La historia salió a la luz cuando logró escapar por segunda vez. Tras meses de trabajo extenuante, amenazas y mucho miedo, un trabajador extranjero consiguió llegar a la ciudad de Lugo y denunciar lo que, después de la investigación policial, parece haberse transformado en un caso extremo de explotación laboral en pleno rural gallego.. En este marco, agentes de la Policía Nacional han detenido a un vecino de la provincia como presunto autor de delitos contra los derechos de los trabajadores, amenazas y detención ilegal, después de someter a esta persona a unas condiciones que los propios investigadores califican de “infrahumanas”.. Según la información recabada, la víctima se encontraba en una situación personal muy precaria y sin regularizar en España, lo que le llevó a aceptar una oferta de trabajo sin contrato. El empleador le prometió vivienda, manutención y un salario en efectivo, pero la realidad fue muy distinta desde el primer momento.. Lejos de cumplir lo pactado, el detenido lo alojó en una habitación de una vivienda prácticamente derruida, sin ventanas, con humedades y goteras y sin apenas condiciones de habitabilidad. La alimentación también resultaba insuficiente, limitada a comida precocinada, en un contexto de aislamiento y vulnerabilidad extrema.. Dos mil euros por ocho meses. A nivel laboral, la situación era aún más grave. El trabajador realizó jornadas de hasta 15 horas diarias, desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche, durante un periodo aproximado de ocho meses. A cambio, percibió en total unos 2.000 euros.. Pero el caso no se limita a la explotación económica. La víctima denunció también episodios continuados de amenazas, coacciones e incluso agresiones físicas. En uno de los intentos de huida, el ahora detenido logró localizarlo y lo obligó a regresar bajo un clima de intimidación, reteniéndolo contra su voluntad.. Finalmente, en un segundo intento, consiguió escapar y llegar a Lugo, donde acudió a dependencias policiales para relatar lo ocurrido. Los agentes lo asistieron de inmediato y lo trasladaron a un centro médico, donde se certificaron lesiones compatibles con su testimonio.. Tras activar los protocolos de atención social para la víctima, la Policía inició una investigación que permitió identificar y detener al presunto responsable. El arrestado ha sido puesto a disposición judicial mientras continúan las diligencias.
En situación irregular, cobró apenas 2.000 euros por ocho meses de trabajo y fue retenido en una vivienda casi en ruinas en el rural
La historia salió a la luz cuando logró escapar por segunda vez. Tras meses de trabajo extenuante, amenazas y mucho miedo, un trabajador extranjero consiguió llegar a la ciudad de Lugo y denunciar lo que, después de la investigación policial, parece haberse transformado en un caso extremo de explotación laboral en pleno rural gallego.. En este marco, agentes de la Policía Nacional han detenido a un vecino de la provincia como presunto autor de delitos contra los derechos de los trabajadores, amenazas y detención ilegal, después de someter a esta persona a unas condiciones que los propios investigadores califican de “infrahumanas”.. Según la información recabada, la víctima se encontraba en una situación personal muy precaria y sin regularizar en España, lo que le llevó a aceptar una oferta de trabajo sin contrato. El empleador le prometió vivienda, manutención y un salario en efectivo, pero la realidad fue muy distinta desde el primer momento.. Lejos de cumplir lo pactado, el detenido lo alojó en una habitación de una vivienda prácticamente derruida, sin ventanas, con humedades y goteras y sin apenas condiciones de habitabilidad. La alimentación también resultaba insuficiente, limitada a comida precocinada, en un contexto de aislamiento y vulnerabilidad extrema.. A nivel laboral, la situación era aún más grave. El trabajador realizó jornadas de hasta 15 horas diarias, desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche, durante un periodo aproximado de ocho meses. A cambio, percibió en total unos 2.000 euros.. Pero el caso no se limita a la explotación económica. La víctima denunció también episodios continuados de amenazas, coacciones e incluso agresiones físicas. En uno de los intentos de huida, el ahora detenido logró localizarlo y lo obligó a regresar bajo un clima de intimidación, reteniéndolo contra su voluntad.. Finalmente, en un segundo intento, consiguió escapar y llegar a Lugo, donde acudió a dependencias policiales para relatar lo ocurrido. Los agentes lo asistieron de inmediato y lo trasladaron a un centro médico, donde se certificaron lesiones compatibles con su testimonio.. Tras activar los protocolos de atención social para la víctima, la Policía inició una investigación que permitió identificar y detener al presunto responsable. El arrestado ha sido puesto a disposición judicial mientras continúan las diligencias.
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