Los océanos del Cretácico tardío estuvieron habitados por pulpos gigantes de hasta 19 metros, según una nueva investigación elaborada por la Universidad de Hokkaido que reexamina fósiles de antiguos cefalópodos. Estas criaturas, comparables en tamaño a un cachalote, habrían sido depredadores activos capaces de enfrentarse —e incluso cazar— a grandes reptiles marinos como los mosasaurios.. Los científicos destacan que estos pulpos evolucionaron cuerpos blandos, renunciando a las conchas protectoras de sus antepasados. Esta aparente desventaja pudo otorgarles movilidad extrema, visión avanzada e inteligencia superior, rasgos que habrían impulsado su éxito como superdepredadores.. El equipo reexaminó 15 grandes mandíbulas fósiles de parientes antiguos del pulpo y descubrió dos nuevas especies. Una de ellas, Nanaimoteuthis haggarti, alcanzaba longitudes extraordinarias y mostraba un desgaste intenso en sus mandíbulas, señal de que trituraba conchas y huesos con potentes mordiscos.. Un depredador capaz de desmantelar presas enormes. Los investigadores creen que estos pulpos utilizaban brazos largos y flexibles para capturar animales grandes, mientras sus picos robustos los despedazaban. Este comportamiento, asociado a procesos cognitivos complejos, sugiere que estos cefalópodos poseían una inteligencia notablemente avanzada para su época.. Con 19 metros de longitud, N. haggarti superaba en tamaño a un autobús londinense y se acercaba a las dimensiones de un cachalote moderno. Aunque no alcanzaba al rorcual azul, que puede llegar a 27 metros, sí se situaba entre los mayores invertebrados jamás descritos.. La otra especie identificada, Nanaimoteuthis jeletzkyi, era más pequeña —unos 8 metros— pero igualmente carnívora. Ambas especies, según los investigadores, no eran simples presas del ecosistema, sino actores clave en la estructura trófica marina, ocupando roles que normalmente se atribuyen a grandes vertebrados como tiburones.. El desgaste desigual de las mandíbulas indica que estos pulpos tenían un lado dominante para masticar, un rasgo vinculado a cerebros complejos y comportamientos avanzados. Las marcas de arañazos en amplias zonas del pico revelan un uso dinámico de toda la estructura para desmembrar presas.. Un linaje antiguo con capacidades sorprendentes. Los autores concluyen que, mucho después de la aparición de los grandes depredadores vertebrados, los pulpos desarrollaron planes corporales capaces de rivalizar con ellos. Estudios recientes incluso sugieren que los pulpos modernos podrían experimentar estados similares al sueño REM, reforzando la idea de una inteligencia profunda en este grupo.. El artículo recuerda otro hallazgo: un antepasado del actual calamar vampiro, estudiado mediante técnicas 3D, que poseía ventosas musculosas y brazos especializados para capturar presas, muy distinto del inofensivo organismo filtrador que conocemos hoy.
Un equipo de la Universidad de Hokkaido reexaminó 15 grandes mandíbulas fósiles de parientes antiguos del cetáceo y descubrió dos nuevas especies
Los océanos del Cretácico tardío estuvieron habitados por pulpos gigantes de hasta 19 metros, según una nueva investigación elaborada por la Universidad de Hokkaido que reexamina fósiles de antiguos cefalópodos. Estas criaturas, comparables en tamaño a un cachalote, habrían sido depredadores activos capaces de enfrentarse —e incluso cazar— a grandes reptiles marinos como los mosasaurios.. Los científicos destacan que estos pulpos evolucionaron cuerpos blandos, renunciando a las conchas protectoras de sus antepasados. Esta aparente desventaja pudo otorgarles movilidad extrema, visión avanzada e inteligencia superior, rasgos que habrían impulsado su éxito como superdepredadores.. El equipo reexaminó 15 grandes mandíbulas fósiles de parientes antiguos del pulpo y descubrió dos nuevas especies. Una de ellas, Nanaimoteuthis haggarti, alcanzaba longitudes extraordinarias y mostraba un desgaste intenso en sus mandíbulas, señal de que trituraba conchas y huesos con potentes mordiscos.. Un depredador capaz de desmantelar presas enormes. Los investigadores creen que estos pulpos utilizaban brazos largos y flexibles para capturar animales grandes, mientras sus picos robustos los despedazaban. Este comportamiento, asociado a procesos cognitivos complejos, sugiere que estos cefalópodos poseían una inteligencia notablemente avanzada para su época.. Con 19 metros de longitud, N. haggarti superaba en tamaño a un autobús londinense y se acercaba a las dimensiones de un cachalote moderno. Aunque no alcanzaba al rorcual azul, que puede llegar a 27 metros, sí se situaba entre los mayores invertebrados jamás descritos.. La otra especie identificada, Nanaimoteuthis jeletzkyi, era más pequeña —unos 8 metros— pero igualmente carnívora. Ambas especies, según los investigadores, no eran simples presas del ecosistema, sino actores clave en la estructura trófica marina, ocupando roles que normalmente se atribuyen a grandes vertebrados como tiburones.. El desgaste desigual de las mandíbulas indica que estos pulpos tenían un lado dominante para masticar, un rasgo vinculado a cerebros complejos y comportamientos avanzados. Las marcas de arañazos en amplias zonas del pico revelan un uso dinámico de toda la estructura para desmembrar presas.. Un linaje antiguo con capacidades sorprendentes. Los autores concluyen que, mucho después de la aparición de los grandes depredadores vertebrados, los pulpos desarrollaron planes corporales capaces de rivalizar con ellos. Estudios recientes incluso sugieren que los pulpos modernos podrían experimentar estados similares al sueño REM, reforzando la idea de una inteligencia profunda en este grupo.. El artículo recuerda otro hallazgo: un antepasado del actual calamar vampiro, estudiado mediante técnicas 3D, que poseía ventosas musculosas y brazos especializados para capturar presas, muy distinto del inofensivo organismo filtrador que conocemos hoy.
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