El polémico ático de 485 metros cuadrados que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP) compró hace tres meses y medio para utilizarlo como “oficina” lo vendió una de las inmobiliarias más exclusivas y con más trayectoria de La Moraleja, confirma a El PAÍS la propia empresa. Promora es una compañía con décadas de experiencia en la venta de casas de lujo en las zonas más exclusivas de la región y la capital, incluido el distrito de Chamberí, donde se ubica el piso que adquirió la Comunidad de Madrid, del que se desconoce el precio final de venta y tampoco constaba en los presupuestos de Planifica Madrid, la empresa pública que depende de la Consejería de Presidencia y compró el apartamento. No hay expediente, ni memoria justificativa, ni documentos de ampliación presupuestaria, como debería ocurrir en este tipo de operaciones que implican a la Administración. Seguir leyendo
La empresa Promora, dedicada a la venta y alquiler de casas y pisos de lujo, firmó un acuerdo de confidencialidad y les pidieron discreción durante toda la operación
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El polémico ático de 485 metros cuadrados que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP) compró hace tres meses y medio para utilizarlo como “oficina” lo vendió una de las inmobiliarias más exclusivas y con más trayectoria de La Moraleja, confirma a El PAÍS la propia empresa. Promora es una compañía con décadas de experiencia en la venta de casas de lujo en las zonas más exclusivas de la región y la capital, incluido el distrito de Chamberí, donde se ubica el piso que adquirió la Comunidad de Madrid, del que se desconoce el precio final de venta y tampoco constaba en los presupuestos de Planifica Madrid, la empresa pública que depende de la Consejería de Presidencia y compró el apartamento. No hay expediente, ni memoria justificativa, ni documentos de ampliación presupuestaria, como debería ocurrir en este tipo de operaciones que implican a la Administración. La compraventa comenzó “como cualquier otra” y fue “totalmente normal”, explican en Promora. La anterior dueña, Astrid Gil-Casares, es clienta habitual de la inmobiliaria y se puso en contacto con ellos para gestionar la venta del lujoso ático. La operación la llevó a cabo el equipo de la empresa en la capital y fue al uso, salvo porque tuvieron que firmar, a petición del comprador, un acuerdo de confidencialidad. “Nos pidieron privacidad”, comentan. “Todo de una manera muy razonable: análisis de los papeles, algunas dificultades técnicas habituales en este tipo de operaciones…”, detallan. La inmobiliaria anunció el piso en sus redes a finales de enero con un vídeo de montaje elaborado en el que se ve el interior del ático del número 35 de la calle del General Martínez Campos vacío. El precio: 6.600.000 euros. “Un ático único y exclusivo en el corazón de Almagro. Lujo absoluto, 5 habitaciones en suite, 6 baños y una espectacular terraza en esquina de 100 metros cuadrados [la nota simple del Registro de la Propiedad dice que mide en total 199 metros cuadrados]. Con vistas panorámicas al skyline de Madrid. Luz natural todo el día, orientación suroeste, diseño contemporáneo, domótica, dos plazas de garaje y dos trasteros. Privacidad, amplitud y una forma de vivir Madrid desde lo más alto”, lo describían en sus redes sociales. En la inmobiliaria no confirman si el precio final de venta fue de 6,6 millones o algo menos, y recuerdan que el acuerdo de confidencialidad no les permite facilitar más detalles sobre las partes implicadas ni sobre las condiciones de la venta. Sí admiten que Promora participó en toda la operación y que durante el proceso se solicitó discreción. Fuentes de la firma añaden que no entienden “bien la jugada” desde el punto de vista político y aseguran que nunca supieron si la presidenta fue a visitarlo. El vídeo promocional del inmueble todavía está colgado e incluye un mensaje en tono aspiracional: “Baby I’m back in town [Cariño, estoy de vuelta en la ciudad]. Y estoy por fin en la cima.
