El documento sigue parcialmente censurado, pese a que ya han pasado casi ochenta años desde que fue redactado, pero es la manera de que nunca sepamos quién lo redactó. Se trata del primer informe de la CIA dedicado a Cataluña. Redactado en 1947 y desclasificado en 1999, este informe tuvo el sello de “Confidencial” durante mucho tiempo. Visto hoy es una aproximación a la imagen que desde Estados Unidos se tenía sobre la política catalana en los primeros años del largo franquismo.. Fechado el 15 de enero de 1947 en estas páginas se arroja luz sobre el estado real de las fuerzas catalanas en los momentos iniciales de la dictadura. Bajo el título “Catalan Political Organizations” en él se visualiza una Cataluña política profundamente dividida, tanto en el interior como en el exterior, donde la desconfianza hacia el Govern en el exilio convivía con el nacimiento de organismos de resistencia que buscan su propio camino. El texto, con el tono habitual en los servicios de inteligencia estadounidenses, no se limita a constatar hechos: dibuja un mapa de tensiones, alianzas frágiles y contradicciones que siguen resonando, setenta y nueve años después, en cualquier reflexión sobre la memoria del catalanismo del siglo XX. En primer lugar, el informe constata un malestar generalizado entre los catalanes exiliados hacia la Generalitat. Se le acusa de inactividad, de falta de orientación y de prestar un apoyo insuficiente —moral y material— a los movimientos antifranquistas en el interior. Esta crítica no es patrimonio de un solo sector político: atraviesa todas las sensibilidades. Algunos disculpan al Govern por su escasez de recursos; otros, por las divisiones internas. Pero el consenso es claro: su autoridad debería ser apoyada, aunque sea con reservas.. El núcleo del documento se centra en los dos grandes organismos de resistencia interior: el Consell Nacional de la Democràcia Catalana y la AMFD (Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas). El primero es, con diferencia, el más relevante. Agrupa a casi todas las organizaciones catalanas de tendencia nacionalista (Esquerra Republicana, Front Nacional, Estat Català, Moviment Socialista de Catalunya, Acció Catalana, etc.) y mantiene una postura pragmática: está dispuesto a pactar con cualquiera que luche contra Franco —incluso con los monárquicos— siempre que se garantice un mínimo de autonomía para Cataluña. Frente a la intransigencia republicana de la Generalitat en el exilio, el Consell apuesta por un gobierno de transición. Ya en octubre de 1946 había tendido puentes hacia el Govern, sin que se sepa el resultado de aquellas gestiones.. ¿Y qué se dice de los partidos políticos catalanes? Veamos. Esquerra Republicana de Catalunya intenta reconstruir la unidad entre interior y exterior, aunque persisten fricciones con Josep Tarradellas. Actúa como mediadora entre las distintas fuerzas en Francia y envía fondos al interior, unos 450.000 francos en tres meses, pero su publicación “La Humanitat” genera déficit.. Por su parte, los dirigentes del PSUC no ocultan su carácter comunista y aspiran a coordinarse con el PCE. Bien financiados, hacen proselitismo en Francia, pero sus actividades en Cataluña son limitadas y exageradas por la prensa comunista. No forman parte de ninguno de los dos organismos de resistencia porque rechazan compartir espacio con el Moviment Socialista o el POUM.. El Moviment Socialista de Catalunya, compuesto en gran medida por disidentes del PSUC y del POUM, orbita, según la CIA, en torno al nacionalismo catalán. El informe recuerda que mantiene excelentes relaciones con el Partido Socialista Francés y el Laborista británico, y está representado en la Generalitat por Manuel Serra Moret.. El Front Nacional era, para la Agencia, el movimiento más influyente dentro del Consell, el que mejor conexión mantenía con el interior, además de ser responsables de la publicación de “Opinions” con unos 2.000 ejemplares. Su labor se centraba en el apoyo tanto en la resistencia como en el prestigiar al Consell.. El resumen final del informe es lapidario: «Las fuerzas catalanas continúan divididas, tanto en el exterior como en el interior. La Generalitat en el exilio no ha conseguido tender puentes ni organizar bajo su control las fuerzas del interior. El Consell se expande y gana prestigio. En los círculos catalanes comienza a aceptarse como la mejor organización de la resistencia catalana».
Un informe redactado en la posguerra es el inicio de las indagaciones de la Agencia
El documento sigue parcialmente censurado, pese a que ya han pasado casi ochenta años desde que fue redactado, pero es la manera de que nunca sepamos quién lo redactó. Se trata del primer informe de la CIA dedicado a Cataluña. Redactado en 1947 y desclasificado en 1999, este informe tuvo el sello de “Confidencial” durante mucho tiempo. Visto hoy es una aproximación a la imagen que desde Estados Unidos se tenía sobre la política catalana en los primeros años del largo franquismo.. Fechado el 15 de enero de 1947 en estas páginas se arroja luz sobre el estado real de las fuerzas catalanas en los momentos iniciales de la dictadura. Bajo el título “Catalan Political Organizations” en él se visualiza una Cataluña política profundamente dividida, tanto en el interior como en el exterior, donde la desconfianza hacia el Govern en el exilio convivía con el nacimiento de organismos de resistencia que buscan su propio camino. El texto, con el tono habitual en los servicios de inteligencia estadounidenses, no se limita a constatar hechos: dibuja un mapa de tensiones, alianzas frágiles y contradicciones que siguen resonando, setenta y nueve años después, en cualquier reflexión sobre la memoria del catalanismo del siglo XX. En primer lugar, el informe constata un malestar generalizado entre los catalanes exiliados hacia la Generalitat. Se le acusa de inactividad, de falta de orientación y de prestar un apoyo insuficiente —moral y material— a los movimientos antifranquistas en el interior. Esta crítica no es patrimonio de un solo sector político: atraviesa todas las sensibilidades. Algunos disculpan al Govern por su escasez de recursos; otros, por las divisiones internas. Pero el consenso es claro: su autoridad debería ser apoyada, aunque sea con reservas.. El núcleo del documento se centra en los dos grandes organismos de resistencia interior: el Consell Nacional de la Democràcia Catalana y la AMFD (Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas). El primero es, con diferencia, el más relevante. Agrupa a casi todas las organizaciones catalanas de tendencia nacionalista (Esquerra Republicana, Front Nacional, Estat Català, Moviment Socialista de Catalunya, Acció Catalana, etc.) y mantiene una postura pragmática: está dispuesto a pactar con cualquiera que luche contra Franco —incluso con los monárquicos— siempre que se garantice un mínimo de autonomía para Cataluña. Frente a la intransigencia republicana de la Generalitat en el exilio, el Consell apuesta por un gobierno de transición. Ya en octubre de 1946 había tendido puentes hacia el Govern, sin que se sepa el resultado de aquellas gestiones.. ¿Y qué se dice de los partidos políticos catalanes? Veamos. Esquerra Republicana de Catalunya intenta reconstruir la unidad entre interior y exterior, aunque persisten fricciones con Josep Tarradellas. Actúa como mediadora entre las distintas fuerzas en Francia y envía fondos al interior, unos 450.000 francos en tres meses, pero su publicación “La Humanitat” genera déficit.. Por su parte, los dirigentes del PSUC no ocultan su carácter comunista y aspiran a coordinarse con el PCE. Bien financiados, hacen proselitismo en Francia, pero sus actividades en Cataluña son limitadas y exageradas por la prensa comunista. No forman parte de ninguno de los dos organismos de resistencia porque rechazan compartir espacio con el Moviment Socialista o el POUM.. El Moviment Socialista de Catalunya, compuesto en gran medida por disidentes del PSUC y del POUM, orbita, según la CIA, en torno al nacionalismo catalán. El informe recuerda que mantiene excelentes relaciones con el Partido Socialista Francés y el Laborista británico, y está representado en la Generalitat por Manuel Serra Moret.. El Front Nacional era, para la Agencia, el movimiento más influyente dentro del Consell, el que mejor conexión mantenía con el interior, además de ser responsables de la publicación de “Opinions” con unos 2.000 ejemplares. Su labor se centraba en el apoyo tanto en la resistencia como en el prestigiar al Consell.. El resumen final del informe es lapidario: «Las fuerzas catalanas continúan divididas, tanto en el exterior como en el interior. La Generalitat en el exilio no ha conseguido tender puentes ni organizar bajo su control las fuerzas del interior. El Consell se expande y gana prestigio. En los círculos catalanes comienza a aceptarse como la mejor organización de la resistencia catalana».
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