Lourdes decidió alquilar su casa, ubicada en una exclusiva urbanización de Mallorca, a un empresario danés que aparentaba contar con la suficiente solvencia económica para hacer frente a los pagos de las cuotas. Sin embargo, todo terminó complicándose y, este viernes, la mujer ha explicado su caso en El programa de Ana Rosa.. El empresario firmó el contrato de arrendamiento de la vivienda, aunque allí también se instalaron su pareja, una mujer de origen cubano, y los dos hijos de ella. Tras el primer año de convivencia de la casa de lujo, la pareja decidió tomar caminos separados y ella se quedó en la vivienda junto a sus hijos, los dos menores de edad.. El empresario se marchó de allí sin entregar las llaves a la inmobiliaria y, después, envió a Lourdes un mensaje en el que le indicaba que ahora debía negociar directamente con su expareja, que había decidido okupar la casa, pues él se desentendía completamente de la situación.. Desde entonces, la deuda acumulada por el impago del alquiler asciende a 23.0000 euros y, pese a ello, según Lourdes, la okupa lleva a sus hijos a un colegio privado por el que abona alrededor de 1.000 euros al mes, lo que, según la propietaria, deja claro que la situación económica de la cubana no es la de una persona vulnerable.. Mientras tanto, Lourdes continúa abonando los gastos de luz, agua y comunidad de la casa y, además, ha presentado varias denuncias ante la Guardia Civil en las que acusa a la okupa de amenazarla e intimidarla: «Vengo aquí y me dice que me largue, que esta es su casa».. Asimismo, la propietaria ha asegurado que la Guardia Civil le ha reconocido que, de estar en su mano, la okupa ya habría sido expulsada de la vivienda, pero que legalmente no pueden intervenir. Finalmente, Lourdes ha apuntado que no le desea «a nadie» esta situación, pues no se trata de personas vulnerables sino de «extranjeros con poder adquisitivo».
La propietaria ha denunciado el caso, pero la Guardia Civil asegura que, legalmente, no pueden hacer nada para expulsar a los okupas.
20MINUTOS.ES – Televisión
Lourdes decidió alquilar su casa, ubicada en una exclusiva urbanización de Mallorca, a un empresario danés que aparentaba contar con la suficiente solvencia económica para hacer frente a los pagos de las cuotas. Sin embargo, todo terminó complicándose y, este viernes, la mujer ha explicado su caso en El programa de Ana Rosa.. El empresario firmó el contrato de arrendamiento de la vivienda, aunque allí también se instalaron su pareja, una mujer de origen cubano, y los dos hijos de ella. Tras el primer año de convivencia de la casa de lujo, la pareja decidió tomar caminos separados y ella se quedó en la vivienda junto a sus hijos, los dos menores de edad.. El empresario se marchó de allí sin entregar las llaves a la inmobiliaria y, después, envió a Lourdes un mensaje en el que le indicaba que ahora debía negociar directamente con su expareja, que había decidido okupar la casa, pues él se desentendía completamente de la situación.. Desde entonces, la deuda acumulada por el impago del alquiler asciende a 23.0000 euros y, pese a ello, según Lourdes, la okupa lleva a sus hijos a un colegio privado por el que abona alrededor de 1.000 euros al mes, lo que, según la propietaria, deja claro que la situación económica de la cubana no es la de una persona vulnerable.. Mientras tanto, Lourdes continúa abonando los gastos de luz, agua y comunidad de la casa y, además, ha presentado varias denuncias ante la Guardia Civil en las que acusa a la okupa de amenazarla e intimidarla: «Vengo aquí y me dice que me largue, que esta es su casa».. Asimismo, la propietaria ha asegurado que la Guardia Civil le ha reconocido que, de estar en su mano, la okupa ya habría sido expulsada de la vivienda, pero que legalmente no pueden intervenir. Finalmente, Lourdes ha apuntado que no le desea «a nadie» esta situación, pues no se trata de personas vulnerables sino de «extranjeros con poder adquisitivo».
