El Reino Unido vive un crecimiento explosivo en la prescripción de cannabis médico, especialmente entre pacientes que buscan aliviar ansiedad, depresión y otros trastornos de salud mental. Aunque el NHS mantiene un control estricto sobre estos tratamientos, las clínicas privadas se han convertido en el principal canal de acceso, llegando a emitir el 99% de las recetas de cannabis medicinal en el país.. Según una investigación reciente, miles de británicos están recibiendo variedades de cannabis de alta potencia, algunas con más del 30% de THC, tras una simple videoconsulta. Las clínicas incluso promocionan la entrega del producto “directamente a la puerta del paciente en 24 horas” y ofrecen descuentos a personas que reciben ayudas sociales por problemas de salud mental.. El auge ha generado preocupación entre psiquiatras y autoridades sanitarias. El NHS advierte que el consumo de cannabis, especialmente en dosis elevadas, incrementa el riesgo de psicosis, ansiedad severa y otros trastornos psiquiátricos.. Aun así, se prescribe de forma privada para ansiedad, depresión, TOC, trastornos del estado de ánimo y TDAH, pese a la falta de ensayos clínicos sólidos que avalen su eficacia para estas patologías.. El auge de las recetas privadas y los vacíos legales disparan el acceso a variedades ultrapotentes mientras crece la preocupación por sus efectos psiquiátricos. Los datos obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información revelan que solo en los dos primeros meses de 2025 se emitieron 88.214 recetas de productos no autorizados, y que en 2024 se alcanzaron 659.293 prescripciones, casi diez toneladas de cannabis, más del doble que el año anterior.. El psiquiatra Sir Robin Murray, de King’s College London, calificó la situación de “escandalosa”, alertando de que la potencia creciente de los productos supone “un riesgo mayor de dependencia y efectos secundarios psiquiátricos”.. Según el experto, “no existen ensayos controlados que demuestren beneficios del cannabis para trastornos psiquiátricos, pero sí abundante evidencia de que puede empeorarlos”.. El fenómeno ha generado un mercado paralelo legal, alimentado por lagunas regulatorias. Incluso se anima a consumidores recreativos a consultar si su uso “puede legitimarse” mediante una receta privada. Paralelamente, la policía ha recibido instrucciones de no detener a personas con cannabis si existen “motivos justificables” para pensar que es para uso médico, lo que ha contribuido a una despenalización de facto.. El Gobierno británico ha anunciado que revisará el sistema de prescripción privada para evitar abusos y garantizar que los pacientes reciban “la atención clínica adecuada”
Las clínicas privadas británicas están recetando cannabis de alta potencia para tratar ansiedad y depresión, multiplicando las prescripciones pese a las advertencias de psiquiatras y del propio NHS sobre sus riesgos para la salud mental
El Reino Unido vive un crecimiento explosivo en la prescripción de cannabis médico, especialmente entre pacientes que buscan aliviar ansiedad, depresión y otros trastornos de salud mental. Aunque el NHS mantiene un control estricto sobre estos tratamientos, las clínicas privadas se han convertido en el principal canal de acceso, llegando a emitir el 99% de las recetas de cannabis medicinal en el país.. Según una investigación reciente, miles de británicos están recibiendo variedades de cannabis de alta potencia, algunas con más del 30% de THC, tras una simple videoconsulta. Las clínicas incluso promocionan la entrega del producto “directamente a la puerta del paciente en 24 horas” y ofrecen descuentos a personas que reciben ayudas sociales por problemas de salud mental.. El auge ha generado preocupación entre psiquiatras y autoridades sanitarias. El NHS advierte que el consumo de cannabis, especialmente en dosis elevadas, incrementa el riesgo de psicosis, ansiedad severa y otros trastornos psiquiátricos.. Aun así, se prescribe de forma privada para ansiedad, depresión, TOC, trastornos del estado de ánimo y TDAH, pese a la falta de ensayos clínicos sólidos que avalen su eficacia para estas patologías.. El auge de las recetas privadas y los vacíos legales disparan el acceso a variedades ultrapotentes mientras crece la preocupación por sus efectos psiquiátricos. Los datos obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información revelan que solo en los dos primeros meses de 2025 se emitieron 88.214 recetas de productos no autorizados, y que en 2024 se alcanzaron 659.293 prescripciones, casi diez toneladas de cannabis, más del doble que el año anterior.. El psiquiatra Sir Robin Murray, de King’s College London, calificó la situación de “escandalosa”, alertando de que la potencia creciente de los productos supone “un riesgo mayor de dependencia y efectos secundarios psiquiátricos”.. Según el experto, “no existen ensayos controlados que demuestren beneficios del cannabis para trastornos psiquiátricos, pero sí abundante evidencia de que puede empeorarlos”.. El fenómeno ha generado un mercado paralelo legal, alimentado por lagunas regulatorias. Incluso se anima a consumidores recreativos a consultar si su uso “puede legitimarse” mediante una receta privada. Paralelamente, la policía ha recibido instrucciones de no detener a personas con cannabis si existen “motivos justificables” para pensar que es para uso médico, lo que ha contribuido a una despenalización de facto.. El Gobierno británico ha anunciado que revisará el sistema de prescripción privada para evitar abusos y garantizar que los pacientes reciban “la atención clínica adecuada”
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