El periodista y escritor navarro Daniel Ramírez, redactor jefe en ‘El Español’ y colaborador de Carlos Alsina en Onda Cero, presentó hoy en la cafetería Lion d’Or de Valladolid, acompañado por José Peláez y Raúl Rodríguez, su novela ‘Los días que no existieron’ (Espasa, 22,90 euros). En ella, propone en clave de thriller un relato frenético en torno a los refugiados nazis y el terrorismo de ETA, dos de los episodios más oscuros de la historia europea reciente.. La protagonista es Julia, una joven periodista acostumbrada a vivir en el alambre para sacar a la luz todo tipo de historias, en cuyo camino se cruzan unos documentos que la ponen sobre la pista de Gustav Hafner, “un viejo nazi refugiado en Madrid con una identidad falsa y varios crímenes a la espalda pendientes de resolver”. En esa persecución, la protagonista irá encontrando razones y motivos para atreverse al fin a intentar encontrar a los asesinos de su abuelo, miembros de ETA, que lo mataron cuando ella era una niña. “Han pasado casi veinte años y ese crimen está a punto de prescribir, cuando ella se lanza a encontrar a los asesinos de su abuelo mientras, de forma paralela, conversa con Hafner en torno a la banalidad del mal”, explica el autor a Ical, subrayando “los dos grandes motores de combustión de la novela”.
El periodista y escritor presentó hoy su novela en el Lion d’Or de Valladolid, acompañado por José Peláez y Raúl Rodríguez
El periodista y escritor navarro Daniel Ramírez, redactor jefe en ‘El Español’ y colaborador de Carlos Alsina en Onda Cero, presentó hoy en la cafetería Lion d’Or de Valladolid, acompañado por José Peláez y Raúl Rodríguez, su novela ‘Los días que no existieron’ (Espasa, 22,90 euros). En ella, propone en clave de thriller un relato frenético en torno a los refugiados nazis y el terrorismo de ETA, dos de los episodios más oscuros de la historia europea reciente.. La protagonista es Julia, una joven periodista acostumbrada a vivir en el alambre para sacar a la luz todo tipo de historias, en cuyo camino se cruzan unos documentos que la ponen sobre la pista de Gustav Hafner, “un viejo nazi refugiado en Madrid con una identidad falsa y varios crímenes a la espalda pendientes de resolver”. En esa persecución, la protagonista irá encontrando razones y motivos para atreverse al fin a intentar encontrar a los asesinos de su abuelo, miembros de ETA, que lo mataron cuando ella era una niña. “Han pasado casi veinte años y ese crimen está a punto de prescribir, cuando ella se lanza a encontrar a los asesinos de su abuelo mientras, de forma paralela, conversa con Hafner en torno a la banalidad del mal”, explica el autor a Ical, subrayando “los dos grandes motores de combustión de la novela”.
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