Limpiar el horno suele ser una de las tareas domésticas más tediosas, sobre todo cuando la grasa y los restos de comida se han quedado pegados tras muchos usos. Sin embargo, con un método sencillo y sin productos agresivos, es posible dejarlo limpio en apenas diez minutos y sin necesidad de frotar.. El truco del vapor para eliminar la grasa. La clave está en aprovechar el vapor para reblandecer la suciedad incrustada. Primero hay que retirar las bandejas y rejillas del interior del horno. Después, se coloca un recipiente apto para altas temperaturas con agua caliente y se le añade un buen chorro de vinagre o el zumo de uno o dos limones.. El recipiente se introduce en el horno, que se enciende a unos 200 grados durante unos diez minutos. El calor hará que el agua se evapore y el vapor se distribuya por todo el interior, facilitando que la grasa y los restos adheridos se despeguen.. Limpieza rápida y sin esfuerzo. Una vez transcurrido el tiempo, se apaga el horno y se deja reposar unos minutos para evitar quemaduras. Con un paño húmedo o una bayeta, basta con pasar suavemente por las paredes, la base y la puerta para retirar la suciedad, que se desprenderá casi sin esfuerzo.. Este método tiene la ventaja de no utilizar productos químicos fuertes, no dejar olores desagradables y ser más respetuoso con el medio ambiente. Además, es económico y puede aplicarse de forma habitual para mantener el horno limpio durante más tiempo.
Este método tiene la ventaja de no utilizar productos químicos fuertes, no dejar olores desagradables y ser más respetuoso con el medio ambiente
Limpiar el horno suele ser una de las tareas domésticas más tediosas, sobre todo cuando la grasa y los restos de comida se han quedado pegados tras muchos usos. Sin embargo, con un método sencillo y sin productos agresivos, es posible dejarlo limpio en apenas diez minutos y sin necesidad de frotar.. El truco del vapor para eliminar la grasa. La clave está en aprovechar el vapor para reblandecer la suciedad incrustada. Primero hay que retirar las bandejas y rejillas del interior del horno. Después, se coloca un recipiente apto para altas temperaturas con agua caliente y se le añade un buen chorro de vinagre o el zumo de uno o dos limones.. El recipiente se introduce en el horno, que se enciende a unos 200 grados durante unos diez minutos. El calor hará que el agua se evapore y el vapor se distribuya por todo el interior, facilitando que la grasa y los restos adheridos se despeguen.. Limpieza rápida y sin esfuerzo. Una vez transcurrido el tiempo, se apaga el horno y se deja reposar unos minutos para evitar quemaduras. Con un paño húmedo o una bayeta, basta con pasar suavemente por las paredes, la base y la puerta para retirar la suciedad, que se desprenderá casi sin esfuerzo.. Este método tiene la ventaja de no utilizar productos químicos fuertes, no dejar olores desagradables y ser más respetuoso con el medio ambiente. Además, es económico y puede aplicarse de forma habitual para mantener el horno limpio durante más tiempo.
Noticias de Sociedad en La Razón
