El Ayuntamiento de Barcelona presentó ayer un nuevo despliegue del Programa de Espacios de Proximidad e Interiores de la ciudad, que prevé transformar 25 «no-sitios», actualmente en desuso, en espacios verdes, con una inversión de 46 millones de euros.
En el acto de presentación, el alcalde de la capital catalana, Jaume Collboni, celebró «una nueva forma de hacer», reivindicando la estrategia del gobierno municipal para repartir verde por los distritos aprovechando los espacios inclasificables y dotándoles de una identidad.
Así, cuatro espacios ya rehabilitados, más los 25 presentados ayer y otros 15 que están proyectados, sumarían un total de 44 actuaciones, 87 millones de inversión y 20 nuevas hectáreas de zonas verdes durante el mandato de Jaume Collboni.
Esta cifra supone no alcanzar la mitad del espacio verde que ganó Barcelona en los cuatro años del segundo mandato de Ada Colau al frente de la alcaldía, cuando la capital catalana impulsó hasta 53 nuevas hectáreas de zonas verdes en toda la ciudad.
En este sentido, el concejal de BComú, Guille López, criticó que la de ayer fue «la segunda vez que el gobierno de Collboni hace este anuncio». «Ya lo oímos a principio del mandato», añadió el regidor, que zanjó que este es «un gobierno que nos tiene acostumbrados a hacer anuncios que no se hacen realidad».
Cuenta atrás
Por otro lado, 30 entidades y colectivos presentaron ayer la Coordinadora en Defensa del Patrimoni Verd de Barcelona, que nace, en sus palabras, como crítica al Ayuntamiento por su inacción en la protección del verde urbano. En un escrito, tacharon de «insostenible» la situación ante las políticas municipales en relación a los huertos urbanos, parques y jardines en Barcelona.
En este sentido, criticaron que el consistorio «pretende hacer ver que la urbanización y la pavimentación de Barcelona es más ecológica y sostenible», y remarcaron la importancia de proteger espacios verdes en la ciudad porque son los que «están más cerca del ciudadano y que pueden darles más servicio».
Durante la campaña de 2023 y al inicio del mandato, Jaume Collboni planteó recuperar los interiores de manzana como alternativa a las superillas de Ada Colau. Concretamente, el alcalde de Barcelona aseguró que iniciaría un plan para impulsar 30 interiores de manzana en el Eixample en ocho años.
Sin embargo, no fue hasta superar el ecuador de su mandato, en julio de 2025, cuando Collboni anunció el plan de mejora de los patios interiores como alternativa a nuevas superillas. Y lo hizo, además, con una rebaja de hasta nueve remodelaciones.
A falta de un año para las próximas elecciones municipales, el ejecutivo municipal todavía no ha explicado la situación actual del proyecto, y la cuenta atrás para cumplir el mandato electoral cada vez está más cerca de agotarse. Según aseguró ayer Collboni, en «uno o dos meses», el Ayuntamiento actualizará el estado de las 21 interiores de manzana previstos. En julio, el consistorio reconoció dificultades técnicas, jurídicas y sociales que han retrasado el proyecto.
Democratizar el verde
Durante la presentación de ayer, el alcalde aseguró que «se trata de democratizar el verde, acercándolo a los vecinos y vecinas». Entre las obras, destaca la urbanización de la plataforma de los Ferrocarrils en Sarrià-Sant Gervasi, que se convertirán en una superficie de más de 22.000 metros cuadrados.
El Ayuntamiento de Barcelona presenta 25 nuevos espacios, pero no cumple con los mandatos anteriores
Ayer, el Ayuntamiento de Barcelona dio a conocer una nueva fase del Programa de Proximidad y Espacios Internos de la ciudad, destinado a convertir 213 «no sitios» en zonas verdes, respaldado por una inversión de 46 millones de euros. Durante el evento, el alcalde Jaume Collboni de la capital catalana lo aclamó como «una nueva forma de hacer las cosas», destacando el enfoque del gobierno municipal para extender el verde a través de los distritos mediante la reutilización de espacios no clasificables y dotándolos de un propósito. Se trata de cuatro zonas ya renovadas, las 25 introducidas ayer y 15 más previstas, con un total de 44 iniciativas, un gasto de 87 millones de euros y 20 nuevas hectáreas de espacios verdes durante el mandato de Collboni. Ese total representa menos de la mitad de las 53 hectáreas de nuevas áreas verdes añadidas en toda la ciudad durante el segundo período de Ada Colau como alcalde. El concejal de BComú, Guille López, comentó que el anuncio marcó «la segunda vez que el gobierno de Collboni ha hecho esta declaración». «Escuchamos eso al comienzo del mandato», agregó el concejal, señalando que es «un gobierno que nos ha condicionado a anuncios que nunca se materializan». Por otro lado, 30 entidades y grupos presentaron ayer al Coordinador en Defensa del Patrimonio Verde de Barcelona, que, según sus palabras, surgió como una crítica al Ayuntamiento por su inacción en la protección del verde urbano. En una carta, describieron la situación como «insostenible» con respecto a las políticas del ayuntamiento sobre jardines urbanos, parques y jardines en Barcelona. En este sentido, criticaron al consistorio por «intentar presentar la urbanización y pavimentación de Barcelona como más ecológica y sostenible», y destacaron la necesidad de proteger los espacios verdes de la ciudad, que «están más cerca de los ciudadanos y pueden proporcionarles los mayores beneficios». En particular, el alcalde de Barcelona se comprometió a lanzar un plan para promover 30 interiores de manzana en el Eixample durante ocho años. Sin embargo, fue solo después de llegar a la mitad de su mandato, en julio de 2025, que Collboni dio a conocer la iniciativa de mejorar los patios interiores como una opción a los supertalls. Lo hizo también, ofreciendo un descuento en hasta nueve remodelaciones. A un año de las próximas elecciones municipales, el ejecutivo municipal aún no ha aclarado el estado actual del proyecto, y el plazo para cumplir la promesa electoral se acerca rápidamente al agotamiento. Collboni declaró ayer que el Ayuntamiento proporcionará una actualización sobre los 21 interiores planeados de Apple en «uno o dos meses». En julio, el Consejo reconoció los desafíos técnicos, legales y sociales que habían pospuesto el proyecto. Democratizar el verde.
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