Autoría: Eloy Moreno. Versión: Josep Maria Miró. Dirección: José Luis Arellano. Intérpretes: Juan Acedo, Javi Morán, Marcos Pérez, Iballa Rodríguez y Mabel del Pozo. Teatro de La Abadía. Desde el 13 de marzo hasta el 5 de abril de 2026.. Atenta siempre como está a los problemas sociales que afectan de manera directa a los adolescentes, y a los autores que han recibido el aplauso de esos adolescentes cuando han abordado dichos temas, era cuestión de tiempo que La Joven decidiera hincarle el diente a ‘Invisible’, una novela sobre el acoso escolar escrita por Eloy Moreno que no ha dejado de reeditarse desde que apareciera en 2018 y gracias a la cual, en gran medida, su autor pudo pulverizar el año pasado el récord mundial Guinness de libros firmados en solo 12 horas, colocando el listón en 11.088 ejemplares. Casi nada.. La compañía que dirige José Luis Arellano ha partido en su propuesta de una inteligente versión de Josep Maria Miró donde se mantiene la estructura narrativa del original, con el protagonista, un chaval que sufre acoso en el instituto, contando su propia historia en un momento vital muy crítico. El dramaturgo catalán exprime así la carga emocional que siempre proporciona la primera persona; e incluso la potencia, al tener que concentrar la acción y reducir los personajes de acuerdo con las exigencias del teatro. De igual modo, aprovecha los componentes simbólicos y el lenguaje directo y fluido que caracterizaban el libro para moverse con agilidad y eficacia, sin impostados regodeos, dentro del plano afectivo en el que se encuadra todo el relato de principio a fin.. No menos eficaz, desde luego, es la dirección de Arellano, que ha sabido dar continuidad con un ritmo increíble, sin que ello afecte negativamente a la claridad expositiva, a un argumento repleto, en verdad, de puntos y aparte o, lo que es lo mismo, de saltos temporales y espaciales, y de entradas y salidas de personajes protagonizando incisos que fracturan el desarrollo, digamos “lógico”, de la representación escénica. Aquí todo tiene una meritísima unidad, en su código expresivo y en su estilo, que el espectador asume, entiende y disfruta sin dificultad.. Es cierto que hay algunas reflexiones simplistas y maniqueas en lo que se refiere al conflicto, como el malévolo papel que juega la directora del centro, y que algunas metáforas o alegorías son un poquito endebles o artificiosas, como la del dragón -no así la de la invisibilidad del protagonista, tan elocuente para explicar su percepción del mundo que le rodea-; pero es una obra dirigida, sobre todo, a un público juvenil que no demanda una excesiva complejización de las cosas, sino más bien una identificación sencilla y recta con los personajes y sus tribulaciones. Y eso, desde luego, se consigue. Más si tenemos en cuenta, dentro del correcto elenco, el estupendo trabajo que hace Javi Morán en el papel protagonista.. Lo mejor: El sentido del ritmo y la fluidez con la que se montan las escenas sobre el propio relato del protagonista.. Lo peor: El hecho de no recuperar el escenario del hospital en el desenlace hace resulte un poco confuso.
La Joven, con José Luis Arellano al frente, sube a los escenarios el mayor éxito literario de Eloy Moreno manteniendo intacta su capacidad para conectar y conmover a los adolescentes
Autoría: Eloy Moreno. Versión: Josep Maria Miró. Dirección: José Luis Arellano. Intérpretes: Juan Acedo, Javi Morán, Marcos Pérez, Iballa Rodríguez y Mabel del Pozo. Teatro de La Abadía. Desde el 13 de marzo hasta el 5 de abril de 2026.. Atenta siempre como está a los problemas sociales que afectan de manera directa a los adolescentes, y a los autores que han recibido el aplauso de esos adolescentes cuando han abordado dichos temas, era cuestión de tiempo que La Joven decidiera hincarle el diente a ‘Invisible’, una novela sobre el acoso escolar escrita por Eloy Moreno que no ha dejado de reeditarse desde que apareciera en 2018 y gracias a la cual, en gran medida, su autor pudo pulverizar el año pasado el récord mundial Guinness de libros firmados en solo 12 horas, colocando el listón en 11.088 ejemplares. Casi nada.. La compañía que dirige José Luis Arellano ha partido en su propuesta de una inteligente versión de Josep Maria Miró donde se mantiene la estructura narrativa del original, con el protagonista, un chaval que sufre acoso en el instituto, contando su propia historia en un momento vital muy crítico. El dramaturgo catalán exprime así la carga emocional que siempre proporciona la primera persona; e incluso la potencia, al tener que concentrar la acción y reducir los personajes de acuerdo con las exigencias del teatro. De igual modo, aprovecha los componentes simbólicos y el lenguaje directo y fluido que caracterizaban el libro para moverse con agilidad y eficacia, sin impostados regodeos, dentro del plano afectivo en el que se encuadra todo el relato de principio a fin.. No menos eficaz, desde luego, es la dirección de Arellano, que ha sabido dar continuidad con un ritmo increíble, sin que ello afecte negativamente a la claridad expositiva, a un argumento repleto, en verdad, de puntos y aparte o, lo que es lo mismo, de saltos temporales y espaciales, y de entradas y salidas de personajes protagonizando incisos que fracturan el desarrollo, digamos “lógico”, de la representación escénica. Aquí todo tiene una meritísima unidad, en su código expresivo y en su estilo, que el espectador asume, entiende y disfruta sin dificultad.. Es cierto que hay algunas reflexiones simplistas y maniqueas en lo que se refiere al conflicto, como el malévolo papel que juega la directora del centro, y que algunas metáforas o alegorías son un poquito endebles o artificiosas, como la del dragón -no así la de la invisibilidad del protagonista, tan elocuente para explicar su percepción del mundo que le rodea-; pero es una obra dirigida, sobre todo, a un público juvenil que no demanda una excesiva complejización de las cosas, sino más bien una identificación sencilla y recta con los personajes y sus tribulaciones. Y eso, desde luego, se consigue. Más si tenemos en cuenta, dentro del correcto elenco, el estupendo trabajo que hace Javi Morán en el papel protagonista.. Lo mejor: El sentido del ritmo y la fluidez con la que se montan las escenas sobre el propio relato del protagonista.. Lo peor: El hecho de no recuperar el escenario del hospital en el desenlace hace resulte un poco confuso.
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