Una empresaria agrícola y su pareja se sientan en el banquillo en Trento por la compra de una finca en Valsugana que, según la Fiscalía, terminó costando apenas 20.000 euros pese a estar valorada en unos 340.000.. La operación se realizó con un hombre de 76 años considerado vulnerable. Aunque la compraventa se firmó por 240.000 euros, la acusación sostiene que 220.000 fueron devueltos ese mismo día a la compradora mediante varias transferencias, lo que pone en duda el pago real del inmueble y el sentido de la operación.. Además, también se investigan otros movimientos de dinero y donaciones sin justificar que refuerzan la sospecha de que pudo aprovecharse de su situación. En total, según la reconstrucción de la Fiscalía, la mujer habría acabado pagando una cantidad muy inferior al valor real de la propiedad.. El papel clave de los movimientos bancarios. El caso salió a la luz tras las sospechas del banco, que detectó transferencias irregulares y alertó de la situación. A partir de ese momento se revisaron las cuentas, los pagos y la relación entre ambas partes.. La investigación apunta a que la mujer, de 48 años, fue ganándose la confianza del propietario con el paso del tiempo. Ambos se conocían desde años antes y, tras empeorar el estado de salud del hombre, comenzaron a intensificarse los movimientos de dinero.. La defensa, sin embargo, niega cualquier irregularidad y sostiene que la acusada actuó para ayudarle en su día a día y en la gestión de sus asuntos.. En paralelo, la vía civil ya ha dado la razón al anciano y ha ordenado la devolución de la finca, además de parte del dinero. Aun así, la resolución todavía no es firme.. El juicio sigue en marcha y la próxima vista está prevista para el 19 de junio.
Una compraventa con una diferencia de más de 300.000 euros ha levantado sospechas. La clave está en cómo se realizó la operación y en la situación del propietario
Una empresaria agrícola y su pareja se sientan en el banquillo en Trento por la compra de una finca en Valsugana que, según la Fiscalía, terminó costando apenas 20.000 euros pese a estar valorada en unos 340.000.. La operación se realizó con un hombre de 76 años considerado vulnerable. Aunque la compraventa se firmó por 240.000 euros, la acusación sostiene que 220.000 fueron devueltos ese mismo día a la compradora mediante varias transferencias, lo que pone en duda el pago real del inmueble y el sentido de la operación.. Además, también se investigan otros movimientos de dinero y donaciones sin justificar que refuerzan la sospecha de que pudo aprovecharse de su situación. En total, según la reconstrucción de la Fiscalía, la mujer habría acabado pagando una cantidad muy inferior al valor real de la propiedad.. El caso salió a la luz tras las sospechas del banco, que detectó transferencias irregulares y alertó de la situación. A partir de ese momento se revisaron las cuentas, los pagos y la relación entre ambas partes.. La investigación apunta a que la mujer, de 48 años, fue ganándose la confianza del propietario con el paso del tiempo. Ambos se conocían desde años antes y, tras empeorar el estado de salud del hombre, comenzaron a intensificarse los movimientos de dinero.. La defensa, sin embargo, niega cualquier irregularidad y sostiene que la acusada actuó para ayudarle en su día a día y en la gestión de sus asuntos.. En paralelo, la vía civil ya ha dado la razón al anciano y ha ordenado la devolución de la finca, además de parte del dinero. Aun así, la resolución todavía no es firme.. El juicio sigue en marcha y la próxima vista está prevista para el 19 de junio.
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