Corea del Norte continúa siendo uno de los sistemas políticos más cerrados y autoritarios del mundo. El control sobre la población es extremo y la información que entra y sale del país está fuertemente restringida. Bajo el liderazgo de Kim Jong-un, la represión no solo se ha mantenido, sino que en los últimos años diversos informes apuntan a un endurecimiento de las medidas coercitivas, con castigos severos que, en muchos casos, incluyen la pena de muerte.. Aumento de ejecuciones y condenas a muerte. Según la ONG Transitional Justice Working Group (TJWG), tanto las ejecuciones como las sentencias de muerte han crecido de forma notable en los últimos años. En concreto, entre 2020 y 2024 se han registrado 153 personas condenadas a muerte, una cifra que triplica la de los cinco años anteriores.. Este incremento coincide con el periodo marcado por la pandemia de la COVID-19, momento en el que el país reforzó aún más su aislamiento con un cierre casi total de sus fronteras. Esta situación habría contribuido a endurecer el control interno y a incrementar la represión.. Un estudio basado en testimonios de desertores. El informe elaborado por la ONG se apoya en los relatos de 265 desertores norcoreanos, personas que lograron abandonar el país tras haber vivido en distintas regiones. Gracias a estos testimonios, se han podido documentar numerosos casos de ejecuciones y condenas durante el mandato de Kim Jong-un.. En total, el estudio recoge al menos 358 personas ejecutadas. De estas, un 72,8% fueron ejecuciones públicas, una práctica utilizada como mecanismo de intimidación. En cuanto al método empleado, el fusilamiento destaca claramente, representando el 96,4% de los casos documentados.. Lugares de ejecución y condena internacional. El informe también identifica 46 zonas donde se habrían llevado a cabo estas ejecuciones, algunas situadas cerca de la sede central del Partido de los Trabajadores, un lugar frecuentado por el propio líder norcoreano.. Las conclusiones de este estudio coinciden con otros testimonios recientes presentados ante la Organización de las Naciones Unidas, que también han denunciado violaciones sistemáticas de derechos humanos en el país. Como respuesta, la ONU aprobó una nueva resolución de condena contra el régimen norcoreano, en la que participó activamente Corea del Sur.. Un sistema que sigue sin señales de apertura. Lejos de mostrar signos de flexibilización, el régimen de Corea del Norte continúa apoyándose en el control férreo y el castigo ejemplarizante para mantener el poder. La falta de transparencia y el aislamiento internacional dificultan conocer la magnitud real de estas prácticas, aunque los testimonios disponibles apuntan a una situación que sigue generando preocupación a nivel global.
Corea del Norte continúa siendo uno de los sistemas políticos más cerrados y autoritarios del mundo. El control sobre la población es extremo y la información que entra y sale del país está fuertemente restringida. Bajo el liderazgo de Kim Jong-un, la represión no solo se ha mantenido, sino que en los últimos años diversos informes apuntan a un endurecimiento de las medidas coercitivas, con castigos severos que, en muchos casos, incluyen la pena de muerte.. Aumento de ejecuciones y condenas a muerte. Según la ONG Transitional Justice Working Group (TJWG), tanto las ejecuciones como las sentencias de muerte han crecido de forma notable en los últimos años. En concreto, entre 2020 y 2024 se han registrado 153 personas condenadas a muerte, una cifra que triplica la de los cinco años anteriores.. Este incremento coincide con el periodo marcado por la pandemia de la COVID-19, momento en el que el país reforzó aún más su aislamiento con un cierre casi total de sus fronteras. Esta situación habría contribuido a endurecer el control interno y a incrementar la represión.. Un estudio basado en testimonios de desertores. El informe elaborado por la ONG se apoya en los relatos de 265 desertores norcoreanos, personas que lograron abandonar el país tras haber vivido en distintas regiones. Gracias a estos testimonios, se han podido documentar numerosos casos de ejecuciones y condenas durante el mandato de Kim Jong-un.. En total, el estudio recoge al menos 358 personas ejecutadas. De estas, un 72,8% fueron ejecuciones públicas, una práctica utilizada como mecanismo de intimidación. En cuanto al método empleado, el fusilamiento destaca claramente, representando el 96,4% de los casos documentados.. Lugares de ejecución y condena internacional. El informe también identifica 46 zonas donde se habrían llevado a cabo estas ejecuciones, algunas situadas cerca de la sede central del Partido de los Trabajadores, un lugar frecuentado por el propio líder norcoreano.. Las conclusiones de este estudio coinciden con otros testimonios recientes presentados ante la Organización de las Naciones Unidas, que también han denunciado violaciones sistemáticas de derechos humanos en el país. Como respuesta, la ONU aprobó una nueva resolución de condena contra el régimen norcoreano, en la que participó activamente Corea del Sur.. Un sistema que sigue sin señales de apertura. Lejos de mostrar signos de flexibilización, el régimen de Corea del Norte continúa apoyándose en el control férreo y el castigo ejemplarizante para mantener el poder. La falta de transparencia y el aislamiento internacional dificultan conocer la magnitud real de estas prácticas, aunque los testimonios disponibles apuntan a una situación que sigue generando preocupación a nivel global.
La falta de transparencia y el aislamiento internacional dificultan conocer la magnitud real de estas prácticas, aunque los testimonios disponibles apuntan a una situación que sigue generando preocupación a nivel global
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