La inmunoterapia es un tratamiento que está dando grandes resultados en algunos pacientes con cáncer, pero se trata de casos muy específicos y concretos. De hecho, su tasa de éxito oscila entre el 10% y el 20%.. En este contexto, es clave poder predecir cuáles son esos pacientes que van a poder beneficiarse de la inmunoterapia para no recurrir a esta tratamiento cuando no va a haber respuesta y, por el contrario, usarlo en aquellos casos en los que va a ser realmente eficaz.. Con este objetivo, se ha trabajado en la identificación de biomarcadores de respuesta a inmunoterapia, pero siempre para tumores muy específicos, de manera que su capacidad de predicción era muy limitada.. Sin embargo, ahora, un estudio liderado por el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) ha demostrado que mediante el análisis del ADN tumoral circulante a través de una plataforma de biopsia líquida de alta sensibilidad es posible evaluar la respuesta a la inmunoterapia antes del inicio del tratamiento y la monitorización de la evolución del tumor durante la terapia en pacientes oncológicos en el contexto de ensayos clínicos en fase 1.. Capacidad de predicción y monitorización. Tal y como explica el doctor Rodrigo Toledo, colíder del estudio, jefe del Grupo de Biomarcadores y Dinámica Clonal del VHIO y coordinador del grupo de trabajo de biopsia líquida de la red CIBERONC, «podemos medir la huella molecular del cáncer, traquearlo, a partir de la sangre mediante el análisis de pequeños fragmentos del ADN derivado del tumor», lo que se conoce como ADN tumoral circulante.. Ello se realizada a partir de una biopsia líquida, que, al tratarse de una técnica no invasiva, permite analizar el ADN circulante antes del tratamiento y, de forma seriada, durante el mismo, lo cual ofrece la posibilidad de conocer los cambios genéticos que tienen lugar en el tumor y, en consecuencia, adaptar el tratamiento.. En el marco de este trabajo, los investigadores probaron la utilidad de una técnica ultrasensible de biopsia líquida para analizar 1455 muestras de una cohorte de 136 pacientes con tumores metastásicos refractarios de 24 tipos de cáncer diferentes, la cifra más elevada hasta el momento, y eso se validó en 66 pacientes más.. «Vimos que los valores más bajos de ADN circulante al inicio del tratamiento se correspondían con una mejor respuesta, mientras que unos niveles estables o aumentados reflejaban que el tumor no estaba siendo atacado», explica Toledo,. Además, los investigadores también compararon la monitorización del tumor mediante las pruebas de imagen con tomografía, que es el método tradicional, y con la biopsia líquida ultrasensible para comprobar que esta última resultaba más eficaz puesto que permite observar cosas que con la imagen no se pueden identificar claramente.. «Con tomografía, hay ocasiones que no queda claro si el tumor está respondiendo o no al tratamiento. En la imagen no se distinguen los casos de pseudoprogresión, que es cuando el tumor crece porque las células inmunitarias están entrando en él, de aquellos en los que el crecimiento es real», explica el investigadora, mientras que la biopsia líquida si permite la distinción.. Además, ésta última, al no ser invasiva, «se puede repetir tantas veces como se quiera, mientras que entre tomografía y tomografía hay que esperar entre un mes o dos» por los riesgos que entraña una elevada exposición a la radiación.. Por lo tanto, tal y como indica Toledo, la biopsia líquida ultrasensible se presenta como una potencial herramienta para «identificar qué pacientes con cáncer pueden beneficiarse de la inmunoterapia y, una vez iniciado el tratamiento, saber en todo momento cómo está evolucionando el tumor» para tomar decisiones: si el paciente se está beneficiando del tratamiento, éste se mantiene, pero si no es así, se plantea un cambio de abordaje o la combinación de inmunoterapia con otra estrategia terapéutica.. En cualquier caso, estos son los primeros resultados presentados por IMMUNOMICS-VHIO, un proyecto-plataforma para el descubrimiento y validación de biomarcadores para la inmunoterapia que se enmarca en el Programa Integral de Inmunoterapia e Inmunología del Cáncer del VHIO financiado por la Fundación BBVA.. Así, hasta que esta estrategia se pueda aplicar en la práctica clínica, aún queda camino por recorrer. Por un lado, los investigadores siguen trabajando en laboratorio para desarrollar una biopsia líquida ultrasensible más asequible, que aporte la misma información pero sea escalable», comenta el doctor. Por el otro, es necesario validar los resultados de este trabajo en otras cohortes.
Esta estrategia permite también monitorizar la evolución del tumor durante el tratamiento, lo cual es crucial para la toma de decisiones clínicas
La inmunoterapia es un tratamiento que está dando grandes resultados en algunos pacientes con cáncer, pero se trata de casos muy específicos y concretos. De hecho, su tasa de éxito oscila entre el 10% y el 20%.. En este contexto, es clave poder predecir cuáles son esos pacientes que van a poder beneficiarse de la inmunoterapia para no recurrir a esta tratamiento cuando no va a haber respuesta y, por el contrario, usarlo en aquellos casos en los que va a ser realmente eficaz.. Con este objetivo, se ha trabajado en la identificación de biomarcadores de respuesta a inmunoterapia, pero siempre para tumores muy específicos, de manera que su capacidad de predicción era muy limitada.. Sin embargo, ahora, un estudio liderado por el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) ha demostrado que mediante el análisis del ADN tumoral circulante a través de una plataforma de biopsia líquida de alta sensibilidad es posible evaluar la respuesta a la inmunoterapia antes del inicio del tratamiento y la monitorización de la evolución del tumor durante la terapia en pacientes oncológicos en el contexto de ensayos clínicos en fase 1.. Capacidad de predicción y monitorización. Tal y como explica el doctor Rodrigo Toledo, colíder del estudio, jefe del Grupo de Biomarcadores y Dinámica Clonal del VHIO y coordinador del grupo de trabajo de biopsia líquida de la red CIBERONC, «podemos medir la huella molecular del cáncer, traquearlo, a partir de la sangre mediante el análisis de pequeños fragmentos del ADN derivado del tumor», lo que se conoce como ADN tumoral circulante.. Ello se realizada a partir de una biopsia líquida, que, al tratarse de una técnica no invasiva, permite analizar el ADN circulante antes del tratamiento y, de forma seriada, durante el mismo, lo cual ofrece la posibilidad de conocer los cambios genéticos que tienen lugar en el tumor y, en consecuencia, adaptar el tratamiento.. En el marco de este trabajo, los investigadores probaron la utilidad de una técnica ultrasensible de biopsia líquida para analizar 1455 muestras de una cohorte de 136 pacientes con tumores metastásicos refractarios de 24 tipos de cáncer diferentes, la cifra más elevada hasta el momento, y eso se validó en 66 pacientes más.. «Vimos que los valores más bajos de ADN circulante al inicio del tratamiento se correspondían con una mejor respuesta, mientras que unos niveles estables o aumentados reflejaban que el tumor no estaba siendo atacado», explica Toledo,. Además, los investigadores también compararon la monitorización del tumor mediante las pruebas de imagen con tomografía, que es el método tradicional, y con la biopsia líquida ultrasensible para comprobar que esta última resultaba más eficaz puesto que permite observar cosas que con la imagen no se pueden identificar claramente.. «Con tomografía, hay ocasiones que no queda claro si el tumor está respondiendo o no al tratamiento. En la imagen no se distinguen los casos de pseudoprogresión, que es cuando el tumor crece porque las células inmunitarias están entrando en él, de aquellos en los que el crecimiento es real», explica el investigadora, mientras que la biopsia líquida si permite la distinción.. Además, ésta última, al no ser invasiva, «se puede repetir tantas veces como se quiera, mientras que entre tomografía y tomografía hay que esperar entre un mes o dos» por los riesgos que entraña una elevada exposición a la radiación.. Por lo tanto, tal y como indica Toledo, la biopsia líquida ultrasensible se presenta como una potencial herramienta para «identificar qué pacientes con cáncer pueden beneficiarse de la inmunoterapia y, una vez iniciado el tratamiento, saber en todo momento cómo está evolucionando el tumor» para tomar decisiones: si el paciente se está beneficiando del tratamiento, éste se mantiene, pero si no es así, se plantea un cambio de abordaje o la combinación de inmunoterapia con otra estrategia terapéutica.. En cualquier caso, estos son los primeros resultados presentados por IMMUNOMICS-VHIO, un proyecto-plataforma para el descubrimiento y validación de biomarcadores para la inmunoterapia que se enmarca en el Programa Integral de Inmunoterapia e Inmunología del Cáncer del VHIO financiado por la Fundación BBVA.. Así, hasta que esta estrategia se pueda aplicar en la práctica clínica, aún queda camino por recorrer. Por un lado, los investigadores siguen trabajando en laboratorio para desarrollar una biopsia líquida ultrasensible más asequible, que aporte la misma información pero sea escalable», comenta el doctor. Por el otro, es necesario validar los resultados de este trabajo en otras cohortes.
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