La Asociación Jóvenes Agricultores (Asaja) Alicante ha atribuido «las mermas de hasta el 80 por ciento en viñas y almendros» en la provincia a la «proliferación descontrolada de conejos, jabalíes y muflones», entre otras especies, y ha pedido a la Conselleria del área «la autorización urgente de trampas y visores térmicos», así como de indemnizaciones a través de los seguros agrarios. En un comunicado, el presidente de Asaja Alicante y citricultor en la comarca de la Vega Baja, José Vicente Andreu, ha afirmado que «la plaga de conejos» le obliga a «asumir un coste sobrevenido de 35.000 euros anuales» en mano de obra y protectores. A su vez, el agricultor de la localidad alicantina de Pinoso José Cerdá ha calificado el problema de «progresivo y alarmante» con pérdidas, según Asaja, que «escalan del 30 % hasta el 80 por ciento en viña y almendros». «La ley solo nos permite avisar a los cazadores, pero no es efectivo mientras los animales crían sin control, y necesitamos que la administración otorgue permisos abiertos para que el propio agricultor pueda defenderse», ha expuesto. Además, ha indicado, «los seguros buscan cualquier excusa para esquivar su responsabilidad y no indemnizan». Asaja Alicante sostiene en la nota de prensa que las medidas de protección físicas tradicionales «han dejado de funcionar». Francisco Tárbena, productor afectado por el arruí y el jabalí en plantaciones de naranjos, manzanas y aguacates, ha asegurado que el vallado convencional es, en su opinión, «inútil» porque el jabalí lo rompe y entra igual, por lo que ha manifestado que exigen «una ley de jaulas trampa verdaderamente efectiva”. Por su parte, el productor de L’Alcoià Ricardo Ferri estima pérdidas de hasta el 45 por ciento en el cereal, donde el vallado por extensión es inviable: “La administración debe valorar de oficio e indemnizar, y que ponga comederos en el monte o enjaule a los animales para que dejen de usar nuestros campos como alimento”, ha dicho. La desesperación obliga a los agricultores a asumir jornadas laborales inviables. En el entorno de las Salinas de Santa Pola, José María Irles, productor de sandías, cuenta con patrullas de madrugada ante los destrozos de conejos en las plantaciones. Mientras, el viticultor Rafael Cañizares sufre el menoscabo total de sus plantaciones de uva de vinificación a causa del conejo, que no solo devora los tallos, sino que destroza los sistemas de riego por goteo. El agricultor ha demandado un amparo real frente a las pérdidas y que la administración ofrezca soluciones efectivas. Autorización directa de trampas gestionadas por los agricultores Ante esta situación límite, Asaja Alicante pide a la Generalitat «un cambio profundo y estructural que empiece por la reforma inmediata de las condiciones de Agroseguro» para que los daños por fauna silvestre «se tasen de forma real sobre el total de la producción perdida en la parcela y no sobre el remanente de la cosecha». Tamb
Asaja exige medidas urgentes al Consell para controlar la fauna salvaje
La Asociación Jóvenes Agricultores (Asaja) Alicante ha atribuido «las mermas de hasta el 80 por ciento en viñas y almendros» en la provincia a la «proliferación descontrolada de conejos, jabalíes y muflones», entre otras especies, y ha pedido a la Conselleria del área «la autorización urgente de trampas y visores térmicos», así como de indemnizaciones a través de los seguros agrarios.En un comunicado, el presidente de Asaja Alicante y citricultor en la comarca de la Vega Baja, José Vicente Andreu, ha afirmado que «la plaga de conejos» le obliga a «asumir un coste sobrevenido de 35.000 euros anuales» en mano de obra y protectores.A su vez, el agricultor de la localidad alicantina de Pinoso José Cerdá ha calificado el problema de «progresivo y alarmante» con pérdidas, según Asaja, que «escalan del 30 % hasta el 80 por ciento en viña y almendros».»La ley solo nos permite avisar a los cazadores, pero no es efectivo mientras los animales crían sin control, y necesitamos que la administración otorgue permisos abiertos para que el propio agricultor pueda defenderse», ha expuesto. Además, ha indicado, «los seguros buscan cualquier excusa para esquivar su responsabilidad y no indemnizan».Asaja Alicante sostiene en la nota de prensa que las medidas de protección físicas tradicionales «han dejado de funcionar».Francisco Tárbena, productor afectado por el arruí y el jabalí en plantaciones de naranjos, manzanas y aguacates, ha asegurado que el vallado convencional es, en su opinión, «inútil» porque el jabalí lo rompe y entra igual, por lo que ha manifestado que exigen «una ley de jaulas trampa verdaderamente efectiva”.Por su parte, el productor de L’Alcoià Ricardo Ferri estima pérdidas de hasta el 45 por ciento en el cereal, donde el vallado por extensión es inviable: “La administración debe valorar de oficio e indemnizar, y que ponga comederos en el monte o enjaule a los animales para que dejen de usar nuestros campos como alimento”, ha dicho.La desesperación obliga a los agricultores a asumir jornadas laborales inviables. En el entorno de las Salinas de Santa Pola, José María Irles, productor de sandías, cuenta con patrullas de madrugada ante los destrozos de conejos en las plantaciones.Mientras, el viticultor Rafael Cañizares sufre el menoscabo total de sus plantaciones de uva de vinificación a causa del conejo, que no solo devora los tallos, sino que destroza los sistemas de riego por goteo. El agricultor ha demandado un amparo real frente a las pérdidas y que la administración ofrezca soluciones efectivas.Autorización directa de trampas gestionadas por los agricultoresAnte esta situación límite, Asaja Alicante pide a la Generalitat «un cambio profundo y estructural que empiece por la reforma inmediata de las condiciones de Agroseguro» para que los daños por fauna silvestre «se tasen de forma real sobre el total de la producción perdida en la parcela y no sobre el remanente de la cosecha».También consid
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