Colombia amaneció este lunes con los dos candidatos más antagónicos de su historia reciente frente a frente. Con el 43,73% del total, y la cifra más alta obtenida por un candidato en primera vuelta desde que se estrenó ese modelo electoral en 1994, Abelardo De la Espriella lideró las elecciones presidenciales del 31 de mayo, superando los 10 millones. Fue una sorpresa que ninguna encuesta previó: le sacó al menos 668.000 votos a Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico y del presidente Gustavo Petro. El senador oficialista alcanzó el 40,91% con sus 9,6 millones de sufragios. La segunda vuelta será el próximo 21 de junio.. Durante toda la campaña electoral se afirmaba que Cepeda llegaría de primero, y que De la Espriella quedaría más abajo debido a la disputa interna de la derecha con la uribista Paloma Valencia. El resultado sorprendió, y no fue lo único. También lo hizo la participación histórica: votó el 57,84% del censo electoral, la más alta en 24 años. El resultado forma parte del proyecto político de Petro. El mandatario terminará su periodo con un legado irregular pero con una base popular todavía fuerte. Pero, también, con Colombia más polaarizada que nunca.. El voto más concentrado en los extremos. Según los cálculos de La Silla Vacía, el medio de análisis político más fuerte de Colombia, el índice que mide cuánto se divide una elección entre dos candidatos pasó de 0,59 en 2022 a 0,73 en esta primera vuelta. Es decir, el voto más concentrado en los extremos como no hay precedente en el país. Las posiciones moderadas y el centro político acusaron el golpe más fuerte. Paloma Valencia, respaldada por el expresidente Álvaro Uribe, rozó el 7% mientras que los centristas Sergio Fajardo y Claudia López apenas llegaron a 5 puntos combinados.. La disputa se lee como de vida o muerte, como la han presentado los propios candidatos. De la Espriella, por tanto, logró movilizar a su favor, por ejemplo, a 97% de los votantes del uribismo en las legislativas, que lo prefirió antes que a su propia candidata presidencial. Y ya la derecha se agrupa: tanto Valencia como Uribe ya dijeron que respaldan a De la Espriella para el balotaje, y se espera que otras voces así lo vayan anunciando, a pesar de las reservas que produce un outsider de discurso populista sin estructura partidista para gobernar. «No podemos permitir la continuidad de un gobierno inútil y corrupto ni la instalación del neocomunismo», dijo Paloma Valencia.. Petro denuncia injerencias. En la izquierda el debate es otro. Primero, determinar qué pasó para que se produjera tal sorpasso. Y segundo, encontrar el camino a seguir luego de que Gustavo Petro anunció que no reconoce los números del conteo rápido de la noche electoral, como nunca antes había ocurrido.. En su cuenta de X escribió que «el llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante» y denunció que los algoritmos del software de escrutinio «fueron variados en tres oportunidades» en la última semana, añadiendo 800.000 cédulas que, según él, no figuraban en el censo oficial. Cepeda fue un poco más cauto y aunque tampoco se reconoció como segundo lugar, dijo que esperará a las comisiones escrutadoras antes de pronunciarse sobre los resultados. Es lunes incluso bajó más el tono al afirmar que por el momento no han encontrado hechos que hagan pensar que hubo fraude.. La respuesta institucional fue inmediata y unánime. Esteban González Pons, jefe de la misión de observación de la Unión Europea, señaló que «el procedimiento del conteo en Colombia es manual, transparente, trazable y no hay ningún documento que no se publique». Juanita Goebertus, directora de Human Rights Watch para las Américas, fue más directa: «Colombia tiene un sistema electoral independiente y confiable. Es lamentable que el Presidente siembre dudas injustificadas».. La segunda vuelta. El principal gremio empresarial del país pidió el acompañamiento de organismos internacionales para garantizar el desarrollo de la segunda vuelta. El registrador Hernán Penagos señaló que no había posibilidad de que el censo electoral se hubiera modificado, pues fue cerrado semanas antes de la elección. Entre los cuatro candidatos eliminados —Valencia, Fajardo, López y Botero— suman más de 3,2 millones de votos que serán los que definan quién llegará a la Casa de Nariño el 7 de agosto.. Entretanto, las estrategias se adaptan. De la Espriella se ha mostrado más confrontacional que nunca, envalentonado por los números. Cepeda lo retó a un debate televisado (no había querido tenerlos para la primera vuelta), y el abogado lo aceptó. Tres semanas quedan para que Colombia decida si da vuelta a la página del petrismo o si profundiza la polarización que ya define su política.
Colombia amaneció este lunes con los dos candidatos más antagónicos de su historia reciente frente a frente. Con el 43,73% del total, y la cifra más alta obtenida por un candidato en primera vuelta desde que se estrenó ese modelo electoral en 1994, Abelardo De la Espriella lideró las elecciones presidenciales del 31 de mayo, superando los 10 millones. Fue una sorpresa que ninguna encuesta previó: le sacó al menos 668.000 votos a Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico y del presidente Gustavo Petro. El senador oficialista alcanzó el 40,91% con sus 9,6 millones de sufragios. La segunda vuelta será el próximo 21 de junio.. Durante toda la campaña electoral se afirmaba que Cepeda llegaría de primero, y que De la Espriella quedaría más abajo debido a la disputa interna de la derecha con la uribista Paloma Valencia. El resultado sorprendió, y no fue lo único. También lo hizo la participación histórica: votó el 57,84% del censo electoral, la más alta en 24 años. El resultado forma parte del proyecto político de Petro. El mandatario terminará su periodo con un legado irregular pero con una base popular todavía fuerte. Pero, también, con Colombia más polaarizada que nunca.. El voto más concentrado en los extremos. Según los cálculos de La Silla Vacía, el medio de análisis político más fuerte de Colombia, el índice que mide cuánto se divide una elección entre dos candidatos pasó de 0,59 en 2022 a 0,73 en esta primera vuelta. Es decir, el voto más concentrado en los extremos como no hay precedente en el país. Las posiciones moderadas y el centro político acusaron el golpe más fuerte. Paloma Valencia, respaldada por el expresidente Álvaro Uribe, rozó el 7% mientras que los centristas Sergio Fajardo y Claudia López apenas llegaron a 5 puntos combinados.. La disputa se lee como de vida o muerte, como la han presentado los propios candidatos. De la Espriella, por tanto, logró movilizar a su favor, por ejemplo, a 97% de los votantes del uribismo en las legislativas, que lo prefirió antes que a su propia candidata presidencial. Y ya la derecha se agrupa: tanto Valencia como Uribe ya dijeron que respaldan a De la Espriella para el balotaje, y se espera que otras voces así lo vayan anunciando, a pesar de las reservas que produce un outsider de discurso populista sin estructura partidista para gobernar. «No podemos permitir la continuidad de un gobierno inútil y corrupto ni la instalación del neocomunismo», dijo Paloma Valencia.. Petro denuncia injerencias. En la izquierda el debate es otro. Primero, determinar qué pasó para que se produjera tal sorpasso. Y segundo, encontrar el camino a seguir luego de que Gustavo Petro anunció que no reconoce los números del conteo rápido de la noche electoral, como nunca antes había ocurrido.. En su cuenta de X escribió que «el llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante» y denunció que los algoritmos del software de escrutinio «fueron variados en tres oportunidades» en la última semana, añadiendo 800.000 cédulas que, según él, no figuraban en el censo oficial. Cepeda fue un poco más cauto y aunque tampoco se reconoció como segundo lugar, dijo que esperará a las comisiones escrutadoras antes de pronunciarse sobre los resultados. Es lunes incluso bajó más el tono al afirmar que por el momento no han encontrado hechos que hagan pensar que hubo fraude.. La respuesta institucional fue inmediata y unánime. Esteban González Pons, jefe de la misión de observación de la Unión Europea, señaló que «el procedimiento del conteo en Colombia es manual, transparente, trazable y no hay ningún documento que no se publique». Juanita Goebertus, directora de Human Rights Watch para las Américas, fue más directa: «Colombia tiene un sistema electoral independiente y confiable. Es lamentable que el Presidente siembre dudas injustificadas».. La segunda vuelta. El principal gremio empresarial del país pidió el acompañamiento de organismos internacionales para garantizar el desarrollo de la segunda vuelta. El registrador Hernán Penagos señaló que no había posibilidad de que el censo electoral se hubiera modificado, pues fue cerrado semanas antes de la elección. Entre los cuatro candidatos eliminados —Valencia, Fajardo, López y Botero— suman más de 3,2 millones de votos que serán los que definan quién llegará a la Casa de Nariño el 7 de agosto.. Entretanto, las estrategias se adaptan. De la Espriella se ha mostrado más confrontacional que nunca, envalentonado por los números. Cepeda lo retó a un debate televisado (no había querido tenerlos para la primera vuelta), y el abogado lo aceptó. Tres semanas quedan para que Colombia decida si da vuelta a la página del petrismo o si profundiza la polarización que ya define su política.
Con participación récord y el centro político desplomado, el país iberoameicano se encamina a una segunda vuelta entre dos proyectos irreconciliables
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