El velatorio de la princesa Irene de Grecia, celebrado este sábado en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid, ha reunido a buena parte de la familia real española y europea en un acto marcado por la emoción y también por notables ausencias. El responso sirvió para arropar a la reina Sofía en uno de los momentos más difíciles de su vida, tras la muerte de su hermana pequeña, con la que mantenía una relación estrechísima desde hace décadas.. Las infantas Elena y Cristina acudieron juntas al templo, llegando en un mismo furgón y acompañadas por algunos de sus hijos. Con ellas estaba también Alexia de Grecia. Entre los nietos de la emérita que sí estuvieron presentes figuraban Victoria Federica, Miguel, Pablo e Irene Urdangarin, que quisieron mostrar su apoyo a la reina Sofía en este delicado trance.. Sin embargo, el velatorio estuvo marcado por varias ausencias destacadas. Por un lado, la de Froilán, que no pudo desplazarse desde Abu Dabi, y la de Juan Valentín Urdangarin, que se encuentra fuera de España. La ausencia más llamativa fue la del rey emérito Juan Carlos I, que no ha viajado a Madrid por motivos médicos y tampoco asistirá al entierro que se celebrará el próximo lunes en Atenas.. Representación institucional y otras casas reales. En contraste, la princesa Leonor permaneció en todo momento junto a su abuela, a la que acompañó del brazo durante el acto religioso. A unos pasos de distancia, estaba la infanta Sofía, mientras los reyes Felipe VI y Letizia encabezaban la comitiva familiar para acceder al templo.. También hubo una amplia representación institucional. Entre ellos, estaban la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, acompañado de su esposa, Teresa Urquijo, cuya abuela es prima del rey Juan Carlos.. Tampoco faltaron Jaime de Marichalar, exmarido de la infanta Elena, y su hija Victoria Federica, así como tres de los hijos de la infanta Cristina: Pablo, Irene y Miguel Urdangarin. La despedida reunió a personalidades de distintas casas reales europeas. Entre ellas, la infanta Margarita y su esposo, Carlos Zurita; Konstantin y Kyril de Bulgaria; Tessa de Baviera; Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Pedro López-Quesada.. Los restos serán trasladados a Atenas. Tras el responso, quedó instalada la capilla ardiente en la catedral ortodoxa, donde durante unas horas se permitió a los fieles rendir homenaje a la princesa Irene. Posteriormente, sus restos mortales serán trasladados a Atenas. El próximo lunes, la Capilla de San Eleftherios de la Catedral Metropolitana acogerá la capilla ardiente y el funeral a mediodía, antes de que Irene de Grecia reciba sepultura.. La princesa será enterrada en el cementerio del Palacio de Tatoi, residencia histórica de la Familia Real griega, junto a sus padres, Pablo I de Grecia y Federica de Hannover. En ese mismo lugar reposan también los restos de su hermano Constantino II, fallecido hace tres años y último rey de los helenos, que ocupó el trono entre 1964 y 1973, hasta la abolición de la monarquía tras el golpe militar.
El velatorio de la princesa Irene de Grecia, celebrado este sábado en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid, ha reunido a buena parte de la familia real española y europea en un acto marcado por la emoción y también por notables ausencias. El responso sirvió para arropar a la reina Sofía en uno de los momentos más difíciles de su vida, tras la muerte de su hermana pequeña, con la que mantenía una relación estrechísima desde hace décadas.. Las infantas Elena y Cristina acudieron juntas al templo, llegando en un mismo furgón y acompañadas por algunos de sus hijos. Con ellas estaba también Alexia de Grecia. Entre los nietos de la emérita que sí estuvieron presentes figuraban Victoria Federica, Miguel, Pablo e Irene Urdangarin, que quisieron mostrar su apoyo a la reina Sofía en este delicado trance.. Sin embargo, el velatorio estuvo marcado por varias ausencias destacadas. Por un lado, la de Froilán, que no pudo desplazarse desde Abu Dabi, y la de Juan Valentín Urdangarin, que se encuentra fuera de España. La ausencia más llamativa fue la del rey emérito Juan Carlos I, que no ha viajado a Madrid por motivos médicos y tampoco asistirá al entierro que se celebrará el próximo lunes en Atenas.. Representación institucional y otras casas reales. En contraste, la princesa Leonor permaneció en todo momento junto a su abuela, a la que acompañó del brazo durante el acto religioso. A unos pasos de distancia, estaba la infanta Sofía, mientras los reyes Felipe VI y Letizia encabezaban la comitiva familiar para acceder al templo.. También hubo una amplia representación institucional. Entre ellos, estaban la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, acompañado de su esposa, Teresa Urquijo, cuya abuela es prima del rey Juan Carlos.. Tampoco faltaron Jaime de Marichalar, exmarido de la infanta Elena, y su hija Victoria Federica, así como tres de los hijos de la infanta Cristina: Pablo, Irene y Miguel Urdangarin. La despedida reunió a personalidades de distintas casas reales europeas. Entre ellas, la infanta Margarita y su esposo, Carlos Zurita; Konstantin y Kyril de Bulgaria; Tessa de Baviera; Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Pedro López-Quesada.. Los restos serán trasladados a Atenas. Tras el responso, quedó instalada la capilla ardiente en la catedral ortodoxa, donde durante unas horas se permitió a los fieles rendir homenaje a la princesa Irene. Posteriormente, sus restos mortales serán trasladados a Atenas. El próximo lunes, la Capilla de San Eleftherios de la Catedral Metropolitana acogerá la capilla ardiente y el funeral a mediodía, antes de que Irene de Grecia reciba sepultura.. La princesa será enterrada en el cementerio del Palacio de Tatoi, residencia histórica de la Familia Real griega, junto a sus padres, Pablo I de Grecia y Federica de Hannover. En ese mismo lugar reposan también los restos de su hermano Constantino II, fallecido hace tres años y último rey de los helenos, que ocupó el trono entre 1964 y 1973, hasta la abolición de la monarquía tras el golpe militar.
