Fue una jornada larga para el Barcelona, «especial», como la definió Hansi Flick, porque aparte del partido contra el Sevilla, la entidad azulgrana tenía elecciones a la presidencia. El técnico del primer equipo no hizo público su voto, como es lógico, pero al meter la papeleta en la urna se echó unas risas con Joan Laporta, que fue la persona que lo fichó. Algunos miembros de la plantilla fueron a ejercer su derecho tras el encuentro, e incluso botaron con el después vencedor antes de votar. No hubo sorpresas y Laporta se impuso, con más diferencia incluso de la esperada, por tanto seguirá siendo el máximo mandatario hasta 2031, aunque no volverá a ocupar el puesto de forma oficial hasta el próximo mes de julio. Las maniobras finales de Víctor Font, con el nombre de Haaland sobre la mesa como opción de fichaje o las palabras de Xavi Hernández acusando a Laporta de que Messi se marchara, no han sido suficientes para dar el «sorpasso» ante el estilo campechano, populista y de cercanía del ganador. Votó el 42,34 por ciento de los 114.504 socios que podían hacerlo. Acudieron a las urnas 48.482 (no había voto por correo), la cifra más baja de las últimas elecciones, y el 68,18 por ciento apoyó a Joan, por el 28,78 a Fort (dos por ciento en blanco), que se quedó lejos en su segundo intento .. El barcelonismo, por tanto, apuesta por la continuidad del proyecto actual. Joan Laporta volvió a ocupar el cargo en 2021 (ya había sido presidente entre 2003 y 2010), en unos años complicados para el club de los que todavía no ha salido del todo, pues la deuda, incluida la construcción del nuevo estadio, está en 2.500 millones, según el «New York Times», que habla de «errores en la dirección financiera» y de «una ambición desmedida». El Barça ha reducido la masa salarial de la plantilla, que era uno de los grandes problemas, ya que estaba asfixiando las arcas del club, pero sigue teniendo problemas para fichar e inscribir, lo que por otro lado también ha supuesto una apuesta por la cantera, que está respondiendo y entre los que está un Lamine Yamal, que debutó hace tres años (de la mano de Xavi) y ya se ha convertido en un fenómeno mundial.. El equipo de fútbol vuelve a sentirse entre los grandes de Europa, algo que en la última década fue perdiendo, por mucho que Messi estuviera en el equipo. Lo que está por ver son las consecuencias que pueden tener en los próximos años las palancas (se ha vendido patrimonio a futuro para apañar el presente) o lo que pase con el resto de secciones, que se han ido debilitando, y el Barça siempre se ha caracterizado por ser un club polideportivo.. La elección de Laporta asegura también, en principio (nada es seguro en el fútbol y queda la parte más importante de la temporada), la continuidad en el banquillo de Hansi Flick, que cumple contrato en 2027 y que tiene una buena relación con Deco, el director deportivo, que no iba a continuar en caso de que Font triunfara en los comicios. El perdedor admitió la derrota sin discusión, aunque se quejó de la baja participación. Su explicación fue que los resultados del primer equipo de fútbol, que son buenos, han marcado la diferencia.
Ni la «irrupción» de Messi y Haaland en la campaña puede evitar que Joan arrase a Víctor Font en las elecciones
Fue una jornada larga para el Barcelona, «especial», como la definió Hansi Flick, porque aparte del partido contra el Sevilla, la entidad azulgrana tenía elecciones a la presidencia. El técnico del primer equipo no hizo público su voto, como es lógico, pero al meter la papeleta en la urna se echó unas risas con Joan Laporta, que fue la persona que lo fichó. Algunos miembros de la plantilla fueron a ejercer su derecho tras el encuentro, e incluso botaron con el después vencedor antes de votar. No hubo sorpresas y Laporta se impuso, con más diferencia incluso de la esperada, por tanto seguirá siendo el máximo mandatario hasta 2031, aunque no volverá a ocupar el puesto de forma oficial hasta el próximo mes de julio. Las maniobras finales de Víctor Font, con el nombre de Haaland sobre la mesa como opción de fichaje o las palabras de Xavi Hernández acusando a Laporta de que Messi se marchara, no han sido suficientes para dar el «sorpasso» ante el estilo campechano, populista y de cercanía del ganador. Votó el 42,34 por ciento de los 114.504 socios que podían hacerlo. Acudieron a las urnas 48.482 (no había voto por correo), la cifra más baja de las últimas elecciones, y a falta de terminar el recuento alrededor del 70 por ciento apoyó a Joan, por el 30 para Fort, que también se quedó lejos en su segundo intento.. El barcelonismo, por tanto, apuesta por la continuidad del proyecto actual. Joan Laporta volvió a ocupar el cargo en 2021 (ya había sido presidente entre 2003 y 2010), en unos años complicados para el club de los que todavía no ha salido del todo, pues la deuda, incluida la construcción del nuevo estadio, está en 2.500 millones, según el «New York Times», que habla de «errores en la dirección financiera» y de «una ambición desmedida». El Barça ha reducido la masa salarial de la plantilla, que era uno de los grandes problemas, ya que estaba asfixiando las arcas del club, pero sigue teniendo problemas para fichar e inscribir, lo que por otro lado también ha supuesto una apuesta por la cantera, que está respondiendo y entre los que está un Lamine Yamal, que debutó hace tres años (de la mano de Xavi) y ya se ha convertido en un fenómeno mundial.. El equipo de fútbol vuelve a sentirse entre los grandes de Europa, algo que en la última década fue perdiendo, por mucho que Messi estuviera en el equipo. Lo que está por ver son las consecuencias que pueden tener en los próximos años las palancas (se ha vendido patrimonio a futuro para apañar el presente) o lo que pase con el resto de secciones, que se han ido debilitando, y el Barça siempre se ha caracterizado por ser un club polideportivo.. La elección de Laporta asegura también, en principio (nada es seguro en el fútbol y queda la parte más importante de la temporada), la continuidad en el banquillo de Hansi Flick, que cumple contrato en 2027 y que tiene una buena relación con Deco, el director deportivo, que no iba a continuar en caso de que Font triunfara en los comicios. El perdedor admitió la derrota sin discusión, aunque se quejó de la baja participación. Su explicación fue que los resultados del primer equipo de fútbol, que son buenos, han marcado la diferencia.
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