La economía catalana encara el próximo año con una ligera mejora de la confianza, pero mantiene dos grandes lastres que vuelven a situarse en el centro del debate económico: el déficit fiscal con el Estado y las dificultades de acceso a la vivienda. Así lo recoge la Enquesta de Situació Econòmica – Tardor 2025, presentada por el Col·legi d’Economistes de Catalunya (CEC), en la que participaron 463 colegiados a finales de noviembre. Según el sondeo, un 44,1% de los economistas sitúa el déficit fiscal como el principal problema estructural de Cataluña.. El decano del CEC, Carlos Puig de Travy, insistió en que es urgente reformar el sistema de financiación autonómica y reclamó que se respete el principio de ordinalidad, además de incorporar el diferente nivel de vida de cada territorio. A su juicio, el modelo vigente está “caducado”, rompe los criterios de equilibrio vertical e incrementa el déficit de las comunidades, por lo que urge una reforma profunda. Aunque valoró como “positivas” las modificaciones del Fondo de Liquidez Autonómica impulsadas por el Gobierno central, consideró que se trata solo de “parches” que no resuelven el problema de fondo.. Puig de Travy también subrayó la falta de información detallada sobre la situación real de las cuentas autonómicas, un déficit de transparencia que arrastra el debate territorial desde hace años. Por ello, reclamó que se publiquen de una vez las balances fiscales y recordó que esta es una reivindicación histórica del Colegio. En cualquier caso, señaló que, aunque Cataluña aspira a un modelo de financiación singular y otras comunidades se oponen frontalmente, todas coinciden en que el sistema actual necesita una reforma urgente y que esta debe abordarse ahora, aprovechando que todavía existen fondos para impulsar cambios de calado.. El segundo gran obstáculo identificado por los economistas es la vivienda, que un 38% considera el principal freno al crecimiento económico. La encuesta señala que Cataluña arrastra desde hace décadas un déficit estructural de vivienda, con precios que se han desvinculado de la evolución salarial y que dificultan especialmente el acceso de jóvenes y familias con ingresos medios. Esta situación, además, se enmarca en una crisis habitacional que ya se analiza también a escala europea: el Parlamento Europeo ha creado una comisión específica para estudiar el problema. En Cataluña, la mayoría de economistas propone priorizar la colaboración público-privada para impulsar nueva construcción –un 63% apuesta por esta vía–, frente a quienes defienden nuevas regulaciones del mercado o un aumento de los fondos públicos destinados a vivienda.. Junto al déficit y a la vivienda, los economistas también señalan otros problemas estructurales como el estado de las infraestructuras, la baja productividad y la falta de reformas de fondo. Pese a que la preocupación por la situación política se ha reducido notablemente respecto al otoño de 2024 —al pasar del 39% al 19%—, la percepción general es que la economía catalana continúa avanzando con obstáculos persistentes que limitan su crecimiento potencial. Aun así, el 34,8% de los economistas considera que la situación ha mejorado respecto al año pasado, frente al 44,1% que la ve igual y el 19,4% que detecta un empeoramiento. El Índice de Confianza repunta ligeramente y alcanza los niveles más altos desde antes de la crisis financiera de 2008.. Uno de los aspectos que genera mayor inquietud es la posibilidad de que el Parlament no apruebe los presupuestos de la Generalitat para 2026. Casi el 70% de los economistas cree que esta eventualidad sería grave o muy grave para la economía catalana. Un 21% puntúa con un 8 sobre 10 la gravedad de un escenario sin cuentas, mientras que un 18,6% le otorga un 7. Puig de Travy recalcó que disponer de presupuestos “es muy importante”, aunque reconoció que Cataluña está tristemente habituada a funcionar en entornos de bloqueo. En cualquier caso, advirtió de que cuanto antes se aprueben las cuentas, mayor capacidad de ejecución habrá y más impacto podrá tener la inversión pública.. La encuesta también recoge percepciones diferenciadas por provincias. En Barcelona, un 63,8% de los economistas defiende regular el alojamiento turístico para avanzar hacia un modelo más sostenible. En Girona, el 70% teme que el nuevo sistema Verifactu suponga una carga significativa para microempresas y autónomos. En Lleida, más de la mitad de los economistas valora positivamente la Ordenança Municipal d’Impuls Econòmic, aunque reconoce margen de mejora. Y en Tarragona, la mitad de los encuestados considera “muy positivo” el impacto que tendrá la futura gigafactoría de inteligencia artificial en Móra la Nova.. Cataluña afronta 2026 con una previsión de crecimiento cercano al 2%, similar al conjunto de España, pero con amplias oportunidades para mejorar si se abordan los problemas que año tras año señalan los economistas. La necesidad de una reforma profunda del sistema de financiación, la urgencia de actuar sobre el mercado de la vivienda y la carencia de infraestructuras adecuadas continúan marcando la agenda económica. La encuesta del CEC vuelve a situar sobre la mesa una conclusión clara: la economía catalana avanza, pero muy por debajo de su potencial mientras sus principales desequilibrios estructurales permanezcan sin resolver.
El CEC señala al Govern: ven «muy negativo» no aprobar los presupuestos de 2026
La economía catalana encara el próximo año con una ligera mejora de la confianza, pero mantiene dos grandes lastres que vuelven a situarse en el centro del debate económico: el déficit fiscal con el Estado y las dificultades de acceso a la vivienda. Así lo recoge la Enquesta de Situació Econòmica – Tardor 2025, presentada por el Col·legi d’Economistes de Catalunya (CEC), en la que participaron 463 colegiados a finales de noviembre. Según el sondeo, un 44,1% de los economistas sitúa el déficit fiscal como el principal problema estructural de Cataluña.. El decano del CEC, Carlos Puig de Travy, insistió en que es urgente reformar el sistema de financiación autonómica y reclamó que se respete el principio de ordinalidad, además de incorporar el diferente nivel de vida de cada territorio. A su juicio, el modelo vigente está “caducado”, rompe los criterios de equilibrio vertical e incrementa el déficit de las comunidades, por lo que urge una reforma profunda. Aunque valoró como “positivas” las modificaciones del Fondo de Liquidez Autonómica impulsadas por el Gobierno central, consideró que se trata solo de “parches” que no resuelven el problema de fondo.. Puig de Travy también subrayó la falta de información detallada sobre la situación real de las cuentas autonómicas, un déficit de transparencia que arrastra el debate territorial desde hace años. Por ello, reclamó que se publiquen de una vez las balances fiscales y recordó que esta es una reivindicación histórica del Colegio. En cualquier caso, señaló que, aunque Cataluña aspira a un modelo de financiación singular y otras comunidades se oponen frontalmente, todas coinciden en que el sistema actual necesita una reforma urgente y que esta debe abordarse ahora, aprovechando que todavía existen fondos para impulsar cambios de calado.. El segundo gran obstáculo identificado por los economistas es la vivienda, que un 38% considera el principal freno al crecimiento económico. La encuesta señala que Cataluña arrastra desde hace décadas un déficit estructural de vivienda, con precios que se han desvinculado de la evolución salarial y que dificultan especialmente el acceso de jóvenes y familias con ingresos medios. Esta situación, además, se enmarca en una crisis habitacional que ya se analiza también a escala europea: el Parlamento Europeo ha creado una comisión específica para estudiar el problema. En Cataluña, la mayoría de economistas propone priorizar la colaboración público-privada para impulsar nueva construcción –un 63% apuesta por esta vía–, frente a quienes defienden nuevas regulaciones del mercado o un aumento de los fondos públicos destinados a vivienda.. Junto al déficit y a la vivienda, los economistas también señalan otros problemas estructurales como el estado de las infraestructuras, la baja productividad y la falta de reformas de fondo. Pese a que la preocupación por la situación política se ha reducido notablemente respecto al otoño de 2024 —al pasar del 39% al 19%—, la percepción general es que la economía catalana continúa avanzando con obstáculos persistentes que limitan su crecimiento potencial. Aun así, el 34,8% de los economistas considera que la situación ha mejorado respecto al año pasado, frente al 44,1% que la ve igual y el 19,4% que detecta un empeoramiento. El Índice de Confianza repunta ligeramente y alcanza los niveles más altos desde antes de la crisis financiera de 2008.. Uno de los aspectos que genera mayor inquietud es la posibilidad de que el Parlament no apruebe los presupuestos de la Generalitat para 2026. Casi el 70% de los economistas cree que esta eventualidad sería grave o muy grave para la economía catalana. Un 21% puntúa con un 8 sobre 10 la gravedad de un escenario sin cuentas, mientras que un 18,6% le otorga un 7. Puig de Travy recalcó que disponer de presupuestos “es muy importante”, aunque reconoció que Cataluña está tristemente habituada a funcionar en entornos de bloqueo. En cualquier caso, advirtió de que cuanto antes se aprueben las cuentas, mayor capacidad de ejecución habrá y más impacto podrá tener la inversión pública.. La encuesta también recoge percepciones diferenciadas por provincias. En Barcelona, un 63,8% de los economistas defiende regular el alojamiento turístico para avanzar hacia un modelo más sostenible. En Girona, el 70% teme que el nuevo sistema Verifactu suponga una carga significativa para microempresas y autónomos. En Lleida, más de la mitad de los economistas valora positivamente la Ordenança Municipal d’Impuls Econòmic, aunque reconoce margen de mejora. Y en Tarragona, la mitad de los encuestados considera “muy positivo” el impacto que tendrá la futura gigafactoría de inteligencia artificial en Móra la Nova.. Cataluña afronta 2026 con una previsión de crecimiento cercano al 2%, similar al conjunto de España, pero con amplias oportunidades para mejorar si se abordan los problemas que año tras año señalan los economistas. La necesidad de una reforma profunda del sistema de financiación, la urgencia de actuar sobre el mercado de la vivienda y la carencia de infraestructuras adecuadas continúan marcando la agenda económica. La encuesta del CEC vuelve a situar sobre la mesa una conclusión clara: la economía catalana avanza, pero muy por debajo de su potencial mientras sus principales desequilibrios estructurales permanezcan sin resolver.
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