Cada uno tiene su papel. Eso es algo que prácticamente no tienen ni que decirles a quienes entran a formar parte de la familia real británica, pero que de vez en cuando les recuerdan desde La Firma. Da igual que también procedas de las altas esferas: una vez te casas con un royal, el nivel de vida y de atención mediática en el que entras cambia drásticamente. Pero también se espera de ti que a cambio no des una mala imagen ni que causes ningún tipo de problema a la institución. Y precisamente este último punto es en el que ahora están insistiéndole a Edoardo Mapelli Mozzi, el marido de la princesa Beatriz de York.. Porque el empresario, de 42 años y ascendencia italiana —procede de una familia noble de Bérgamo—, se ha convertido en el miembro de la monarquía en quien han posado sus ojos los tabloides británicos en las últimas fechas. No es algo nuevo para él, dado que nada más conocerse su relación con la hija mayor del expríncipe Andrés y Sarah Ferguson ya salieron a la luz varios detalles de su pasado, pero sí es cierto que el momento actual dista mucho de aquel, por lo que la corona no parece que vaya a actuar ante las informaciones que le persiguen y que, añaden los medios, están socavando su matrimonio, que, insisten, está en plena crisis.. Cuando Edoardo y Beatriz comenzaron a salir, en 2018, se dijeron dos cosas sobre el empresario y aristócrata. La primera era que tenía un hijo, nacido en 2016 y al que bautizaron como Christopher Woolf —aunque todo el mundo le llama Wolfie—, con la arquitecta norteamericana Dara Huang. La segunda, que mucho había tardado en darse cuenta de que la mujer de su vida era la nieta de la entonces reina Isabel II, habida cuenta de que se conocían desde que eran pequeños, ya que los padres de ambos siempre habían sido amigos.. Esto hacía pensar que quizá el promotor inmobiliario y empresario del diseño de interiores se estaba beneficiando para sus negocios del nombre, poder y contactos de su nueva familia política más que el amor que pudiese sentir. Pero él y Beatriz lo negaron hasta la saciedad: primero con su boda privada debido al coronavirus; luego con el nacimiento de su primogénita, Sienna Elizabeth; más tarde la llegada de su segunda hija, Athena Elizabeth Ros; y, por último, negando por activa y por pasiva la supuesta crisis que le adjudican los medios al matrimonio.. Ahora, además, hay que añadirle, debido al mal nombre que tiene su suegro, Andrés Mountbatten-Windsor, por su relación con el magnate, proxeneta y pedófilo Jeffrey Epstein, y que ha afectado, aunque todavía no se sabe hasta dónde puede llegar, a la vida de sus dos hijas, que su alejamiento de la familia real es un intento de salvaguardar sus espaldas: en lugar de estar al lado de su esposa en unos momentos sin duda difíciles, Edoardo se encontraba durante el arresto de su suegro en Miami en plena campaña de marketing de Banda Design y Banda Property, sus empresas de diseño y de promoción inmobiliaria.. Unas sombras en su biografía que no han hecho sino aumentar, a lo que también ayuda el hecho de que apenas haga pronunciamientos públicos, lo que hacen de él un gran desconocido tanto dentro como fuera de Reino Unido y que se ha acentuado gracias a su discreción desde que uniese su vida a la de la royal. Esto choca, como explican desde Daily Mail, con que a pesar su empresa Banda, que registraba pérdidas tanto en 2018 y 2019, obtuviera un enorme impulso a partir de julio de 2020: el momento en el que se casó con Beatriz.. Desde ese momento, su crecimiento ha sido continuado durante seis años y, añaden desde el citado medio, hoy por hoy tiene 60 empleados. Es decir, más del triple que justo antes de su boda. Y a ello hay que sumar los datos de facturación, pues sus cuentas de 2024 la cifran en 2,2 millones de libras, unos dos millones y medio de euros, siendo sus beneficios de 775.000 libras, alrededor de los 900.000 euros. Y es casi imposible pensar que todo ello se deba únicamente a su talento para los negocios y a su completa dedicación, como puntualizan desde su círculo, sin que hayan intervenido en absoluto los vínculos, los contactos, la promoción y el apoyo que pueden llegar por formar parte de los Windsor.. Porque no hay que olvidar que justo después de casarse, sus empresas y proyectos recibieron una enorme cobertura mediática. Y es cierto que en ninguna entrevista o reportaje hablaba o mencionaba a su mujer ni a su familia política, no respondiendo preguntas sobre la monarquía británica, pero en dichas publicaciones se comenzaba promocionando la marca precisamente así, bajo la etiqueta del nuevo miembro de La Firma. Desde Vanitatis, por ejemplo, recuerdan que uno de sus proyectos de 2023, en la costa australiana, se daba a conocer como un «club de playa más complejo turístico de ultralujo de 130 millones de libras esterlinas con su propia conexión con la realeza».. Por supuesto, el hecho de que estos datos justo hayan salido a luz cuando se está insistiendo en la crisis matrimonial no es casual. Aunque Edoardo y Beatriz de York han reaparecido juntos para hacer desaparecer dichos rumores, fuentes cercanas han declarado al Daily Mail que existe incluso una distancia física entre ellos. «Ella, de una forma casi ingenua, prefiere ver el lado bueno de la gente e ignorar las verdades más incómodas. Y por eso ni se percató de quién era su padre o de lo que ocurre con Edo. Ella tiene puesta su fe en seguir juntos, pero él parece por día más distraído por el trabajo y los viajes. Vamos, que justo cuando más lo necesita, él se distancia», ha declarado.
Cada uno tiene su papel. Eso es algo que prácticamente no tienen ni que decirles a quienes entran a formar parte de la familia real británica, pero que de vez en cuando les recuerdan desde La Firma. Da igual que también procedas de las altas esferas: una vez te casas con un royal, el nivel de vida y de atención mediática en el que entras cambia drásticamente. Pero también se espera de ti que a cambio no des una mala imagen ni que causes ningún tipo de problema a la institución. Y precisamente este último punto es en el que ahora están insistiéndole a Edoardo Mapelli Mozzi, el marido de la princesa Beatriz de York.. Porque el empresario, de 42 años y ascendencia italiana —procede de una familia noble de Bérgamo—, se ha convertido en el miembro de la monarquía en quien han posado sus ojos los tabloides británicos en las últimas fechas. No es algo nuevo para él, dado que nada más conocerse su relación con la hija mayor del expríncipe Andrés y Sarah Ferguson ya salieron a la luz varios detalles de su pasado, pero sí es cierto que el momento actual dista mucho de aquel, por lo que la corona no parece que vaya a actuar ante las informaciones que le persiguen y que, añaden los medios, están socavando su matrimonio, que, insisten, está en plena crisis.. Cuando Edoardo y Beatriz comenzaron a salir, en 2018, se dijeron dos cosas sobre el empresario y aristócrata. La primera era que tenía un hijo, nacido en 2016 y al que bautizaron como Christopher Woolf —aunque todo el mundo le llama Wolfie—, con la arquitecta norteamericana Dara Huang. La segunda, que mucho había tardado en darse cuenta de que la mujer de su vida era la nieta de la entonces reina Isabel II, habida cuenta de que se conocían desde que eran pequeños, ya que los padres de ambos siempre habían sido amigos.. Esto hacía pensar que quizá el promotor inmobiliario y empresario del diseño de interiores se estaba beneficiando para sus negocios del nombre, poder y contactos de su nueva familia política más que el amor que pudiese sentir. Pero él y Beatriz lo negaron hasta la saciedad: primero con su boda privada debido al coronavirus; luego con el nacimiento de su primogénita, Sienna Elizabeth; más tarde la llegada de su segunda hija, Athena Elizabeth Ros; y, por último, negando por activa y por pasiva la supuesta crisis que le adjudican los medios al matrimonio.. Ahora, además, hay que añadirle, debido al mal nombre que tiene su suegro, Andrés Mountbatten-Windsor, por su relación con el magnate, proxeneta y pedófilo Jeffrey Epstein, y que ha afectado, aunque todavía no se sabe hasta dónde puede llegar, a la vida de sus dos hijas, que su alejamiento de la familia real es un intento de salvaguardar sus espaldas: en lugar de estar al lado de su esposa en unos momentos sin duda difíciles, Edoardo se encontraba durante el arresto de su suegro en Miami en plena campaña de marketing de Banda Design y Banda Property, sus empresas de diseño y de promoción inmobiliaria.. Unas sombras en su biografía que no han hecho sino aumentar, a lo que también ayuda el hecho de que apenas haga pronunciamientos públicos, lo que hacen de él un gran desconocido tanto dentro como fuera de Reino Unido y que se ha acentuado gracias a su discreción desde que uniese su vida a la de la royal. Esto choca, como explican desde Daily Mail, con que a pesar su empresa Banda, que registraba pérdidas tanto en 2018 y 2019, obtuviera un enorme impulso a partir de julio de 2020: el momento en el que se casó con Beatriz.. Desde ese momento, su crecimiento ha sido continuado durante seis años y, añaden desde el citado medio, hoy por hoy tiene 60 empleados. Es decir, más del triple que justo antes de su boda. Y a ello hay que sumar los datos de facturación, pues sus cuentas de 2024 la cifran en 2,2 millones de libras, unos dos millones y medio de euros, siendo sus beneficios de 775.000 libras, alrededor de los 900.000 euros. Y es casi imposible pensar que todo ello se deba únicamente a su talento para los negocios y a su completa dedicación, como puntualizan desde su círculo, sin que hayan intervenido en absoluto los vínculos, los contactos, la promoción y el apoyo que pueden llegar por formar parte de los Windsor.. Porque no hay que olvidar que justo después de casarse, sus empresas y proyectos recibieron una enorme cobertura mediática. Y es cierto que en ninguna entrevista o reportaje hablaba o mencionaba a su mujer ni a su familia política, no respondiendo preguntas sobre la monarquía británica, pero en dichas publicaciones se comenzaba promocionando la marca precisamente así, bajo la etiqueta del nuevo miembro de La Firma. Desde Vanitatis, por ejemplo, recuerdan que uno de sus proyectos de 2023, en la costa australiana, se daba a conocer como un «club de playa más complejo turístico de ultralujo de 130 millones de libras esterlinas con su propia conexión con la realeza».. Por supuesto, el hecho de que estos datos justo hayan salido a luz cuando se está insistiendo en la crisis matrimonial no es casual. Aunque Edoardo y Beatriz de York han reaparecido juntos para hacer desaparecer dichos rumores, fuentes cercanas han declarado al Daily Mail que existe incluso una distancia física entre ellos. «Ella, de una forma casi ingenua, prefiere ver el lado bueno de la gente e ignorar las verdades más incómodas. Y por eso ni se percató de quién era su padre o de lo que ocurre con Edo. Ella tiene puesta su fe en seguir juntos, pero él parece por día más distraído por el trabajo y los viajes. Vamos, que justo cuando más lo necesita, él se distancia», ha declarado.
