Donde hay dudas, está la FundéuRAE (Fundación del Español Urgente). La institución nació hace veinte años con el propósito de velar por el buen uso del español en los medios de comunicación y veinte años después se ha convertido en una herramienta imprescindible para resolver las dudas apremiantes del idioma que genera la actualidad y las prisas. Su espacio está en ese lugar impreciso del desconocimiento, el titubeo, la confusión o la vacilación. Un terreno pantanoso, de incertidumbres, donde el error, el mal uso o los neologismos acaban formando un légamo que propicia la equivocación y que puede convertirse en un escollo en el que, como consecuencia de las premuras, resulta sencillo tropezar. Esta institución nació en 2005. En 2010 estaba presente en las redes y desde 2013 introdujo en nuestro almanaque una cita ineludible: la elección de la palabra del año, que se ha convertido en un día señalado y también esperado, y que, en esta ocasión, ha recaído en un término inesperado, pero de evidente contemporaneidad: arancel.. En estas dos décadas, la FundéuRAE ha resuelto cientos de consultas a través del correo electrónico, la página web, las redes sociales o por teléfono, como se ha remarcado en el evento. Se ha anticipado a las posibles dudas que podrían generar ciertos acontecimientos, algunos imprevistos y otros señalados en el calendario, y ha dado solución efectiva, pronta y sin retraso (se trabaja desde el lunes al domingo) a muchos problemas lingüísticos que plantea el día a día. De hecho, gracias a su trabajo se han podido aportar claves de redacción, de pronunciación y se han elaborado guías para poder informar de manera adecuada sobre el coronavirus, el conflicto de Ucrania, los últimos Juegos Olímpicos, el Mundial de Futbol de Qatar o el fallecimiento de Isabel II. Unos eventos que ya forman parte de nuestros recuerdos y de la memoria de la presente centuria.. [[LINK:TAG|||tag|||634ec5e0ecd56e3616932cac|||La Reina]], que es la presidenta de honor de la FundéuRAE, no ha querido dejar pasar la ocasión de sumarse a la celebración de estas dos décadas y ha participado en el homenaje que se ha llevado a cabo en el salón de actos de la [[LINK:TAG|||tag|||633615701e757a32c790bc78|||RAE]]. Un momento que ha aprovechado para alabar el papel que ha desempeñado esta fundación y donde ha remarcado con énfasis: «No soy la única que tiene la pedrada del rigor y la exactitud del lenguaje». Doña Letizia, en una breve pero bien recibida intervención, ha asegurado que «uno de mis privilegios es acudir a los seminarios que la FundéuRAE celebra en San Millán de la Cogolla» y también ha recomendado «dedicar mucho tiempo a la página web de esta institución». La Reina subrayó la necesidad de hacer un mejor uso de la lengua, expresarnos con una exactitud mayor y acometer las noticias con un vocabulario expresivo, rico y útil.. Lengua y periodismo. En el acto participaron el director de la RAE,[[LINK:TAG|||tag|||63361c655c059a26e23f85dc||| Santiago Muñoz Machado]]; su vicepresidente, el presidente de la Agencia EFE, Miguel Ángel Oliver; el periodista y escritor Álex Grijelmo, Olivia Piquero y directora de la Fundación. También estuvieron presentes los académicos Carme Riera (vicedirectora de la Academia), José María Merino y Soledad Puértolas y el ganador del Premio Cervantes[[LINK:TAG|||tag|||633617f75c059a26e23f7ebb||| Sergio Ramírez]]. Muñoz Machado, por su parte, dedicó su intervención a resumir el papel que han desempeñado la Prensa y la tecnología en la evolución del idioma y cómo el periodismo y la ciencia han ampliado los márgenes léxicos del castellano. «Cuando se hizo el Diccionario de autoridades no existían fuentes periodísticas. Las fuentes fueron la literatura más arraigada y la legislación vigente. El diccionario se mantuvo estable porque el léxico cambia con suma lentitud y entonces los periódicos no tenían casi ningún papel en la selección de las palabras en castellano».. «De vez en cuando hay una conmoción en el lenguaje. Suele provenir de la tecnología o la política». Santiago Muñoz Machado, director de la RAE. Un contexto histórico que sirvió para introducir un asunto de evidente importancia: «De vez en cuando hay una conmoción en el lenguaje. Suele provenir de la tecnología o la política, que lo cambia». La primera revolución sin paliativos que se dio en las palabras sucedió a finales del siglo XVIII, cuando al vocabulario común de los hablantes, como él mismo recalcó, se sumaron conceptos hoy comunes, pero antes extraños, como fueron «unidad», «nación», «poder legislativo», «revolución»… Santiago Muñoz Machado hizo hincapié en que estas «eran palabras que necesitaban ser recogidas. La Academia Francesa lo hizo. Ahí es cuando llegó con claridad la influencia de la Prensa y los medios, que aparecieron con fuerza a finales del siglo XVIII y los inicios del XIX».. Durante su turno, mencionó los diarios conservadores, progresistas y los que defendían el Antiguo Régimen. Un ecosistema periodístico que marcó el devenir de la lengua, de su uso, que trajo incorporación de términos nuevos y, por supuesto, de nuevos usos, ensanchando el corazón de la lengua. «Hace poco me comentaban cómo algunos términos no estaban todavía en el diccionario, como viejuno: cotolengo, vallenato, ojiplático, cabreante y pifostio. Algunas ya se han incorporado. Es el caso de vallenato o de ojiplático. Pero también proceden de la Prensa palabras hoy comunes». Mencionó en este punto dos ejemplos hoy muy difundidos: mileurista o pinganillo.. Pero el director de la RAE tenía un propósito: llegar a un lugar preciso. «La prensa trajo la primera evolución de las palabras y exigió, por tanto, que tuviéramos más presentes a los medios. Pocas veces se dan esta clase de revoluciones, que es cuando las palabras urgen a borbotones. Ahora estamos en una revolución semejante, pero que proviene de la tecnología, que hace que también surjan palabras nuevas, como Big Data, trol, loguear, teletransportación, hashtag o mailing». Aquí es donde juega un papel importante de nuevo la FundéuRAE, pero que, en esta ocasión, cuenta con una ayuda auxiliar inestimable. «La inteligencia artificial proporciona una herramienta adecuada para este tipo de estudios y de examen. Es aquí donde juega un papel el observatorio de LEIA. A través de este observatorio vamos a poder estar al corriente de los neologismos, porque los detecta por millares y también vamos a poder estar al corriente de si estas palabras se consolidan o no en el idioma, en qué lugar se usan más y cómo se emplean».
La Reina preside el vigésimo aniversario de la FundéuRAE que se ha celebrado en la Real Academia Española
Donde hay dudas, está la FundéuRAE (Fundación del Español Urgente). La institución nació hace veinte años con el propósito de velar por el buen uso del español en los medios de comunicación y veinte años después se ha convertido en una herramienta imprescindible para resolver las dudas apremiantes del idioma que genera la actualidad y las prisas. Su espacio está en ese lugar impreciso del desconocimiento, el titubeo, la confusión o la vacilación. Un terreno pantanoso, de incertidumbres, donde el error, el mal uso o los neologismos acaban formando un légamo que propicia la equivocación y que puede convertirse en un escollo en el que, como consecuencia de las premuras, resulta sencillo tropezar. Esta institución nació en 2005. En 2010 estaba presente en las redes y desde 2013 introdujo en nuestro almanaque una cita ineludible: la elección de la palabra del año, que se ha convertido en un día señalado y también esperado, y que, en esta ocasión, ha recaído en un término inesperado, pero de evidente contemporaneidad: arancel.. En estas dos décadas, la FundéuRAE ha resuelto cientos de consultas a través del correo electrónico, la página web, las redes sociales o por teléfono, como se ha remarcado en el evento. Se ha anticipado a las posibles dudas que podrían generar ciertos acontecimientos, algunos imprevistos y otros señalados en el calendario, y ha dado solución efectiva, pronta y sin retraso (se trabaja desde el lunes al domingo) a muchos problemas lingüísticos que plantea el día a día. De hecho, gracias a su trabajo se han podido aportar claves de redacción, de pronunciación y se han elaborado guías para poder informar de manera adecuada sobre el coronavirus, el conflicto de Ucrania, los últimos Juegos Olímpicos, el Mundial de Futbol de Qatar o el fallecimiento de Isabel II. Unos eventos que ya forman parte de nuestros recuerdos y de la memoria de la presente centuria.. La Reina, que es la presidenta de honor de la FundéuRAE, no ha querido dejar pasar la ocasión de sumarse a la celebración de estas dos décadas y ha participado en el homenaje que se ha llevado a cabo en el salón de actos de la RAE. Un momento que ha aprovechado para alabar el papel que ha desempeñado esta fundación y donde ha remarcado con énfasis: «No soy la única que tiene la pedrada del rigor y la exactitud del lenguaje». Doña Letizia, en una breve pero bien recibida intervención, ha asegurado que «uno de mis privilegios es acudir a los seminarios que la FundéuRAE celebra en San Millán de la Cogolla» y también ha recomendado «dedicar mucho tiempo a la página web de esta institución». La Reina subrayó la necesidad de hacer un mejor uso de la lengua, expresarnos con una exactitud mayor y acometer las noticias con un vocabulario expresivo, rico y útil.. En el acto participaron el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado; su vicepresidente, el presidente de la Agencia EFE, Miguel Ángel Oliver; el periodista y escritor Álex Grijelmo, Olivia Piquero y directora de la Fundación. También estuvieron presentes los académicos Carme Riera (vicedirectora de la Academia), José María Merino y Soledad Puértolas y el ganador del Premio Cervantes Sergio Ramírez. Muñoz Machado, por su parte, dedicó su intervención a resumir el papel que han desempeñado la Prensa y la tecnología en la evolución del idioma y cómo el periodismo y la ciencia han ampliado los márgenes léxicos del castellano. «Cuando se hizo el Diccionario de autoridades no existían fuentes periodísticas. Las fuentes fueron la literatura más arraigada y la legislación vigente. El diccionario se mantuvo estable porque el léxico cambia con suma lentitud y entonces los periódicos no tenían casi ningún papel en la selección de las palabras en castellano».. «De vez en cuando hay una conmoción en el lenguaje. Suele provenir de la tecnología o la política». Un contexto histórico que sirvió para introducir un asunto de evidente importancia: «De vez en cuando hay una conmoción en el lenguaje. Suele provenir de la tecnología o la política, que lo cambia». La primera revolución sin paliativos que se dio en las palabras sucedió a finales del siglo XVIII, cuando al vocabulario común de los hablantes, como él mismo recalcó, se sumaron conceptos hoy comunes, pero antes extraños, como fueron «unidad», «nación», «poder legislativo», «revolución»… Santiago Muñoz Machado hizo hincapié en que estas «eran palabras que necesitaban ser recogidas. La Academia Francesa lo hizo. Ahí es cuando llegó con claridad la influencia de la Prensa y los medios, que aparecieron con fuerza a finales del siglo XVIII y los inicios del XIX».. Durante su turno, mencionó los diarios conservadores, progresistas y los que defendían el Antiguo Régimen. Un ecosistema periodístico que marcó el devenir de la lengua, de su uso, que trajo incorporación de términos nuevos y, por supuesto, de nuevos usos, ensanchando el corazón de la lengua. «Hace poco me comentaban cómo algunos términos no estaban todavía en el diccionario, como viejuno: cotolengo, vallenato, ojiplático, cabreante y pifostio. Algunas ya se han incorporado. Es el caso de vallenato o de ojiplático. Pero también proceden de la Prensa palabras hoy comunes». Mencionó en este punto dos ejemplos hoy muy difundidos: mileurista o pinganillo.. Pero el director de la RAE tenía un propósito: llegar a un lugar preciso. «La prensa trajo la primera evolución de las palabras y exigió, por tanto, que tuviéramos más presentes a los medios. Pocas veces se dan esta clase de revoluciones, que es cuando las palabras urgen a borbotones. Ahora estamos en una revolución semejante, pero que proviene de la tecnología, que hace que también surjan palabras nuevas, como Big Data, trol, loguear, teletransportación, hashtag o mailing». Aquí es donde juega un papel importante de nuevo la FundéuRAE, pero que, en esta ocasión, cuenta con una ayuda auxiliar inestimable. «La inteligencia artificial proporciona una herramienta adecuada para este tipo de estudios y de examen. Es aquí donde juega un papel el observatorio de LEIA. A través de este observatorio vamos a poder estar al corriente de los neologismos, porque los detecta por millares y también vamos a poder estar al corriente de si estas palabras se consolidan o no en el idioma, en qué lugar se usan más y cómo se emplean».
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