El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ha afirmado que Venezuela se encamina a una segunda etapa marcada por la «recuperación», dando por hecho que la primera fase denominada «estabilización», se ha consolidado. Al mismo tiempo, en una entrevista reciente, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, afirmó que la posibilidad de unas elecciones libres en el país es real. Y lo ha dicho un día después del anuncio de María Corina Machado, quien informó que regresará a Venezuela en las próximas semanas.. Delcy Rodríguez y el gobierno venezolano no están en condiciones de apresar a Machado. Esto lo saben todos los actores en juego. Sin embargo, su larga estancia en los Estados Unidos y la demora en volver responden más a un movimiento y a una petición táctica de Trump y Rubio que a un cálculo personal. Esa etapa de «estabilización», a partir de la captura de Maduro, exigía apaciguar emociones, retomar vías de negociación con la coalición dominante y evitar que cualquier factor disruptor, por ejemplo la presencia de Machado en las calles venezolanas, generara un ruido innecesario que entorpeciera los planes de la Casa Blanca.. Todo parece indicar que la «recuperación» puede convivir con el ensamblaje de la última fase, la de transición, que deberá darse necesariamente en el marco de un evento electoral. Por eso Machado regresa, para ser pieza clave de lo que parece inevitable: unas elecciones donde se recupere la legitimidad de todos los actores políticos, no solamente de la presidencia, sino del poder legislativo y de los distintos poderes ejecutivos regionales y locales. Todas las autoridades que hoy ejercen el poder a partir de unas elecciones fueron producto de un proceso viciado de triquiñuelas, que admitió el abuso de poder, que cercenó la libertad de expresión y que amparó los atropellos de un sistema de «justicia» indigno de llevar su propio nombre.. Hay una ventana importante para que Venezuela recupere la democracia en 2027. Las condiciones hoy son buenas, no perfectas, pero sí positivas. La impaciencia de muchos no ayuda pero la ansiedad de cambio resulta comprensible. Al mismo tiempo, la solución no es sencilla ni puede ser inmediata. Ningún proceso de cambio real que aspire a mantener vigencia durante décadas puede ser producto de improvisaciones. El entramado chavista es complejo y su desmontaje, como es lógico, también lo es.. Confianza y paciencia; dos claves en estas horas de cambios. Ambos atributos requieren de un temple político inusual. Por tal motivo, es la hora de los estadistas en el país caribeño. Como ha ocurrido en la historia de las transiciones hechas a medida y con seriedad, lo de Venezuela exige un trabajo minucioso por parte de toda la dirigencia que tiene la responsabilidad de conducir a buen puerto lo que tanto ha costado durante años; la conquista de un país que goza de libertad y que reposa en la esperanza de un porvenir mejor.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ha afirmado que Venezuela se encamina a una segunda etapa marcada por la «recuperación», dando por hecho que la primera fase denominada «estabilización», se ha consolidado. Al mismo tiempo, en una entrevista reciente, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, afirmó que la posibilidad de unas elecciones libres en el país es real. Y lo ha dicho un día después del anuncio de María Corina Machado, quien informó que regresará a Venezuela en las próximas semanas.. Delcy Rodríguez y el gobierno venezolano no están en condiciones de apresar a Machado. Esto lo saben todos los actores en juego. Sin embargo, su larga estancia en los Estados Unidos y la demora en volver responden más a un movimiento y a una petición táctica de Trump y Rubio que a un cálculo personal. Esa etapa de «estabilización», a partir de la captura de Maduro, exigía apaciguar emociones, retomar vías de negociación con la coalición dominante y evitar que cualquier factor disruptor, por ejemplo la presencia de Machado en las calles venezolanas, generara un ruido innecesario que entorpeciera los planes de la Casa Blanca.. Todo parece indicar que la «recuperación» puede convivir con el ensamblaje de la última fase, la de transición, que deberá darse necesariamente en el marco de un evento electoral. Por eso Machado regresa, para ser pieza clave de lo que parece inevitable: unas elecciones donde se recupere la legitimidad de todos los actores políticos, no solamente de la presidencia, sino del poder legislativo y de los distintos poderes ejecutivos regionales y locales. Todas las autoridades que hoy ejercen el poder a partir de unas elecciones fueron producto de un proceso viciado de triquiñuelas, que admitió el abuso de poder, que cercenó la libertad de expresión y que amparó los atropellos de un sistema de «justicia» indigno de llevar su propio nombre.. Hay una ventana importante para que Venezuela recupere la democracia en 2027. Las condiciones hoy son buenas, no perfectas, pero sí positivas. La impaciencia de muchos no ayuda pero la ansiedad de cambio resulta comprensible. Al mismo tiempo, la solución no es sencilla ni puede ser inmediata. Ningún proceso de cambio real que aspire a mantener vigencia durante décadas puede ser producto de improvisaciones. El entramado chavista es complejo y su desmontaje, como es lógico, también lo es.. Confianza y paciencia; dos claves en estas horas de cambios. Ambos atributos requieren de un temple político inusual. Por tal motivo, es la hora de los estadistas en el país caribeño. Como ha ocurrido en la historia de las transiciones hechas a medida y con seriedad, lo de Venezuela exige un trabajo minucioso por parte de toda la dirigencia que tiene la responsabilidad de conducir a buen puerto lo que tanto ha costado durante años; la conquista de un país que goza de libertad y que reposa en la esperanza de un porvenir mejor.
Hay una ventana importante para que Venezuela recupere la democracia en 2027. Las condiciones hoy son buenas, no perfectas, pero sí positivas
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