Chris Wormald, secretario de gabinete del primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este jueves su dimisión por «mutuo acuerdo» con Starmer, una dimisión que se suma a otras dos anteriores del círculo inmediato del jefe del gobierno, sacudido por las revelaciones de los documentos del pederasta estadounidense Jeffrey Epstein.
La crisis abierta en Downing Street tras el escándalo Mandelson–Epstein se cobra una nueva víctima. Chris Wormald se vio ayer obligado a dejar su cargo como responsable del cuerpo de funcionarios y secretario del Gabinete. Es el tercer alto cargo de Downing Street que abandona la estructura gubernamental en cuestión de días, tras la salida del jefe de gabinete, Morgan McSweeney, y del director de Comunicación, Tim Allan, en el intento del primer ministro Keir Starmer de resetear su equipo y contener la hemorragia política para garantizar su propia supervivencia política.. La salida, anunciada oficialmente como fruto de un acuerdo “de mutuo consentimiento”, llega apenas un año después de su nombramiento, en diciembre de 2024. Starmer le encomendó nada menos que “la completa reestructuración del Estado británico para implementar reformas audaces y ambiciosas a largo plazo”. Hoy, esa misión queda en suspenso. Wormald se convierte así en el secretario del Gabinete con el mandato más corto en la historia del cargo, una estadística demoledora en el corazón de Whitehall.. El primer ministro agradeció “el apoyo que me ha brindado durante el último año” y elogió sus más de 35 años de servicio público. Pero tras la cortesía institucional se esconde una realidad más áspera. Durante meses, diversos medios británicos habían deslizado que Downing Street estaba descontento con su desempeño y cuestionaba su capacidad para liderar la transformación prometida. Funcionarios veteranos reconocen en privado que, como civil servant de carrera, Wormald representaba la ortodoxia administrativa que Starmer dijo querer sacudir.. Su salida no es solo simbólica. También tenía la responsabilidad última de los controles de diligencia debida previos al polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, pese a sus conocidos vínculos pasados con Jeffrey Epstein. Aunque Wormald asumió el cargo apenas unos días antes de que el nombramiento se hiciera oficial, el episodio ha quedado como una mancha en la gestión del Gobierno y ha alimentado la narrativa de descontrol interno.. De forma interina, sus competencias serán repartidas entre tres altos funcionarios: Antonia Romeo, actual secretaria permanente del Ministerio del Interior; Catherine Little, del Cabinet Office; y James Bowler, del Tesoro. En Whitehall se da casi por hecho que Romeo será finalmente designada para el puesto, lo que la convertiría en la primera mujer en ocuparlo. Considerada una figura dinámica y poco convencional dentro del aparato administrativo, su perfil contrasta con el de Wormald y encaja más con la idea de reforma estructural que Starmer quiere proyectar.. La destitución, sin embargo, no ha estado exenta de polémica. Aliados de Wormald denuncian que fue informado de su destino a través de filtraciones a la prensa y critican el deterioro de la autoridad institucional del cargo. El sindicato FDA ha calificado los “briefings” contra él de “extraordinarios” y ha advertido del efecto disuasorio que puede tener sobre el conjunto del funcionariado.. Para Starmer, la cuestión va más allá de un simple relevo administrativo. Tras haber prometido estabilidad y profesionalidad frente al caos conservador, el primer ministro se enfrenta ahora a la percepción de un Gobierno en turbulencias permanentes. Tres cabezas en menos de una semana no son un simple ajuste técnico: son el síntoma de una crisis política que amenaza con erosionar su autoridad justo cuando pretendía consolidar su proyecto de reforma del Estado británico. Aunque, de momento, ha conseguido ganar tiempo, nadie se atreve a garantizarle continuidad a largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta el batacazo previsto para los laboristas en las elecciones regionales y locales clave de mayo.
La dimisión de Wormald es la tercera baja en el corazón de Downing Street, que en la última semana ha visto partir al asesor principal del primer ministro, Morgan McSweeney, y a su director de comunicación, Tim Allan
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