De los teólogos de la liberación dijo el mítico Pedro Casaldáliga que son “soldados derrotados de un ejército invencible”. Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946), es uno de ellos y ofrece ahora su libro 90º, 60 en solitario y el resto como coordinador y autor principal. Se titula Cristianismo radical, publicado por Trotta, ya en su tercera edición. Las propuestas del autor son imponentes, ante un cristianismo, sobre todo el católico romano, zarandeado por escándalos de abusos y desprestigiado por el afán de bienes de sus jerarcas. Sostiene Tamayo que si esa religión quiere volver a las raíces del fundador, debe recuperar su carácter liberador como movimiento antiimperial e igualitario de hombres y mujeres; debe liberarse del secuestro al que está siendo sometida por la alianza entre la extrema derecha y los movimientos cristianos fundamentalistas; ha de recuperar la ética radical de Jesús de Nazaret, “secuestrada muy pronto por los funcionarios de Dios y los mercaderes del templo”, y debe optar por los colectivos empobrecidos.. Seguir leyendo
De los teólogos de la liberación dijo el mítico Pedro Casaldáliga que son “soldados derrotados de un ejército invencible”. Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946), es uno de ellos y ofrece ahora su libro 90º, 60 en solitario y el resto como coordinador y autor principal. Se titula Cristianismo radical, publicado por Trotta, ya en su tercera edición. Las propuestas del autor son imponentes, ante un cristianismo, sobre todo el católico romano, zarandeado por escándalos de abusos y desprestigiado por el afán de bienes de sus jerarcas. Sostiene Tamayo que si esa religión quiere volver a las raíces del fundador, debe recuperar su carácter liberador como movimiento antiimperial e igualitario de hombres y mujeres; debe liberarse del secuestro al que está siendo sometida por la alianza entre la extrema derecha y los movimientos cristianos fundamentalistas; ha de recuperar la ética radical de Jesús de Nazaret, “secuestrada muy pronto por los funcionarios de Dios y los mercaderes del templo”, y debe optar por los colectivos empobrecidos. Seguir leyendo
De los teólogos de la liberación dijo el mítico Pedro Casaldáliga que son “soldados derrotados de un ejército invencible”. Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946), es uno de ellos y ofrece ahora su libro 90º, 60 en solitario y el resto como coordinador y autor principal. Se titula Cristianismo radical, publicado por Trotta, ya en su tercera edición. Las propuestas del autor son imponentes, ante un cristianismo, sobre todo el católico romano, zarandeado por escándalos de abusos y desprestigiado por el afán de bienes de sus jerarcas. Sostiene Tamayo que si esa religión quiere volver a las raíces del fundador, debe recuperar su carácter liberador como movimiento antiimperial e igualitario de hombres y mujeres; debe liberarse del secuestro al que está siendo sometida por la alianza entre la extrema derecha y los movimientos cristianos fundamentalistas; ha de recuperar la ética radical de Jesús de Nazaret, “secuestrada muy pronto por los funcionarios de Dios y los mercaderes del templo”, y debe optar por los colectivos empobrecidos.. Estamos, ciertamente, ante un libro radical. Conviene una precisión sobre esta palabra, tan desacreditada porque se la confunde con extremismo, fundamentalismo, fanatismo, incluso con violencia. En una sociedad pastueña, lo radical (ir a la raíz de las cosas) incomoda. Pues no. Tamayo insiste en que el cristianismo o es radical o no es cristianismo, y que quienes lo han salvado de sus numerosas crisis no han sido los papas, el Vaticano (conocido como la Santa Sede), o los reyes cristianos, sino la radicalidad de fieles como Francisco de Asís, Teresa de Ávila, Simone Weil, el obispo Romero y un larguísimo etcétera.. El pontificado romano quiso someter y silenciar a Tamayo pese a publicar en editoriales laicas y ser profesor emérito de una universidad pública. El empeño venía de lejos. Su primer libro, Por una Iglesia del pueblo, publicado en 1976, fue secuestrado por el siniestro Tribunal de Orden Público (TOP), activo pese a haber muerto ya el dictador Franco (pero no el nacionalcatolicismo, aún persistente). En 2003, fue la Congregación para la Doctrina de la Fe que pastoreaba Joseph Ratzinger, más tarde papa Benedicto XVI, quien sentenció que Tamayo quedaba apartado de la “comunión eclesial” (eufemismo de excomunión) por sus tesis sobre Jesús de Nazaret en el libro Dios y Jesús, sexto volumen de la serie Hacia la comunidad, también en Trotta. Su nuevo libro es un punto y seguido de todo aquello.. Al cristianismo oficial le ha quemado siempre la figura de Jesús de Nazaret desde que el emperador Constantino lo domestica con descaro en el mal llamado concilio de Nicea. Se cumplen ahora 1.700 años. Son miles los teólogos excomulgados desde entonces por obras sobre el fundador nazareno. Se entienden los recelos, no tanto por creer los inquisidores que pensadores como Tamayo son una versión moderna del arrianismo, presentando a Jesús como un mero hombre rompedor, liberador, defensor de la mujer y misericordioso, sino por sus críticas a los ricos que acumulan posesiones y exhiben poderes y lujos sin pudor, sin compasión o sin misericordia hacia los necesitados. “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos”, dijo Jesús en uno de sus actos de campaña (Mateo 19,24), poco antes de ser detenido y crucificado por los romanos. Demoledor.. Juan José Tamayo. Trotta, 2025. 224 páginas, 18 euros. Búsquelo en su librería
