El nombre de un colegio público puede parecer un detalle administrativo. En Santiago, sin embargo, retirar el “Apóstolo” del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) ha abierto un debate que toca el alma misma de Compostela. La propuesta, que será llevada al Pleno municipal este jueves, plantea que el CEIP Apóstolo Santiago adopte la denominación de CEIP da Almáciga, en referencia al barrio en el que se ubica.. Tras hacerse pública esta intención, el portavoz del PP en Santiago, Borja Verea, no ha dudado hoy en cargar contra la propuesta de cambio de nombre, promovida por el propio centro y su ANPA.. Verea abrió su comparecencia subrayando que, aunque “toda iniciativa ciudadana merece respeto”, existen decisiones que “corresponden a todos”, especialmente cuando tienen una “profunda carga simbólica, sentimental y política”. A su juicio, eliminar el “Apóstolo” del nombre del centro no es un simple trámite administrativo.. “No es una marca comercial que se cambia según las modas. Estamos hablando de historia compartida”, afirmó, al tiempo que se preguntó si existe algún problema real que justifique el cambio. El líder popular recalcó que la decisión “afecta al patrimonio común de los compostelanos” y recordó que un colegio público “pertenece a toda la ciudad, no a una asociación en un momento concreto”.. En ese contexto, enmarcó la propuesta en lo que definió como un “peligroso proceso de eliminación de todo lo que significa Santiago” y acusó a la alcaldesa, Goretti Sanmartín, de “detestar todo lo que hace única y universal” a la ciudad. El portavoz popular sostuvo que su formación defenderá “la identidad y el patrimonio simbólico” compostelano.. Argumentos contrarios. Desde el ANPA se ha iniciado este polémico proceso tratando, en teoría, de evitar que la motivación se interprete como antirreligiosa, aunque la figura del Apóstol trasciende este ámbito haciendo de la urbe y el Camino algo propio y universal. Pese a todo, el informe elaborado por la asociación desgrana la supuesta relevancia histórica de la toponimia “Almáciga”, documentada desde al menos la primera mitad del siglo XVI.. El texto dedica varios párrafos a analizar su posible etimología, explorando hipótesis castellanas, portuguesas o incluso árabes. Según el documento, “recuperar y visibilizar la Almáciga significa defender el patrimonio lingüístico y cultural de Galicia, contribuir a la preservación de un nombre único, enseñar al alumnado la importancia de la identidad territorial y construir memoria colectiva y sentido de pertenencia”.. Una defensa que, paradójicamente, parte de un barrio que ya es ampliamente conocido como la Almáciga y que da nombre a calles, zonas verdes y equipamientos juveniles.. El cambio, añaden, permitiría supuestamente desarrollar líneas pedagógicas innovadoras e interdisciplinares, desde la historia local al patrimonio inmaterial, la lengua gallega o la participación ciudadana.. La dirección del centro ha respaldado estos planteamientos añadiendo otros: la frecuente repetición del nombre “Santiago Apóstol” en el nomenclátor educativo generaría “equívocos telefónicos, postales y electrónicos”, y la nueva denominación no trasladaría “ningún tipo de connotación política o ideológica”.
El PP rechaza que el CEIP Apóstolo Santiago pase a llamarse CEIP da Almáciga y advierte de que no es “una marca comercial que se cambia según las modas”
El nombre de un colegio público puede parecer un detalle administrativo. En Santiago, sin embargo, retirar el “Apóstolo” del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) ha abierto un debate que toca el alma misma de Compostela. La propuesta, que será llevada al Pleno municipal este jueves, plantea que el CEIP Apóstolo Santiago adopte la denominación de CEIP da Almáciga, en referencia al barrio en el que se ubica.. Tras hacerse pública esta intención, el portavoz del PP en Santiago, Borja Verea, no ha dudado hoy en cargar contra la propuesta de cambio de nombre, promovida por el propio centro y su ANPA.. Verea abrió su comparecencia subrayando que, aunque “toda iniciativa ciudadana merece respeto”, existen decisiones que “corresponden a todos”, especialmente cuando tienen una “profunda carga simbólica, sentimental y política”. A su juicio, eliminar el “Apóstolo” del nombre del centro no es un simple trámite administrativo.. “No es una marca comercial que se cambia según las modas. Estamos hablando de historia compartida”, afirmó, al tiempo que se preguntó si existe algún problema real que justifique el cambio. El líder popular recalcó que la decisión “afecta al patrimonio común de los compostelanos” y recordó que un colegio público “pertenece a toda la ciudad, no a una asociación en un momento concreto”.. En ese contexto, enmarcó la propuesta en lo que definió como un “peligroso proceso de eliminación de todo lo que significa Santiago” y acusó a la alcaldesa, Goretti Sanmartín, de “detestar todo lo que hace única y universal” a la ciudad. El portavoz popular sostuvo que su formación defenderá “la identidad y el patrimonio simbólico” compostelano.. Desde el ANPA se ha iniciado este polémico proceso tratando, en teoría, de evitar que la motivación se interprete como antirreligiosa, aunque la figura del Apóstol trasciende este ámbito haciendo de la urbe y el Camino algo propio y universal. Pese a todo, el informe elaborado por la asociación desgrana la supuesta relevancia histórica de la toponimia “Almáciga”, documentada desde al menos la primera mitad del siglo XVI.. El texto dedica varios párrafos a analizar su posible etimología, explorando hipótesis castellanas, portuguesas o incluso árabes. Según el documento, “recuperar y visibilizar la Almáciga significa defender el patrimonio lingüístico y cultural de Galicia, contribuir a la preservación de un nombre único, enseñar al alumnado la importancia de la identidad territorial y construir memoria colectiva y sentido de pertenencia”.. Una defensa que, paradójicamente, parte de un barrio que ya es ampliamente conocido como la Almáciga y que da nombre a calles, zonas verdes y equipamientos juveniles.. El cambio, añaden, permitiría supuestamente desarrollar líneas pedagógicas innovadoras e interdisciplinares, desde la historia local al patrimonio inmaterial, la lengua gallega o la participación ciudadana.. La dirección del centro ha respaldado estos planteamientos añadiendo otros: la frecuente repetición del nombre “Santiago Apóstol” en el nomenclátor educativo generaría “equívocos telefónicos, postales y electrónicos”, y la nueva denominación no trasladaría “ningún tipo de connotación política o ideológica”.
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