Desde que el hombre tiene conciencia de su persona y de la vida, hay cuestiones existenciales que no deja de interpelarlo, ¿de dónde venimos? ¿Qué motiva y condiciona lo que hacemos? ¿Cuáles son los momentos esenciales de la vida? Tras 40 años en el escenario, Santiago Sánchez se sube a las tablas de los Teatros del Canal para intentar descifrarlo, para tratar de dar respuesta al enigma de nuestra esencia y existencia, “pero no desde un sentido profundo –afirma-. En este viaje hablamos de la vida, del tiempo, de la muerte, nos hacemos preguntas sobre esto, pero no de forma sesuda, como en un ensayo o un tratado filosófico, sino desde el teatro, con un espectáculo tremendamente vital y humano donde, de alguna manera, la gente sale transformada y, aunque parezca existencialista o cerebral, es mucho más de corazón y de tripas que de cerebro”, afirma. Desde que debutó con Els Joglars, el fundador de L’Om Imprebís celebra su trayectoria de hombre de teatro total. “Es la memoria de cuatro décadas en el oficio como actor y director, donde he tenido la suerte de trabajar con gente como Albert Boadella o Dario Fo y con textos que van de clásicos como Shakespeare, Cervantes o Lorca, a Galeano, Pepe Mujica, Serrat, Pavlosky, José Hierro o Chéjov, entre otros muchos poetas y escritores”, explica Sánchez-. Pero además de esas citas, “aquí hay recogido mucho también de la sabiduría popular de tres continentes, Europa, África y América”.. El título, “¿De dónde venimos?, está inspirado en un cuadro homónimo de Rember Yahuarcan, un artista visual huitoto de la selva amazónica. “Me gustó mucho porque me parece un título muy importante para significar lo que pensamos, que venimos de nuestros encuentros, somos fruto de la gente que nos hemos encontrado en la vida y nos han hecho, nos ha construido, familia, profesores, amigos…pero también de lo que nos ha deshecho”, significa el actor. Para la dirección, “tengo la suerte de contar con Hassane Kouyaté, excomponente de la compañía de Peter Brook, que es un “griot” auténtico africano, un maestro de la palabra de esta gente depositaria de historias ancestrales. Kouyaté aporta ese conocimiento de sabiduría de la transmisión oral, suma la maestría teatral con un saber popular y ancestral africano que para mí es muy valioso”, expresa Sánchez. La pieza cuenta además con la aportación musical de Víctor Lucas. “La música juega un papel muy importante en todos mis espectáculos, es el ritmo, el pulso y alguien de la sensibilidad de Víctor acompañando hace que, más que un monólogo sea un “duólogo”, con poemas de Pepe Hierro o Serrat, que es una gran poeta, musicados”.. ¿Es una invitación a parar y reflexionar? “Y a vivir, porque vamos a tal velocidad que no nos damos tiempo de disfrutar de la vida”, afirma Sánchez, que habla de un profesor que tenía. “Decía que muchas veces no nos damos cuenta de los instantes en que estamos siendo felices y nos obligaba a parar, a quedarnos quietos y mirar para abrirnos a las cosas importantes, porque a veces damos mucha importancia a lo que no la tiene”. Para él, “el teatro está hecho para disfrutar, aspiro a que el público se lleve un momento de felicidad. Entramos en cuestiones trascendentes, pero sin hacer un tratado filosófico, a través del juego teatral, planteamos preguntas muy serias, porque lo más difícil es conseguir que lo profundo parezca sencillo”. Y continúa el actor. “Es verdad que vivimos en una sociedad basada en hacer justo lo contrario, nos venden lo sencillo como algo tremendamente complicado. Y no, esto es jugar a la sencillez. Por ejemplo, ante una pregunta que hago, ¿cuánto tiempo nos queda?, aprovechémoslo para vivir al máximo y no esta vida donde a veces no nos damos ni tiempo de mirar a los ojos de la gente que tenemos cerca. Y eso es lo que hacemos en el espectáculo –explica Sánchez-, darnos un tiempo de felicidad para nosotros, que es lo que tiene que ser el teatro porque esa es la función del arte, sacarnos un poco de esta realidad, a veces tan fea en la que estamos viviendo, donde nos han convencido de que solo importa lo económico y esto nos hace perder alma, nos convierte en una sociedad desalmada, anestesiada y sin estética, que es lo que aporta el mundo del arte, una película, una pieza de música, una exposición…te ayudan a mirar hacia adentro y, de alguna manera, te transforman”, concluye.. Dónde: Teatros del Canal. Cuándo: Del 14 al 25 de enero. Cuánto: 15 y 20 euros
Santiago Sánchez celebra en el Canal sus 40 años en escena como actor y director con un viaje teatral sobre el tiempo y la vida acompañado por la música de Víctor Lucas y dirigido por Hassane Kouyaté
Desde que el hombre tiene conciencia de su persona y de la vida, hay cuestiones existenciales que no deja de interpelarlo, ¿de dónde venimos? ¿Qué motiva y condiciona lo que hacemos? ¿Cuáles son los momentos esenciales de la vida? Tras 40 años en el escenario, Santiago Sánchez se sube a las tablas de los Teatros del Canal para intentar descifrarlo, para tratar de dar respuesta al enigma de nuestra esencia y existencia, “pero no desde un sentido profundo –afirma-. En este viaje hablamos de la vida, del tiempo, de la muerte, nos hacemos preguntas sobre esto, pero no de forma sesuda, como en un ensayo o un tratado filosófico, sino desde el teatro, con un espectáculo tremendamente vital y humano donde, de alguna manera, la gente sale transformada y, aunque parezca existencialista o cerebral, es mucho más de corazón y de tripas que de cerebro”, afirma. Desde que debutó con Els Joglars, el fundador de L’Om Imprebís celebra su trayectoria de hombre de teatro total. “Es la memoria de cuatro décadas en el oficio como actor y director, donde he tenido la suerte de trabajar con gente como Albert Boadella o Dario Fo y con textos que van de clásicos como Shakespeare, Cervantes o Lorca, a Galeano, Pepe Mujica, Serrat, Pavlosky, José Hierro o Chéjov, entre otros muchos poetas y escritores”, explica Sánchez-. Pero además de esas citas, “aquí hay recogido mucho también de la sabiduría popular de tres continentes, Europa, África y América”.. El título, “¿De dónde venimos?, está inspirado en un cuadro homónimo de Rember Yahuarcan, un artista visual huitoto de la selva amazónica. “Me gustó mucho porque me parece un título muy importante para significar lo que pensamos, que venimos de nuestros encuentros, somos fruto de la gente que nos hemos encontrado en la vida y nos han hecho, nos ha construido, familia, profesores, amigos…pero también de lo que nos ha deshecho”, significa el actor. Para la dirección, “tengo la suerte de contar con Hassane Kouyaté, excomponente de la compañía de Peter Brook, que es un “griot” auténtico africano, un maestro de la palabra de esta gente depositaria de historias ancestrales. Kouyaté aporta ese conocimiento de sabiduría de la transmisión oral, suma la maestría teatral con un saber popular y ancestral africano que para mí es muy valioso”, expresa Sánchez. La pieza cuenta además con la aportación musical de Víctor Lucas. “La música juega un papel muy importante en todos mis espectáculos, es el ritmo, el pulso y alguien de la sensibilidad de Víctor acompañando hace que, más que un monólogo sea un “duólogo”, con poemas de Pepe Hierro o Serrat, que es una gran poeta, musicados”.. ¿Es una invitación a parar y reflexionar? “Y a vivir, porque vamos a tal velocidad que no nos damos tiempo de disfrutar de la vida”, afirma Sánchez, que habla de un profesor que tenía. “Decía que muchas veces no nos damos cuenta de los instantes en que estamos siendo felices y nos obligaba a parar, a quedarnos quietos y mirar para abrirnos a las cosas importantes, porque a veces damos mucha importancia a lo que no la tiene”. Para él, “el teatro está hecho para disfrutar, aspiro a que el público se lleve un momento de felicidad. Entramos en cuestiones trascendentes, pero sin hacer un tratado filosófico, a través del juego teatral, planteamos preguntas muy serias, porque lo más difícil es conseguir que lo profundo parezca sencillo”. Y continúa el actor. “Es verdad que vivimos en una sociedad basada en hacer justo lo contrario, nos venden lo sencillo como algo tremendamente complicado. Y no, esto es jugar a la sencillez. Por ejemplo, ante una pregunta que hago, ¿cuánto tiempo nos queda?, aprovechémoslo para vivir al máximo y no esta vida donde a veces no nos damos ni tiempo de mirar a los ojos de la gente que tenemos cerca. Y eso es lo que hacemos en el espectáculo –explica Sánchez-, darnos un tiempo de felicidad para nosotros, que es lo que tiene que ser el teatro porque esa es la función del arte, sacarnos un poco de esta realidad, a veces tan fea en la que estamos viviendo, donde nos han convencido de que solo importa lo económico y esto nos hace perder alma, nos convierte en una sociedad desalmada, anestesiada y sin estética, que es lo que aporta el mundo del arte, una película, una pieza de música, una exposición…te ayudan a mirar hacia adentro y, de alguna manera, te transforman”, concluye.. Dónde: Teatros del Canal. Cuándo: Del 14 al 25 de enero. Cuánto: 15 y 20 euros
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