El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur sigue generando un profundo rechazo en el campo español, a la espera de ver cómo se resuelve la decisión del Parlamento Europeo de solicitar un dictamen al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre su legalidad. En Córdoba, donde el aceite y el vino son dos de sus principales sectores productivos, tampoco convence pese a que, en teoría, podrían ser productos que se podrían beneficiar del mismo.. Lejos de las promesas de apertura de mercados y nuevas oportunidades de exportación, las organizaciones agrarias advierten de que el pacto, en su redacción actual, no ofrece ventajas reales para estas producciones estratégicas y sí plantea serios riesgos para su competitividad y supervivencia. De ahí que se mantengan las movilizaciones en todo el país entre el 26 y el 30 de enero, impulsadas por Asaja, COAG y UPA.. La provincia de Córdoba concentra una de las mayores superficies de olivar del mundo y es líder, junto a Jaén, en producción de aceite de oliva. Miles de explotaciones, cooperativas y almazaras dependen directamente de un sector que ya afronta un escenario complejo, marcado por la volatilidad de los precios, el aumento de los costes de producción y una presión normativa creciente. En este contexto, Asaja sostiene que el acuerdo con Mercosur no solo no aporta soluciones, sino que añade nuevas incertidumbres.. Desde la organización agraria desmontan el argumento de que el aceite de oliva español será uno de los grandes beneficiados del pacto. Países como Brasil, Argentina o Uruguay presentan un consumo interno muy reducido de este producto, lo que limita de forma clara la existencia de un mercado real e inmediato para el aceite. A ello se suma que el acuerdo contempla largos periodos transitorios antes de la plena liberalización, lo que retrasa cualquier hipotético beneficio mientras sí se abren de forma más rápida otros capítulos sensibles para el campo europeo.. Además, estos países cuentan con producciones propias en crecimiento y con condiciones de producción muy distintas a las exigidas en la Unión Europea. Normas fitosanitarias, medioambientales y laborales mucho más laxas permiten unos costes significativamente más bajos, generando, según Asaja, una competencia desleal frente a los agricultores, obligados a cumplir con los estándares más exigentes del mundo.. Una situación similar se da en el sector vitivinícola. Las bodegas de la Denominación de Origen Montilla-Moriles observan con cautela un acuerdo que no garantiza una mejora real de su posicionamiento en mercados de Mercosur, donde el consumo de vino es limitado y donde existen producciones locales y de terceros países con estructuras de costes más competitivas. Para un sector ya tensionado por la caída del consumo interno, el encarecimiento de la energía y los insumos, y las exigencias burocráticas, el acuerdo supone un factor adicional de incertidumbre. El rechazo al pacto con Mercosur no se limita a las producciones mediterráneas. Asaja alerta de que sectores como la carne de vacuno, el azúcar, la remolacha, los cítricos, el arroz, la ganadería extensiva o la apicultura se verán directamente perjudicados por un acuerdo que consideran desequilibrado y carente de reciprocidad. En el caso de Córdoba, la ganadería extensiva y las explotaciones mixtas también se verán afectadas por una mayor presión sobre los precios.. Uno de los puntos más críticos para el campo cordobés es la falta de garantías en materia de controles sanitarios y de seguridad alimentaria. Según datos de la propia Comisión Europea, solo se inspecciona físicamente el 0,0082% de los productos agroalimentarios que entran en la Unión Europea, una cifra que Asaja considera claramente insuficiente. La organización recuerda además que el propio Gobierno de Brasil ha reconocido públicamente que no es capaz de controlar de forma efectiva el uso de hormonas en la producción de carne, un hecho que, a su juicio, invalida cualquier garantía incluida en el acuerdo.. Para el sector agrario, el problema no es el comercio internacional, sino la falta de igualdad de condiciones. «No se puede exigir al agricultor europeo unas normas cada vez más estrictas y permitir al mismo tiempo la entrada de productos elaborados sin esas exigencias», señalan desde Asaja, advirtiendo de que esta situación no solo perjudica al productor, sino que también pone en riesgo la calidad, la trazabilidad y la confianza del consumidor.. A este escenario se suma una balanza comercial claramente desfavorable para España. En 2024, las importaciones agroalimentarias procedentes de Mercosur superaron los 4.100 millones de euros, frente a exportaciones que apenas alcanzaron los 463 millones. Un desequilibrio que, según la organización agraria, desmonta el relato de que el acuerdo será una gran oportunidad para el campo español.. Las movilizaciones, que se mantienen pese a la decisión del Parlamento Europeo, también servirán para denunciar la incertidumbre sobre el futuro presupuesto agrario europeo. Asaja alerta de la falta de claridad en las cifras y del riesgo de recortes encubiertos que podrían alcanzar hasta el 22%.. El incremento de los costes de producción, especialmente en fertilizantes y energía, es otro de los factores que empujan al sector a salir a la calle. Cultivos extensivos como los cereales, presentes en amplias zonas de la Campiña cordobesa, podrían quedar abocados a la desaparición.
Una PNL recoge la diferencia de trato del Gobierno con comunidades como el País Vasco, donde «flexibilizó el uso» de fondos
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur sigue generando un profundo rechazo en el campo español, a la espera de ver cómo se resuelve la decisión del Parlamento Europeo de solicitar un dictamen al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre su legalidad. En Córdoba, donde el aceite y el vino son dos de sus principales sectores productivos, tampoco convence pese a que, en teoría, podrían ser productos que se podrían beneficiar del mismo.. Lejos de las promesas de apertura de mercados y nuevas oportunidades de exportación, las organizaciones agrarias advierten de que el pacto, en su redacción actual, no ofrece ventajas reales para estas producciones estratégicas y sí plantea serios riesgos para su competitividad y supervivencia. De ahí que se mantengan las movilizaciones en todo el país entre el 26 y el 30 de enero, impulsadas por Asaja, COAG y UPA.. La provincia de Córdoba concentra una de las mayores superficies de olivar del mundo y es líder, junto a Jaén, en producción de aceite de oliva. Miles de explotaciones, cooperativas y almazaras dependen directamente de un sector que ya afronta un escenario complejo, marcado por la volatilidad de los precios, el aumento de los costes de producción y una presión normativa creciente. En este contexto, Asaja sostiene que el acuerdo con Mercosur no solo no aporta soluciones, sino que añade nuevas incertidumbres.. Desde la organización agraria desmontan el argumento de que el aceite de oliva español será uno de los grandes beneficiados del pacto. Países como Brasil, Argentina o Uruguay presentan un consumo interno muy reducido de este producto, lo que limita de forma clara la existencia de un mercado real e inmediato para el aceite. A ello se suma que el acuerdo contempla largos periodos transitorios antes de la plena liberalización, lo que retrasa cualquier hipotético beneficio mientras sí se abren de forma más rápida otros capítulos sensibles para el campo europeo.. Además, estos países cuentan con producciones propias en crecimiento y con condiciones de producción muy distintas a las exigidas en la Unión Europea. Normas fitosanitarias, medioambientales y laborales mucho más laxas permiten unos costes significativamente más bajos, generando, según Asaja, una competencia desleal frente a los agricultores, obligados a cumplir con los estándares más exigentes del mundo.. Una situación similar se da en el sector vitivinícola. Las bodegas de la Denominación de Origen Montilla-Moriles observan con cautela un acuerdo que no garantiza una mejora real de su posicionamiento en mercados de Mercosur, donde el consumo de vino es limitado y donde existen producciones locales y de terceros países con estructuras de costes más competitivas. Para un sector ya tensionado por la caída del consumo interno, el encarecimiento de la energía y los insumos, y las exigencias burocráticas, el acuerdo supone un factor adicional de incertidumbre. El rechazo al pacto con Mercosur no se limita a las producciones mediterráneas. Asaja alerta de que sectores como la carne de vacuno, el azúcar, la remolacha, los cítricos, el arroz, la ganadería extensiva o la apicultura se verán directamente perjudicados por un acuerdo que consideran desequilibrado y carente de reciprocidad. En el caso de Córdoba, la ganadería extensiva y las explotaciones mixtas también se verán afectadas por una mayor presión sobre los precios.. Uno de los puntos más críticos para el campo cordobés es la falta de garantías en materia de controles sanitarios y de seguridad alimentaria. Según datos de la propia Comisión Europea, solo se inspecciona físicamente el 0,0082% de los productos agroalimentarios que entran en la Unión Europea, una cifra que Asaja considera claramente insuficiente. La organización recuerda además que el propio Gobierno de Brasil ha reconocido públicamente que no es capaz de controlar de forma efectiva el uso de hormonas en la producción de carne, un hecho que, a su juicio, invalida cualquier garantía incluida en el acuerdo.. Para el sector agrario, el problema no es el comercio internacional, sino la falta de igualdad de condiciones. «No se puede exigir al agricultor europeo unas normas cada vez más estrictas y permitir al mismo tiempo la entrada de productos elaborados sin esas exigencias», señalan desde Asaja, advirtiendo de que esta situación no solo perjudica al productor, sino que también pone en riesgo la calidad, la trazabilidad y la confianza del consumidor.. A este escenario se suma una balanza comercial claramente desfavorable para España. En 2024, las importaciones agroalimentarias procedentes de Mercosur superaron los 4.100 millones de euros, frente a exportaciones que apenas alcanzaron los 463 millones. Un desequilibrio que, según la organización agraria, desmonta el relato de que el acuerdo será una gran oportunidad para el campo español.. Las movilizaciones, que se mantienen pese a la decisión del Parlamento Europeo, también servirán para denunciar la incertidumbre sobre el futuro presupuesto agrario europeo. Asaja alerta de la falta de claridad en las cifras y del riesgo de recortes encubiertos que podrían alcanzar hasta el 22%.. El incremento de los costes de producción, especialmente en fertilizantes y energía, es otro de los factores que empujan al sector a salir a la calle. Cultivos extensivos como los cereales, presentes en amplias zonas de la Campiña cordobesa, podrían quedar abocados a la desaparición.
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