Joan Laporta es, para millones de aficionados al fútbol, uno de los presidentes más influyentes y carismáticos de la historia del FC Barcelona. Su nombre está indisolublemente ligado a una de las etapas más brillantes del club, tanto en lo deportivo como en lo institucional. Sin embargo, más allá del palco del Camp Nou y de los títulos, Laporta tiene una faceta mucho menos conocida por el gran público: la política. Antes de volver a la presidencia azulgrana y mientras todavía era una figura central del barcelonismo, dio el salto al Parlament de Cataluña y protagonizó una breve pero intensa trayectoria política.. Laporta llegó por primera vez a la presidencia del FC Barcelona en 2003, tras una de las etapas más convulsas de la historia reciente del club, marcada por la gestión de Joan Gaspart. El Barça atravesaba entonces una profunda crisis económica y deportiva. En pocos años, Laporta logró revertir esa situación, saneando las cuentas, recuperando la autoestima institucional y construyendo el que muchos consideran el mejor Barça —y uno de los mejores equipos— de todos los tiempos. Asesorado por Johan Cruyff, apostó por un modelo deportivo que culminaría con el Barça de Pep Guardiola, un equipo que marcó una época y redefinió el fútbol moderno. Antes, sin embargo, había construido otro Barça casi tan exitoso: el de Frank Rikjaard.. Tras dejar el cargo en 2010, y ya convertido en una figura pública de primer nivel en Cataluña, Laporta inició un camino que lo llevaría directamente a la política institucional. Años más tarde, en su segunda etapa como presidente del Barça, ha vuelto a asumir un reto similar al de 2003: levantar a un club asfixiado por la deuda y devolverlo a la élite deportiva mundial, cosa que está consiguiendo. Pero entre ambas presidencias, Joan Laporta fue también diputado y concejal, defendiendo un proyecto político propio.. Los primeros pasos de Joan Laporta en la política catalana. Aunque su irrupción en el Parlament se produjo en 2010, la vinculación de Joan Laporta con la política viene de mucho antes. Ya en los años noventa estuvo ligado al mundo político catalán. En 1996 ingresó en el Partit per la Independència (PI), junto a figuras como Pilar Rahola o Àngel Colom. Su entrada se produjo de la mano de Albert Perrín, un directivo que conocía bien a Colom desde los tiempos de la Assemblea de Catalunya.. Desde esos primeros años, Laporta se situó ideológicamente en el espacio del catalanismo soberanista, con un discurso que combinaba la defensa de la identidad nacional catalana con planteamientos de corte liberal y humanista. Esa combinación marcaría posteriormente tanto a su propio partido como a las coaliciones en las que participó.. El salto al Parlament. El 21 de marzo de 2010, Joan Laporta inauguró la segunda asamblea nacional de Reagrupament, un movimiento independentista surgido al margen de los grandes partidos tradicionales. Poco después, decidió dar un paso más y fundar su propio partido político: Democràcia Catalana (DC).. Ese mismo año, el 20 de julio de 2010, Laporta impulsó junto a Uriel Bertran y Alfons López Tena una propuesta ambiciosa: unir a las diferentes fuerzas catalanistas e independentistas en una sola coalición. Así nació Solidaritat Catalana per la Independència (SI), una plataforma que pretendía canalizar el descontento de una parte del electorado con los partidos tradicionales y acelerar el proceso soberanista.. Tras un proceso abierto de primarias en el que participaron más de 150 candidaturas, Joan Laporta fue elegido cabeza de lista de Solidaritat Catalana per Barcelona para las elecciones al Parlament de Cataluña de 2010. En los comicios del 28 de noviembre, Laporta obtuvo el acta de diputado y su formación logró cuatro escaños, un resultado modesto pero significativo para una fuerza de nueva creación.. Durante su etapa como diputado, Joan Laporta protagonizó varias intervenciones que aún hoy pueden encontrarse en plataformas como YouTube. Una de ellas lleva por título “Joan Laporta. Intervenció al Parlament sobre la situació econòmica a Catalunya”. En ella, Laporta realiza una dura crítica a la gestión económica del Govern del tripartito, al que acusa de haber incrementado de forma excesiva el gasto público y de haber endeudado a la Generalitat y, por extensión, a los ciudadanos catalanes.. Frente a esa política, Laporta defendía una gestión más austera y eficiente, alineada con principios liberales, y sostenía que el problema de fondo era estructural: el déficit fiscal de Cataluña con el Estado. En ese contexto, reclamaba abiertamente la independencia de Cataluña como única vía para disponer de todos los recursos generados y garantizar un mayor bienestar económico. Eso le decía a Artur Mas.. Democràcia Catalana y la etapa municipal en Barcelona. El 3 de marzo de 2011, Joan Laporta anunció que él y su partido, Democràcia Catalana, no concurrirían junto a Solidaritat Catalana per la Independència en las elecciones municipales de Barcelona previstas para el 22 de mayo. En su lugar, impulsó una nueva coalición con Esquerra Republicana de Catalunya y Reagrupament Independentista: Unitat per Barcelona.. La coalición obtuvo 33.593 votos y dos concejales en el Ayuntamiento de Barcelona, uno de ellos correspondiente a Democràcia Catalana, ocupado por el propio Joan Laporta. De este modo, el expresidente del Barça pasó a ser también regidor municipal, cargo que mantuvo hasta las siguientes elecciones, en 2015.. Tanto Democràcia Catalana como las coaliciones en las que participó Joan Laporta se definían como proyectos de centro, liberales y humanistas. Apostaban, además, por la regeneración democrática. Algo parecido a lo que sería Ciudadanos, quitando el elemento independentista.
Pocos saben que el hoy mandatario del club azulgrana participó activamente en la política
Joan Laporta es, para millones de aficionados al fútbol, uno de los presidentes más influyentes y carismáticos de la historia del FC Barcelona. Su nombre está indisolublemente ligado a una de las etapas más brillantes del club, tanto en lo deportivo como en lo institucional. Sin embargo, más allá del palco del Camp Nou y de los títulos, Laporta tiene una faceta mucho menos conocida por el gran público: la política. Antes de volver a la presidencia azulgrana y mientras todavía era una figura central del barcelonismo, dio el salto al Parlament de Cataluña y protagonizó una breve pero intensa trayectoria política.. Laporta llegó por primera vez a la presidencia del FC Barcelona en 2003, tras una de las etapas más convulsas de la historia reciente del club, marcada por la gestión de Joan Gaspart. El Barça atravesaba entonces una profunda crisis económica y deportiva. En pocos años, Laporta logró revertir esa situación, saneando las cuentas, recuperando la autoestima institucional y construyendo el que muchos consideran el mejor Barça —y uno de los mejores equipos— de todos los tiempos. Asesorado por Johan Cruyff, apostó por un modelo deportivo que culminaría con el Barça de Pep Guardiola, un equipo que marcó una época y redefinió el fútbol moderno. Antes, sin embargo, había construido otro Barça casi tan exitoso: el de Frank Rikjaard.. Tras dejar el cargo en 2010, y ya convertido en una figura pública de primer nivel en Cataluña, Laporta inició un camino que lo llevaría directamente a la política institucional. Años más tarde, en su segunda etapa como presidente del Barça, ha vuelto a asumir un reto similar al de 2003: levantar a un club asfixiado por la deuda y devolverlo a la élite deportiva mundial, cosa que está consiguiendo. Pero entre ambas presidencias, Joan Laporta fue también diputado y concejal, defendiendo un proyecto político propio.. Los primeros pasos de Joan Laporta en la política catalana. Aunque su irrupción en el Parlament se produjo en 2010, la vinculación de Joan Laporta con la política viene de mucho antes. Ya en los años noventa estuvo ligado al mundo político catalán. En 1996 ingresó en el Partit per la Independència (PI), junto a figuras como Pilar Rahola o Àngel Colom. Su entrada se produjo de la mano de Albert Perrín, un directivo que conocía bien a Colom desde los tiempos de la Assemblea de Catalunya.. Desde esos primeros años, Laporta se situó ideológicamente en el espacio del catalanismo soberanista, con un discurso que combinaba la defensa de la identidad nacional catalana con planteamientos de corte liberal y humanista. Esa combinación marcaría posteriormente tanto a su propio partido como a las coaliciones en las que participó.. El salto al Parlament. El 21 de marzo de 2010, Joan Laporta inauguró la segunda asamblea nacional de Reagrupament, un movimiento independentista surgido al margen de los grandes partidos tradicionales. Poco después, decidió dar un paso más y fundar su propio partido político: Democràcia Catalana (DC).. Ese mismo año, el 20 de julio de 2010, Laporta impulsó junto a Uriel Bertran y Alfons López Tena una propuesta ambiciosa: unir a las diferentes fuerzas catalanistas e independentistas en una sola coalición. Así nació Solidaritat Catalana per la Independència (SI), una plataforma que pretendía canalizar el descontento de una parte del electorado con los partidos tradicionales y acelerar el proceso soberanista.. Tras un proceso abierto de primarias en el que participaron más de 150 candidaturas, Joan Laporta fue elegido cabeza de lista de Solidaritat Catalana per Barcelona para las elecciones al Parlament de Cataluña de 2010. En los comicios del 28 de noviembre, Laporta obtuvo el acta de diputado y su formación logró cuatro escaños, un resultado modesto pero significativo para una fuerza de nueva creación.. Durante su etapa como diputado, Joan Laporta protagonizó varias intervenciones que aún hoy pueden encontrarse en plataformas como YouTube. Una de ellas lleva por título “Joan Laporta. Intervenció al Parlament sobre la situació econòmica a Catalunya”. En ella, Laporta realiza una dura crítica a la gestión económica del Govern del tripartito, al que acusa de haber incrementado de forma excesiva el gasto público y de haber endeudado a la Generalitat y, por extensión, a los ciudadanos catalanes.. Frente a esa política, Laporta defendía una gestión más austera y eficiente, alineada con principios liberales, y sostenía que el problema de fondo era estructural: el déficit fiscal de Cataluña con el Estado. En ese contexto, reclamaba abiertamente la independencia de Cataluña como única vía para disponer de todos los recursos generados y garantizar un mayor bienestar económico. Eso le decía a Artur Mas.. Democràcia Catalana y la etapa municipal en Barcelona. El 3 de marzo de 2011, Joan Laporta anunció que él y su partido, Democràcia Catalana, no concurrirían junto a Solidaritat Catalana per la Independència en las elecciones municipales de Barcelona previstas para el 22 de mayo. En su lugar, impulsó una nueva coalición con Esquerra Republicana de Catalunya y Reagrupament Independentista: Unitat per Barcelona.. La coalición obtuvo 33.593 votos y dos concejales en el Ayuntamiento de Barcelona, uno de ellos correspondiente a Democràcia Catalana, ocupado por el propio Joan Laporta. De este modo, el expresidente del Barça pasó a ser también regidor municipal, cargo que mantuvo hasta las siguientes elecciones, en 2015.. Tanto Democràcia Catalana como las coaliciones en las que participó Joan Laporta se definían como proyectos de centro, liberales y humanistas. Apostaban, además, por la regeneración democrática. Algo parecido a lo que sería Ciudadanos, quitando el elemento independentista.
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