua fortaleza andalusí, que presentan un diseño contundente y austero, siguen el estilo defensivo de los castillos de Tierra Santa.
Noticias de Cataluña en La Razón
