Quizá no salgan en las guías que dicen conocerlo todo del barrio más en boga de la ciudad de Valencia. Su decoración y diseño no se corresponde con los dictados de una estética uniforme que se repite como un patrón inane en todos los establecimientos de moda de da igual la ciudad donde te encuentres. Sus paredes exhalan historia viva del barrio que fue y que se resiste a dejar de serlo. Establecimientos como el Puestecillo de José o la Llibreria de Vell Russafa son señas identitarias de un barrio que antes fue pueblo y en el que los mayores, hasta hace bien poco, aun decían: «me voy a Valencia», cuando iban al centro.. Son de lo poquíto que queda. Otros ya se fueron, como el horno Escribá o la droguería Bruno, La Casa de las Aguas, Modas Alti o La Venta de Montiel.. Por ese motivo, la Junta Municipal de Russafa ha querido destacarlos y premiarlos, junto a otros establecimientos del distrito como el horno Montesol de Monteolivete o la Droguería Oltá, en Malilla.. En un entrañable acto celebrado en la naves de Demetrio Ribes, en el Parque Central, el kiosquero José Lamela, quien junto a su mujer Amparo, abren cada día el Puestecillo de la calle Sueca, recordó cómo su madre estableció la «paraeta» en los años cincuenta del siglo pasado y él tomó el relevo hace muchos años. Y ahí permanece hasta hoy, ofreciendo la charla amable y sin prisa, y sirviendo, sin necesidad de que se lo pidan, el periódico o la revista que prefiere cada vecino, porque los conoce a todos. Esos valores que solo ofrece el comercio de barrio.
El Puestecillo de José o la Llibreria Russafa son ejemplo de la proximidad del pequeño comercio
Quizá no salgan en las guías que dicen conocerlo todo del barrio más en boga de la ciudad de Valencia. Su decoración y diseño no se corresponde con los dictados de una estética uniforme que se repite como un patrón inane en todos los establecimientos de moda de da igual la ciudad donde te encuentres. Sus paredes exhalan historia viva del barrio que fue y que se resiste a dejar de serlo. Establecimientos como el Puestecillo de José o la Llibreria de Vell Russafa son señas identitarias de un barrio que antes fue pueblo y en el que los mayores, hasta hace bien poco, aun decían: «me voy a Valencia», cuando iban al centro.. Son de lo poquíto que queda. Otros ya se fueron, como el horno Escribá o la droguería Bruno, La Casa de las Aguas, Modas Alti o La Venta de Montiel.. Por ese motivo, la Junta Municipal de Russafa ha querido destacarlos y premiarlos, junto a otros establecimientos del distrito como el horno Montesol de Monteolivete o la Droguería Oltá, en Malilla.. En un entrañable acto celebrado en la naves de Demetrio Ribes, en el Parque Central, el kiosquero José Lamela, quien junto a su mujer Amparo, abren cada día el Puestecillo de la calle Sueca, recordó cómo su madre estableció la «paraeta» en los años cincuenta del siglo pasado y él tomó el relevo hace muchos años. Y ahí permanece hasta hoy, ofreciendo la charla amable y sin prisa, y sirviendo, sin necesidad de que se lo pidan, el periódico o la revista que prefiere cada vecino, porque los conoce a todos. Esos valores que solo ofrece el comercio de barrio.
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